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sábado, 22 de agosto de 2026

Los miembros de la Iglesia (Reseña), por el Cardenal Louis Billot S. J.

 

Los miembros de la Iglesia (Reseña),

por el Cardenal Louis Billot S. J.

Traducciones CJ, 2026

 



La obra del Cardenal Billot, sin dudas uno de los teólogos más brillantes del siglo XX, a quien Pío XII puso como modelo de teólogo y que fuera llamado por el Cardenal Merry del Val “gloria y honor de la Iglesia y de Francia”, la obra del Cardenal Billot, digo, es una fuente inagotable de sabiduría y de la más alta teología.

Particularmente es cierto del tratado de Ecclesia, sin dudas el mejor que se haya escrito, donde, a decir de Monseñor Fenton, algunas cuestiones, que se habían quedado como empantanadas en la literatura teológica, pudieron avanzar gracias a la enseñanza del Cardenal Billot.

El texto que se presenta al lector, traducido al español por primera vez, es, sin dudas, el ejemplo más paradigmático. Al hacer del carácter sacramental del bautismo la causa de la membresía en la Iglesia, dio por sentados dos principios para la membresía: por un lado, el sacramento debía recibirse realmente y no bastaba el meramente putativo, y por el otro, la virtud de la fe nada agregaba, en cuanto a la substancia, a la membresía.

Sobre estos principios, Monseñor Fenton desarrollaría luego aún más esta parte de la teología al relacionar la membresía con la santa Misa, llegando así, tal vez, a las razones profundas y últimas de la membresía, tras lo cual parece que poco más se puede avanzar.

Después de rechazar las teorías heréticas de los protestantes y otros herejes, pasa a defender la necesidad del bautismo real (contra San Roberto Belarmino) y de la indiferencia de la virtud de la fe (contra Suárez y otros autores)[1], para luego analizar lo que puede impedir el efecto natural del carácter sacramental, es decir, lo que puede impedir la membresía, a saber, la herejía y cisma públicos, y la excomunión vitandus. Todo ello defendido con sólidas razones teológicas y de autoridad (las clásicas pruebas del magisterio, la tradición y las Sagradas Escrituras).

En un tiempo donde la confusión sobre estos temas (y casi se podría decir lo mismo de cualquier otro asunto teológico) reina por todas partes, siempre es bueno disponer de textos donde la claridad va de la mano con la ortodoxia.

Con este libro se da comienzo a una nueva colección, llamada Biblioteca de Textos Teológicos, que pretende sacar a la luz de habla hispana textos como el actual, y al que no tienen acceso la mayoría de los lectores.

Por ahora está disponible en Amazon: AQUÍ 



[1] Es cierto que en ambos casos, como lo señala el Autor, los autores hablaron, respectivamente, sea de una opinión no tan buena, sea de manera impropia.

martes, 16 de junio de 2026

La distinción entre la Sede y el ocupante de la Sede Apostólica Escolio sobre el Cisma de Occidente (reseña)

 La distinción entre la Sede y el ocupante de la Sede Apostólica

Escolio sobre el Cisma de Occidente

 por el Cardenal Juan Bautista Franzelin, S. J.;

CJ Ediciones – pp. 48, 2026

 



Lamentablemente, no abundan las traducciones de los grandes clásicos teológicos, escritos, en su gran mayoría, en latín. Pequeñas y parciales traducciones como éstas, intentan, aunque sea mínimamente, llenar este vacío[1].

La eximia figura del Cardenal Franzelin es sinónimo de escritos serios y profundos. Considerado el teólogo del Concilio Vaticano I, formó parte, en la segunda mitad del siglo XIX, de ese renacimiento de los estudios filosóficos y teológicos impulsados en gran manera desde la cátedra romana con la Encíclica Aeterni Patris de León XIII.

Profesor de Teología dogmática en el Colegio Romano, enseñó allí, entre otras cosas, el tratado de Ecclesia, de donde están traducidas estas páginas.

La primera parte trata sobre la Sede y el ocupante de la Sede, cuándo se pueden distinguir y cuándo no; cuándo es erróneo hacerlo y cuándo no; y cuáles son las consecuencias de semejantes errores.

El error básico que combate Franzelin es el de aquellos que aplicaban las promesas de Cristo, no al Papa que ocupaba la sede, sino a la cátedra ocupada a través de los siglos; como si el Papa pudiera errar sin que la las promesas de Cristo resultaran falsas. Deshace el Autor con mucha facilidad los sofismas de los innovadores, como se los llamaba en esa época, y que pretendían basarse en Papas de los primeros siglos, para sacar luego importantes conclusiones de carácter dogmático.

La segunda parte, que no es más que un escolio de lo anterior, es un análisis dogmático-histórico del cisma de Occidente y cómo se puede resolver a la luz de la recientes definiciones dogmáticas del Concilio.

Defiende de manera muy convincente, y para ello no teme contradecir a grandes lumbreras como San Roberto Belarmino y Suárez, no sólo que la línea verdadera fue la de Urbano VI (cosa que ya nadie negaba en su época), sino la manera en que se resolvió el cisma, sin negar ninguno de los principios definidos en el Concilio, viendo allí, por supuesto, la mano de la divina Providencia que siempre guía de manera suave e infalible la barca de Pedro.

Esperemos que este tipo de publicaciones sigan viendo la luz y que algún día podamos tener traducidos de manera completa esta clase de libros. 

El libro está disponible en Amazon AQUÍ



[1] Algunas cosas aparecen aquí y allá. Ver, por ejemplo, la colección “Estudios Tomístas” AQUÍ

miércoles, 3 de diciembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (V de V)

 c) Los dos decretos de Pío XII

 En la década del `40 el Santo Oficio emitió dos decretos que, créase o no, son los mejores argumentos en favor del Milenarismo.

Voy a dar los textos y citaré solamente la parte pertinente para luego simplemente sacar las conclusiones en base a lo que vimos antes.

        “Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio. Protoc. Nº 126-41

Del Palacio del Santo Oficio, 11 de julio de 1941.

 Excmo. y Revmo. Señor:

 En su debido tiempo llegó al Santo Oficio la carta N2 126-40, fechada 22 de abril de 1940, en la cual Su Excia. Rma. informaba que en esa Arquidiócesis había quienes defendían el sistema de los milenaristas espirituales y que aumentaban más y más los admiradores de tal doctrina; así como también de la obra del P. Lacunza: “Venida del Mesías en Gloria y Majestad”. Al mismo tiempo, solícitamente S.E. pedía, que se le dieran normas oportunas de parte de la Santa Sede.

Llevado el asunto a la sesión plenaria del miércoles 9 de este mes, los Exmos. y Revmos. Cardenales de esta Suprema Sagrada Congregación mandaron responder:

El sistema del milenarismo, aun el mitigado, es decir, el que enseña que, según la revelación católica, Cristo Nuestro Señor antes del juicio final, ha de venir corporalmente a esta tierra a reinar, ya sea con resurrección anterior de muchos justos o sin ella, no se puede enseñar sin peligro”.

Por tanto, apoyado en esta respuesta y teniendo presente, como S.E. mismo lo dice, la prohibición del libro del P. Lacunza, hecha ya por el Santo Oficio, tratará de velar cuidadosamente para que dicha doctrina, bajo ningún pretexto, sea enseñada, propagada, defendida o recomendada de viva voz o por cualquier clase de escritos.

Para realizarlo S.E. podrá emplear los medios oportunos no sólo con amonestaciones, sino también empleando la autoridad; dadas, si fuera el caso, las instrucciones que sean necesarias a los que enseñan en el Seminario o en otros institutos. Y si algo más grave ocurriere, no deje de comunicarlo al Santo Oficio.

Aprovechando la ocasión, le aseguro los sentimientos de mi grande estimación, quedando de su Excia. Revma. Adictísimo,

 

F. Card. Marchetti Selvaggiani

Secretario.

 

Este primer decreto presenta algunas características interesantes que vamos a analizar enseguida.

sábado, 29 de noviembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (IV de V)

 b) Magisterio eclesiástico

 Para entender bien qué se condena y bajo qué aspecto, lo primero que tenemos que hacer es definir qué es el Magisterio de la Iglesia.

Enseñan los teólogos que Nuestro Señor tenía, como hombre, una triple potestad:

 a) Como Maestro o Profeta tenía la potestad de enseñar con autoridad.

b) Como Sacerdote tenía el poder de santificar a las almas.

c) Como Juez o Rey tenía la potestad de regir a sus súbditos.

 Ahora bien, ese triple poder se lo legó a la Iglesia, y es por eso que el Evangelio de San Mateo termina con estas importantes palabras:

 

“Todo poder me ha sido dado en el cielo y sobre la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos (poder de Magisterio) bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (poder de Sacerdocio); enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado (poder de Gobierno)”.

 

Es el primero de estos poderes el que vamos a analizar ahora.

Enseña el Concilio Vaticano I lo siguiente:

 

“Pues no fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación trasmitida por los Apóstoles, es decir el depósito de la fe" (Concilio Vaticano I, Dz. 1836).

 

Es decir, la misión del Papa con respecto al depósito que Dios reveló a los hombres es doble, y de aquí tomo la siguiente división del magisterio del Papa.

martes, 25 de noviembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (III de V)

                                     III) El Magisterio Eclesiástico y el Milenarismo Patrístico

 

La tercera parte está dividida en otras tres:

En la primera vamos a echarle un vistazo a los vaivenes históricos de la exégesis Milenarista; en la segunda vamos a analizar qué es y cómo se ejerce el magisterio de la Iglesia, y por último vamos a analizar los dos decretos de Pío XII sobre el milenarismo espiritual y a sacar las consecuencias de los principios dados anteriormente.

 a) Pequeña historia

 Es cierto que el Milenarismo:

 1) Fue aceptado por todos los autores que trataron el tema, hasta el siglo II inclusive (Didajé, Epíst. de Bernabé, San Papías, San Policarpo, San Justino, San Ireneo, etc.).

2) Lo aceptaban como una opinión y no como algo de fe.

3) En los primeros siglos, muchos rechazaban el Milenio, aunque las más de las veces era el carnal, pues nominalmente solamente dos Padres rechazan todo milenarismo: San Dionisio Areopagita (¿siglo III?) y Genadio (siglo V).

4) Con el correr de los siglos, la opinión antimilenarista fue ganando cada vez más adeptos, hasta que, a fines del siglo IV/comienzos del V, se hace bastante común e incluso el Milenarismo cae en el olvido hasta bien entrada la Edad Moderna, a fines del siglo XVIII.

Estos son hechos históricos, fácilmente comprobables.

 Ahora bien, las causas de este decaimiento son también fácilmente trazables. Los autores enumeran, entre otras, las siguientes:

 1) La paz de Constantino, que dio término al período de las persecuciones romanas.

2) El hecho de ir mezclado a menudo con groseros errores.

3) La autoridad de los impugnadores (San Jerónimo y San Agustín a la cabeza).

4) La ignorancia de la verdadera tradición, es decir, “muchos antiguos documentos y escritos de los Padres de la antigüedad permanecieron desconocidos de los autores del Medioevo y también de la edad moderna” (Didaché, San Hipólito, San Victorino, epístola de Bernabé, San Ireneo, etc.).

 

***

jueves, 20 de noviembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (II de V)

 II) Análisis del Milenarismo de los Padres

y autores ortodoxos

 

Lo primero y principal que hay que tener en cuenta a la hora de entender lo que sucederá durante esos mil años es que va a haber dos grupos de personas:

 a) En primer lugar, están los santos resucitados en la resurrección primera, que van a estar con Cristo en la Jerusalén Celeste, la cual, a su vez, va a estar sobre la Jerusalén terrestre.

En substancia, la idea es que, durante el Milenio, la Jerusalén terrestre va a ser el centro espiritual y político de la humanidad, y que sobre ella va a estar la Jerusalén Celeste iluminándola.

 

Is. LX, 1-3.19-20: “Álzate y resplandece, porque viene tu lumbrera, y la gloria de Yahvé brilla sobre ti. Pues mientras las tinieblas cubren la tierra, y densa oscuridad a las naciones, se levanta sobre ti Yahvé, y se deja ver sobre ti su gloria. Los gentiles vendrán hacia tu luz… No será ya el sol tu luz durante el día, ni te alumbrará la luz de la luna; porque Yahvé será para ti eterna lumbrera, y tu esplendor el Dios tuyo. No se pondrá más tu sol, ni faltará tu luna; porque tu luz eterna será Yahvé, y los días de tu llanto se habrán acabado”.

 

Voy a volver sobre esto enseguida.

 b) El segundo grupo está constituido por lo que se conoce con el nombre técnico de “viadores”, o sea “los que están en vía o en camino” hacia la patria celestial. Dicho de otra manera, los simples mortales como nosotros.

Estos viadores van a poblar la tierra, y van a ser como nosotros hoy en día: capaces de mérito y de pecado, van a procrear, morir, etc.

Pero, y esto es muy importante, no todo va a ser como es ahora.

Lacunza y otros autores enumeran varios medios extraordinarios que van a facilitar enormemente la práctica de la virtud en aquellos tiempos:

 1) En primer lugar, de los tres enemigos que tiene el hombre: el demonio, el mundo y la carne, los dos primeros, que son los enemigos externos del hombre, van a estar sometidos.

El demonio, como hemos leído, va a estar en una prisión llamada abismo, mientras que el “mundo”, o sea, la contra-iglesia, la ciudad del hombre –que tan hermosamente describió San Agustín– con todas sus herejías, leyes inicuas, escándalos, etc. no va a existir, porque todas las naciones van a reconocer al verdadero Dios.

sábado, 15 de noviembre de 2025

P. Réginald Garrigou Lagrange O.P., Perfección Cristiana y Contemplación según Santo Tomás y San Juan de la Cruz, vol. II (Reseña)

 P. Réginald Garrigou Lagrange O.P.,

Perfección Cristiana y Contemplación

según Santo Tomás y San Juan de la Cruz,

vol. II (Reseña) 

CJ Traducciones, 2025, pp. 513


Hace algo más de un año tuvimos ocasión de reseñar el primer volumen de esta verdadera obra maestra (ver ACÁ). El segundo volumen se presenta tan macizo como el primero.

La obra comienza con el tema del llamado a la contemplación o vida mística, y el docto dominico responde la dificultad distinguiendo el llamado general y remoto del individual y próximo. Distinción que ayuda a explicar algunos pasajes muy importantes de los dos grandes místicos: San Juan de la Cruz y Santa Teresa.

Son dignas de atención, a nuestro entender, las cuestiones relativas a la autoridad de Santo Tomás en teología mística y las cuestiones de método, como así también el extenso e interesantísimo apartado sobre el acuerdo de las diversas escuelas sobre el carácter normal, y no extraordinario, de la contemplación.

En un apéndice trata la cuestión de la necesidad o no de las ideas infusas para la contemplación, al analizar algunas opiniones de la época.

De particular importancia, por su claridad, es una carta de Maritain que Garrigou Lagrange transcribe hacia el final, y donde podemos apreciar la lucidez de lo que Castellani llamaría “el primer Maritain”, donde, gracias a un par de distinciones, arroja una gran luz sobre estas cuestiones.

Lo que se hace desear, a través de los dos volúmenes, es una límpida traducción de los textos de los dos grandes místicos del Carmelo (de hecho, el libro termina dedicándole algunas páginas a una mala traducción al francés de un texto de San Juan de la Cruz). Es una verdadera pena que estos textos claves de la mística Católica no hayan sido traducidos correctamente a las principales lenguas modernas. Siempre hemos dicho que, si no hubiéramos sabido español, hubiéramos querido aprenderlo para leer, entre otros, al gran doctor místico San Juan de la Cruz.

El libro, de carácter un tanto polémico (inevitable, pues, allá por los comienzos del siglo pasado, este tema estaba muy en boga), es capaz, sin embargo, de arrojar una grandísima luz sobre un tema tan interesante y necesario para todo Católico.

Con la publicación del segundo y último volumen de esta magistral obra, el público de habla hispana tiene a su alcance ahora uno de los libros más importantes escrito por uno de los mayores teólogos del siglo XX, llamado, no sin razón, martillo de los modernistas.

Quiera Dios que la lectura de estas páginas redunde en mayor amor por la vida de la gracia, descrita por San Pablo como vida escondida con Cristo en Dios (Col. III, 3).

 El segundo volumen está disponible en Amazon por lo el momento, y esperamos que pronto lo podamos ver impreso en Argentina. 

Volumen I AQUÍ. 

Volumen II AQUÍ.


lunes, 10 de noviembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (I de V)

 El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico

 

Este ensayo va a estar dividida en 3 partes:

 I) Qué es (y qué no es) el Milenarismo.

II) Análisis del Milenarismo de los Padres y exégetas católicos, y su contraposición con otras dos clases de Milenarismos erróneos, e incluso heréticos.

III) Posición del Magisterio de la Iglesia sobre el Milenarismo Patrístico.

 

***

 Lo primero que tenemos que hacer es citar el capítulo XX del Apocalipsis, que es de donde se sacan común, aunque no únicamente, los argumentos. 

1. Y vi un ángel que descendía del cielo y tenía en su mano la llave del abismo y una gran cadena.

2. Y se apoderó del dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años,

3. y lo arrojó al abismo que cerró y sobre el cual puso sello para que no sedujese más a las naciones, hasta que se hubiesen cumplido los mil años, después de lo cual ha de ser soltado por un poco de tiempo.

4. Y vi tronos; y se sentaron en ellos, y les fue dado juzgar, y (vi) a las almas de los que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su estatua, ni habían aceptado la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

5. Los restantes de los muertos no tornaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Esta es la primera resurrección.

6. ¡Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección! Sobre éstos no tiene poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, con el cual reinarán los mil años.

7. Cuando se hayan cumplido los mil años Satanás será soltado de su prisión,

8. y se irá a seducir a los pueblos que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y Magog a fin de juntarlos para la guerra, el número de los cuales es como la arena del mar.

9. Subieron a la superficie de la tierra y cercaron el campamento de los santos y la ciudad amada; más del cielo bajó fuego [de parte de Dios] y los devoró.

10. Y el Diablo, que los seducía, fue precipitado en el lago de fuego y azufre, donde están también la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

11. Y vi un gran trono esplendente y al sentado en él, de cuya faz huyó la tierra y también el cielo; y no se halló más lugar para ellos.

12. Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, en pie ante el trono y se abrieron libros -se abrió también otro libro que es el de la vida- y fueron juzgados los muertos, de acuerdo con lo escrito en los libros, según sus obras.

13. Y el mar entregó los muertos que había en él; también la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras

14. Y la muerte y el Hades fueron arrojados en el lago de fuego. Esta es la segunda muerte: el lago de fuego.

15. Si alguno no se halló inscrito en el libro de la vida, fue arrojado al lago de fuego.

 

I. Qué es el Milenarismo

 Al decir de Straubinger, el Milenarismo es: 

miércoles, 1 de octubre de 2025

Dom Adrien Gréa, La Iglesia y su divina constitución, 2 vol. (Reseña)

 Dom Adrien Gréa,

La Iglesia y su divina constitución, 2 vol.

(Reseña)

CJ Traducciones, 2025

 


 La Iglesia y su Divina constitución, vol. I, pp. 403; vol. II, pp. 401.

 Tanto el libro como el autor no necesitan presentación, pues los lectores de este blog los conocen de sobra ya que hemos transcrito este mismo libro en su momento, pero lo que sí necesita algún tipo de justificación es la nueva traducción.

En una pequeña nota al comienzo del primer volumen, el traductor nos indica las dos principales deficiencias de la traducción publicada por Herder: por un lado, las numerosas notas al pie de página de Papas posteriores al autor para corroborar la doctrina expuesta en el cuerpo del libro, notas que, si bien ilustraban la doctrina, volvían un tanto irreconocible la obra salida originalmente de manos de tan ilustre autor; y por el otro lado, y es lo más importante, la traducción de Herder carecía de partes importantes del libro, y es difícil encontrar la razón. Tanto las cartas laudatorias de diversos cardenales y obispos insertadas al comienzo, como los tres apéndices: Textos principales de san Ignacio mártir relativos a la jerarquía, Orígenes del estado, sus relaciones con la religión y la Iglesia y Nota histórica sobre el gobierno episcopal, a lo cual se le podría agregar el prólogo del autor; en total, unas 165 páginas de las casi 800 que suman los dos tomos.

Y no solamente es de lamentar la cantidad de las páginas perdidas como la calidad. Sin dudas, lo más importante es el Apéndice I del tomo 2: Orígenes del estado, sus relaciones con la religión y la Iglesia, un estudio verdaderamente luminoso sobre los dos poderes a través de la historia, desde el mismo Adán hasta Cristo, que incluso explica de forma muy natural algunos inconvenientes de la Biblia como el tema de la esclavitud, y algunas cuestiones más teológicas como la relativa a la existencia de la Iglesia desde la época de Adán.

El libro es realmente un verdadero poema. Lejos de las afirmaciones secas que se encuentran aquí y allá en muchos teólogos, este libro es capaz de elevarnos a contemplar y saborear los mayores misterios en la tierra y en el cielo.

Citado por el Cardenal Billot en su insuperable tratado De Ecclesia, el Eminente Cardenal dirá sobre este libro:

 

“Lo volveré a leer, tanto para mi instrucción como para mi consuelo en el Señor. Hoy en día es tan raro encontrar escritos de una ortodoxia tan pura, y que realicen hasta tal punto el ideal de toda exposición teológica: el Verbo inspirando el Amor”.

 

Excelente libro que merecería estar traducido a las principales lenguas modernas, es presentado completo, por primera vez, al público de habla hispana.

Quiera Dios que la lectura de estas páginas nos ayude a amar cada vez más a la Santa Iglesia “comienzo y razón de todas las cosas”, su jerarquía, vida religiosa y dones internos. 

El libro está disponible en Amazon: vol. I y vol. II.

martes, 3 de diciembre de 2024

La Armonía entre la Iglesia y la Sinagoga, vol. II (Reseña)

La Armonía entre la Iglesia y la Sinagoga, vol. II (Reseña),

por el Caballero P. L. B. Drach, Rabino converso;

Alfa Ediciones - CJ Ediciones, 2024

 


Algo más de un año después de ver a luz el primer tomo (ver la reseña AQUI), ya está disponible la segunda y última parte de esta monumental obra escrita por Paul Drach, el famoso rabino converso, de quien hemos publicado también otras reseñas (AQUI y AQUI) y varias secciones (AQUI).

La tesis central del Autor, a través de sus páginas, y que desarrolla con una asombrosa erudición, es que la antigua Sinagoga siempre conoció, sobre todo por Tradición, los dos principales dogmas del catolicismo: la Santísima Trinidad y la Encarnación del Verbo.

Habiendo dedicado el primer tomo al primero de los dogmas mencionados, toda su atención se centra en esta segunda parte en la Encarnación del Hijo de Dios.

El libro se abre con una extensa instrucción sobre la Cábala donde deshace los prejuicios que tan a menudo se leen sobre ella.

Después de darnos el sentido etimológico y el triple sentido que los judíos dan al término cábala (y que es ocasión de no pocos malentendidos), hace una distinción tan básica como necesaria:

 

Hay que distinguir dos partes de la ciencia cabalística.

1. La Cábala verdadera y sin mezcla, que se enseñaba en la antigua Sinagoga y cuyo carácter es francamente cristiano, como veremos más adelante.

2. La falsa Cábala, llena de ridículas supersticiones, y que además trata de magia, teúrgia y goeticismo; en una palabra, tal como se ha convertido en manos de los doctores cabalistas de la Sinagoga infiel, que se ha divorciado de sus propios principios.

Bonfrère y Sixto de Siena, así como un gran número de otros escritores de gran mérito, hacen esta distinción entre la Cábala buena y la mala: Corpzovio, Pfeiffer, Wolf, Glassio, Walther, Cuneo, Buddeo, etc.”.

 

Y luego la distingue del Talmud para indicarnos que la cábala nos da el sentido místico de los textos bíblicos, algo así como la teología espiritual nuestra.

Según la tradición hebrea, quien puso por escrito los 70 libros no fue otro más que Esdras, si bien no todos han llegado hasta nosotros, y lo que es no menos cierto, tras la aparición del cristianismo, se le agregaron blasfemias contra Nuestro Señor y su santa Iglesia.

martes, 27 de agosto de 2024

P. Federico Guillermo Faber, Devoción a la Iglesia, Devoción al Papa (Reseña)

 P. Federico Guillermo Faber,

Devoción a la Iglesia, Devoción al Papa

(Reseña)

CJ Traducciones, 2024, pp. 71

 


En tiempos de tanta confusión, siempre es bueno volver a los grandes autores en busca de luz.

El mismo León Bloy tenía al P. Faber como el mejor autor ascético del siglo XIX, y es cierto que sus libros, la mayoría de los cuales fueron traducidos al español, son una fuente inagotable para el alma sedienta de las verdades divinas y de la vida espiritual.

Se trata de dos sermones pronunciados por el P. Faber a sus feligreses.

Devoción a la Iglesia fue predicado en Pentecostés del año 1862 y publicado a instancias de voces amigas, como lo indica en su dedicatoria.

Con ocasión del pecado contra el Espíritu Santo, “pecado que no tiene perdón ni en este siglo ni el otro”, el P. Faber desarrolla sus pensamientos en torno al amor y devoción que debemos tener a la Iglesia para evitar caer en ese pecado.

Páginas de indudable inspiración, como nos tiene acostumbrados, nos dirán: 

“Pero podemos olvidar, y a veces lo hacemos, que no sólo no es suficiente amar a la Iglesia, sino que no es posible amarla correctamente a menos que también la temamos y reverenciemos.

Nuestro olvido de esto surge de no haber establecido con suficiente profundidad en nuestras mentes la convicción del carácter divino de la Iglesia. La Iglesia, si se nos permite hablar así, se ve a sí misma en su propia luz, porque hace más de lo que necesita hacer, más de lo que le corresponde. Es exuberante porque es divina. Crea civilizaciones. Fomenta las ciencias. Casi diríamos que crea las artes. Por lo tanto, la gente llega a pedirle lo que sólo ha sido un desbordamiento de sus dones, pero que no pertenece estrictamente a su misión.

Esto puede confundir incluso a las mentes católicas, desconcertarlas y distraerlas de la verdadera cuestión. La cantidad misma de grandeza humana que hay alrededor de la Iglesia nos hace olvidar ocasionalmente que no es una institución humana.

De ahí viene ese tipo incorrecto de crítica que olvida o ignora el carácter divino de la Iglesia.

De ahí viene el hecho de establecer nuestras propias mentes y nuestras propias opiniones como criterios de verdad, como estándares para la conducta de la Iglesia.

De ahí viene sentarse en juicio sobre el gobierno y la política de los Papas. De ahí viene esa preocupación no filial e insegura de separar en todos los asuntos de la Iglesia y el Papado lo que nosotros consideramos divino de lo que nosotros afirmamos como humano.

De ahí viene la inquietud irrespetuosa por distinguir entre lo que debemos conceder a la Iglesia y lo que no necesitamos concederle.

De ahí viene la ansiedad irritable por ver que lo sobrenatural esté bien subordinado a lo natural, como si realmente creyéramos que debemos esforzarnos al máximo ahora para evitar que un mundo demasiado crédulo caiga víctima de un excesivo clericalismo y ultramontanismo. Los hombres saben muy bien que estos no son nuestros peligros reales. Los presentan deshonestamente, como un pretexto, y para encubrir su propia deslealtad real.

jueves, 1 de agosto de 2024

P. James L. Meagher, D.D. Cómo dijo Cristo la primera Misa (Reseña)

 P. James L. Meagher, D.D.

Cómo dijo Cristo la primera Misa (Reseña)

 CJ Traducciones, 2024, pp. 559



 

El título completo de esta obra es: Cómo dijo Cristo la primera Misa o La última cena del Señor. Los ritos y ceremonias, el ritual y la liturgia, las formas del culto divino que Cristo observó cuando cambió la pascua en la Misa.

Más que interesante estudio sobre las relaciones, casi diríamos dependencia, de muchos de los ritos de la Misa con respecto a la liturgia de la Sinagoga en tiempos de Cristo.

El autor, el P. J. Meagher, fue un sacerdote estadounidense de fines del siglo XIX, principios del XX, y en esta interesante obra nos abre un mundo nuevo, o casi, donde podemos apreciar, una vez más, las íntimas relaciones entre la Sinagoga y la Iglesia. La Armonía, como diría Drach.

La tesis central del Autor, por demás interesante, es que la liturgia Católica no le debe nada a los ritos paganos, sino que está sacada básicamente de la liturgia judía, y en particular, de la liturgia Pascual y que lo que leemos en el Evangelio sobre la última cena no es más que una pequeña parte de todo lo que allí tuvo lugar.

Para probar sus afirmaciones el Autor remite todo el tiempo al Talmud y otros libros antiguos de los judíos, aunque es una pena que no conociera a Drach, pues no pocas cosas podría haber aprovechado, y tal vez, algunas otras, enmendado.

Con todo, el libro se lee con mucha fruición y es todo un mundo que se abre ante nuestros ojos, deslumbrados por la belleza de la revelación Divina y su relación con Nuestro Señor.

Comienza el autor analizando cómo la Misa estaba profetizada (en sentido típico) en el Templo de Salomón, sus divisiones, ceremonias, utensilios, etc.

Defiende el autor, y creemos que de manera muy plausible, la identidad de Melquisedec con Sem. Se trata de una tradición de los judíos, que no siempre es aceptada por los autores Católicos, pero las razones que da son más que interesantes.

En la segunda parte, analiza más en concreto la Pascua de los judíos y todo el simbolismo y relación con la santa Misa.

Dice el Autor: 

A través de los siglos, desde los días de Adán y Abel, el cordero era sacrificado y comido como tipo del Redentor en el sacrificio patriarcal y profético, y en el ceremonial, con todos sus significados místicos y simbólicos. Por eso, Aquel que era el verdadero «Cordero de Dios», el gran Antitipo al que todo señalaba, debía entregarse a ellos en la Eucaristía para que, así como el cuerpo era alimentado por la carne del cordero en el Antiguo Testamento, las almas cristianas pudieran ser alimentadas por el Cuerpo y la Sangre del verdadero Cordero de Dios, Cristo. Porque si no estuviera realmente presente en la Eucaristía –en la Comunión–, entonces los tipos de la Iglesia judía nunca se habrían cumplido, la sombra nunca tendría su realidad, y Dios habría engañado a la humanidad”. 

miércoles, 31 de julio de 2024

P. Réginald Garrigou Lagrange O.P., Perfección Cristiana y Contemplación según Santo Tomás de Aquino y San Juan de la Cruz (Reseña)

 P. Réginald Garrigou Lagrange O.P.,

Perfección Cristiana y Contemplación

según Santo Tomás de Aquino y San Juan de la Cruz

(Reseña) 

CJ Traducciones, 2024, pp. 421



 

Traducido por primera vez al español, este primer volumen del reconocido teólogo francés y uno de los más grandes del siglo XX, el P. Garrigou Lagrange, nos indica en la introducción que este libro es un resumen de un curso de teología ascética y mística impartido en el Angélico.

La guía de su estudio, como no podía ser de otra manera, son las dos grandes lumbreras de la teología mística: Santo Tomás, el doctor communis, cuya obra ha sido recomendada por los Papas una y otra vez a lo largo de la historia, y San Juan de la Cruz, el doctor místico, que asimiló perfectamente la teología del Angélico y agregó, a las grandes líneas trazadas por Santo Tomás, su propia experiencia.

El gran problema que el Autor analiza en estas páginas es la definición de la mística y la importancia y valor que tiene en la vida espiritual, si se trata de algo completamente extraordinario y si, por el contrario, es el término normal de la vida de la gracia aquí abajo.

Con su maestría habitual, Garrigou Lagrange va recorriendo los temas, evitando en lo posible las discusiones de carácter personal y ateniéndose solamente a las ideas. La prueba de su tesis principal es abrumadora y contundente.

A la espera del segundo volumen, por ahora está disponible el primero, y solamente en Amazon, aunque la publicación en Argentina esperamos no se hará esperar.

El libro puede adquirirse AQUÍ.

viernes, 10 de mayo de 2024

Mons. Joseph Clifford Fenton, El Concepto de la Sagrada Teología (Reseña)

 Mons. Joseph Clifford Fenton 

El Concepto de la Sagrada Teología (Reseña)

CJ Traducciones, 2024, p. 327



Una vez más tenemos el agrado de presentar un libro del reconocido teólogo estadounidense del siglo pasado.

En este caso, se trata de un desarrollo de la tesis doctoral que el autor presentó varios años antes en el Angélico, en Roma, y cuyo director de tesis fue nada más y nada menos que el mismo Garrigou Lagrange.

Tras una pequeña introducción, explica el autor la función y necesidad de la sagrada teología, luego la materia, la luz bajo la cual se aceptan las conclusiones teológicas y luego el grado de certeza de las mismas.

Luego viene un análisis exhaustivo de los loci theologici, es decir las fuentes de las cuales puede beber el teólogo para llegar a las conclusiones. La enumeración de los mismos está tomada de Melchor Cano, cuyo tratado al respecto es ya un clásico.

Las fuentes son las siguientes: 

1) La autoridad de la Sagrada Escritura.

2) La autoridad de las tradiciones de Cristo y los Apóstoles que son llamadas con razón oráculos de viva voz.

3) La autoridad de la Iglesia Católica.

4) La autoridad de los Concilios, especialmente de los generales.

5) La autoridad de la Iglesia romana, que es, y se llama por privilegio divino, apostólica.

6) La autoridad de los Padres antiguos.

7) La autoridad de los teólogos escolásticos, a la que se unen los doctores en derecho canónico.

8) La razón natural.

9) La autoridad de los filósofos.

10) La autoridad de la historia humana. 

El capítulo IX es muy importante pues allí hace un estudio de las diversas opiniones y escuelas dentro de la escolástica y luego desarrolla la historia de la teología según la época de los Padres, de la Edad Media y el período post-Tridentino.

Un estudio muy serio y completo sobre los fundamentos de la teología, de esos que no se ven muchos y escritos por uno de los más grandes teólogos del siglo pasado. 

Por ahora el libro puede conseguirse en Amazon AQUI.