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martes, 27 de julio de 2021

El Juicio de las Ovejas y los Cabritos en Mt. XXV (IV de IV)

    Pero esto no es todo. Vayamos al texto del Apocalipsis y veremos una relación muy interesante con el pasaje de Mt. XXV. 

Al describir la gran muchedumbre de entre todas las naciones que ha sufrido el martirio a manos del Anticristo, uno de los Ancianos le dice (VII, 15-17): 

A causa de esto, están ante el trono de Dios y le sirven día y noche en su santuario y el sentado sobre el trono tenderá su tabernáculo sobre ellos. No tendrán hambre ya, ni tendrán sed ya ni caerá sobre ellos el sol ni ardor alguno. Porque el Cordero, el (que está) en medio del trono los apacentará y los guiará a fuentes de aguas vivas y borrará Dios toda lágrima de sus ojos”. 

Si ya no sufren todos esos males, quiere decir que alguna vez los sufrieron, y como estos mártires son los que se negaron a colocarse la marca del número de la Bestia (XV, 2), entonces podemos apreciar sin mayores dificultades sus privaciones de toda clase, enumeradas aquí.

 Pero no hace falta demasiada perspicacia para darse cuenta que esta enumeración coincide exactamente con la que leemos en San Mateo. Coloquemos una vez más los textos. 

Mt. XXV: 

31. “Pero cuando venga el Hijo de Hombre en su gloria y todos los ángeles con Él, entonces se sentará sobre su trono de gloria,

32. y se congregarán delante de Él todas las naciones y los (a los hombres) separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.

33. Y estará de pie: las ovejas a su derecha; los cabritos, a la izquierda.

34. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Venid, los benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde (la) fundación del mundo.

35. En efecto, tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; forastero era y me congregasteis;

36. desnudo y me vestisteis; enfermé y me visitasteis; en prisión estuve y vinisteis a mí”.

miércoles, 21 de julio de 2021

El Juicio de las Ovejas y los Cabritos en Mt. XXV (III de IV)

  Además, Nuestro Señor nos da en el mismísimo Discurso escatológico el orden de los acontecimientos, lo cual nos confirma en nuestra opinión. 

Veamos el texto de Mt. XXIV: 

1. Y saliendo Jesús del Templo, se iba y vinieron sus discípulos a mostrarle los edificios del Templo.

2. Y Él respondiendo les dijo: "¿No veis todo esto? En verdad, os digo, no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada".

3. Y estando sentado Él en el Monte de los Olivos, vinieron a Él los discípulos en privado, diciendo: "Dinos ¿cuándo será esto y cuál la señal de tu parusía y consumación del siglo?”.

4. Y respondiendo Jesús les dijo: "Ved que nadie os engañe.

5. Muchos, en efecto, vendrán en mi nombre, diciendo: "Yo soy el Cristo", y a muchos engañarán (primer Sello del Apoc.).

6. Y habéis de oír guerras y oídas de guerras. ¡Ved que no os turbéis! En efecto, debe suceder, pero no es todavía el fin.

7. Se levantará, en efecto, nación contra nación y reino contra reino (segundo Sello del Apoc.) y habrá hambres (tercer Sello del Apoc.) y pestes (cuarto Sello del Apoc.) y terremotos en diversos lugares.

8. Pero todo esto es (sólo) (el) principio de los dolores (de parto).”

9. "Entonces os entregarán a tribulación y os matarán y seréis odiados por todas las naciones a causa de mi nombre.

10. Y entonces se escandalizarán muchos, y unos a otros se entregarán y se odiarán unos a otros (quinto Sello del Apoc.).

11. Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos.

12. Y por multiplicarse la iniquidad, se enfriará la caridad de los muchos.

13. Pero el perseverante hasta el fin, éste será salvo.

14. Y será proclamado este Evangelio del Reino en todo el mundo habitado, en testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.

15. "Cuando, pues, viereis “la abominación de la desolación”, de la que habló Daniel, el profeta, estando de pie en lugar santo -el que lee, entienda-, (Aparición del Anticristo)

jueves, 15 de julio de 2021

El Juicio de las Ovejas y los Cabritos en Mt. XXV (II de IV)

    II.- Texto. - 

Nunca está de más dar el texto completo. 

31. “Pero cuando venga el Hijo de Hombre en su gloria y todos los ángeles con Él, entonces se sentará sobre su trono de gloria,

32. y se congregarán delante de Él todas las naciones y los (a los hombres) separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.

33. Y estará de pie: las ovejas a su derecha; los cabritos, a la izquierda.

34. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Venid, los benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde (la) fundación del mundo.

35. En efecto, tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; forastero era y me congregasteis;

36. desnudo y me vestisteis; enfermé y me visitasteis; en prisión estuve y vinisteis a mí”.

37. Entonces le responderán los justos, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y sustentamos o sediento y dimos de beber?

38. ¿Cuándo te vimos forastero y congregamos o desnudo y vestimos?

39. ¿Cuándo te vimos enfermo o en prisión y vinimos a tí?”.

40. Y respondiendo el Rey les dirá: “En verdad, os digo: en cuanto hicisteis a uno de éstos, de mis hermanos, los más pequeños, a Mí hicisteis”.

41. Entonces dirá también a los de la izquierda: “Alejaos de Mí, malditos, al fuego, al eterno, el preparado para el diablo y sus ángeles.

42. En efecto, tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber;

43. forastero era y no me congregasteis; desnudo y no me vestisteis; enfermo y en prisión y no vinisteis a mí”.

44. Entonces responderán también ellos, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en prisión y no te servimos?”.

45. Entonces les responderá diciendo: “En verdad, os digo: en cuanto no hicisteis a uno de éstos, de los más pequeños, tampoco a Mí hicisteis”.

46. E irán éstos al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna”. 

Creemos que ya el mero análisis del v. 31 nos muestra con meridiana claridad que estamos en presencia de la segunda Venida. 

a) Cuando venga el Hijo de Hombre”: San Mateo, y en el mismísimo capítulo XXIV en varias oportunidades, nos habla en estos términos y siempre con el mismo sentido: 

viernes, 9 de julio de 2021

El Juicio de las Ovejas y los Cabritos en Mt. XXV (I de IV)

 

El Juicio de las Ovejas y los Cabritos en Mt. XXV 

Nota del Blog: Sirvan estas páginas como una retractatio por lo que escribimos en su momento AQUI. 


 *** 

La hermosa escena que cierra el capítulo XXV de San Mateo ha sido interpretada las más de las veces como si estuviéramos en presencia del Juicio Final en el cual todos los hombres han de ser juzgados al mismo tiempo y recibirán, en cuerpo y alma, el premio o castigo eternos conforme a sus obras. Lógica exégesis, sin dudas, en todos cuantos no ven un tiempo en la tierra más allá de la segunda Venida de Nuestro Señor. 

Straubinger, por su parte, ve aquí el Juicio de las Naciones y remite a Joel III y Zac. XIV y, a decir verdad, el v. 32 de Mt. parecería darle la razón. 

¿Se nos permitirá disentir con tantos autores y no ver en ese suceso ni un juicio a todas las personas individuales ni tampoco a las naciones? 

¿Pues a quién si no?, se preguntará el lector, pues parecería que tertium non datur. Pues, para decirlo sin mayores preámbulos, creemos que se trata un juicio a la Iglesia o, si se quiere, a los miembros de la Iglesia. Creemos que tanto el texto como el contexto nos llevan por esta senda. 

Veamos. 

I. Contexto. - 

Sabido es que San Mateo escribió su Evangelio agrupándolo por temas, es decir, siguió el orden más bien lógico que el cronológico, con lo cual vemos que reunió las diversas perícopas según la afinidad de materia. Citemos un autor entre tantos: 

“Los discursos en el primer evangelio: Hemos subrayado los cinco más notables, que forman el núcleo principal del evangelio. Todos ellos giran en torno a un mismo tema: el reino de los cielos. La frase con que pone fin a todos ellos: Cuando Jesús hubo terminado estos discursos o equivalente (VII,28; XI, 1; XIII, 53; XIX, 1; XXVI, 1), es indicio manifiesto del artificio literario con que San Mateo los ha dispuesto. Las secciones narrativas que los separan están escogidas intencionadamente para ilustrar las enseñanzas de Cristo o preparar el ánimo de los lectores. Por lo demás, el análisis y comentario mismo del texto hará ver al lector la marcha siempre progresiva que el evangelista sigue: el pregón inaugural del reino de los cielos; su extensión por medio de la predicación de los apóstoles; su naturaleza humilde, desconcertante para los judíos; su constitución, jerarquizada ya de alguna manera en un pequeño grupo de fieles, primer núcleo de la futura Iglesia y, por fin, su crisis dentro del judaísmo y su propagación por el mundo con la admisión en su seno de los pueblos gentiles. 

Esta misma sistematización de todo el material evangélico explica el que San Mateo no siga un orden estrictamente cronológico en la exposición de los hechos de la vida de Cristo, como se deduce principalmente de su comparación con el evangelio de San Marcos. Las secciones narrativas están subordinadas a los discursos y coordinadas en un orden más bien lógico que cronológico. Con todo, no se puede negar que la disposición general del evangelio obedece a un orden cronológico de conjunto”[1]. 

lunes, 6 de abril de 2020

Sobre algunos grupos de personas en el Apocalipsis (II edición) (XI de XV)


VI. Los Santos

Nota del Blog: Hemos modificado un tanto la opinión que dimos en su momento[1], así que sirva esta nueva entrada como una Retractatio.


***

Contrariamente a lo que pensábamos antes, este nombre parece incluir nada más que un solo grupo. Primero veamos los textos:

Apoc. V, 8: “Y cuando hubo recibido el libro, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero, teniendo cada cual una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos”.

Apoc. VIII, 3-4: “Y otro ángel vino y se puso de pie ante el altar, teniendo un incensario de oro y se le dio muchos perfumes para que diese a las oraciones de todos los santos sobre el altar, el de oro, el que (está) delante del trono. Y subió el humo de los perfumes por las oraciones de los santos de mano del ángel ante Dios”.

Apoc. XI, 18: “Y las naciones se airaron y vino tu ira y el tiempo para que los muertos sean juzgados; y para dar la recompensa a tus siervos: los profetas y los santos; y a los que temen tu Nombre: los pequeños y los grandes; y para destruir a los que destruyen la tierra”.

Apoc. XIII, 7.10: “Y se le dio hacer guerra contra los santos y vencerlos y se le dio autoridad sobre toda tribu y pueblo y lengua y nación… si alguno a cautiverio, a cautiverio va; si alguno a cuchilla ha de ser muerto, a cuchilla ha de ser muerto. Aquí está la perseverancia y la fe de los santos”.

Apoc. XIV, 12-13: “Aquí la perseverancia de los Santos está, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Y oí una voz del cielo diciendo: “Escribe: ¡Bienaventurados los muertos, los que en Señor mueren, desde ahora!”. “Sí, dice el Espíritu: que descansen de sus trabajos[2]; en efecto, sus obras les siguen”.

Apoc. XVI, 6: “Porque sangre de santos y profetas derramaron y sangre les has dado a beber: dignos son”.

Apoc. XVII, 6: “Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los testigos de Jesús; y me maravillé, al verla, con maravilla grande”.

Apoc. XVIII, 20.24: “¡Alégrate sobre ella, cielo y (¿esto es?) los santos y los apóstoles y los profetas, pues ha juzgado Dios vuestro juicio contra ella!... Y en ella sangre de profetas y santos fue hallada y (¿esto es?) de todos los que fueron degollados sobre la tierra”.

Apoc. XIX, 7-8: “Regocijémonos y exultemos y le daremos la gloria, porque ha llegado la boda del Cordero y su mujer se ha preparado. Y se le dio vestirse de lino fino, resplandeciente, puro; en efecto, el lino fino, las justicias de los santos son”.

Apoc. XX, 9: “Y subieron sobre la latitud de la tierra y cercaron el campamento de los santos y la ciudad, la amada, y descendió fuego del cielo y los devoró”.

Apoc. XXII, 11: “El que daña, dañe más y el sucio, ensúciese más y el justo justicia haga más y el santo santifíquese más”.

Apoc. XXII, 21: “La gracia del Señor Jesús (sea) con todos los santos. Amén”.


***

Empecemos primero por los textos más claros:

En XIII, 7 se identifica claramente a los santos con aquellos que son vencidos por la Bestia del Mar, es decir, muertos por ella y lo mismo se dice, con otras palabras, en otros pasajes al afirmar que la Bestia está ebria de la sangre de los santos y que será castigada por haber derramado su sangre (XVI, 6; XVII, 6; XVIII, 20.24), ante lo cual son invitados a alegrarse los santos en forma particular, por obvias razones (XIX, 7-8) y se les promete una recompensa (XI, 18).

En XIII, 10 y en XIV, 12 habla de la perseverancia de los santos, a los que identifica con los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, perseverancia que consiste en resistir hasta la muerte.

Un último argumento no será menos definitivo: en

Apoc. XII, 17 leemos:

“Y se airó el Dragón contra la Mujer y se fue a hacer guerra contra los restos de su simiente, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús”.

Mientras que en XIII, 7 ya habíamos visto:

Y se le dio hacer guerra contra los santos y vencerlos y se le dio autoridad sobre toda tribu y pueblo y lengua y nación”.

Identificando una vez más a los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús con los santos.

sábado, 7 de enero de 2017

Retractatio V: Las LXX Semanas de Daniel, VIII. El Terminus ad quem de la Profecía.

Nehemías

Al analizar lo que dimos en llamar el terminus ad quem de las LXX Semanas de Daniel (ver AQUI) concluíamos que el año de la entrada triunfal en Jerusalén, y consiguientemente de la muerte de Nuestro Señor, sería el 32, pero conscientes del rechazo casi unánime de esa fecha por parte de los autores, nos apurábamos a decir:

“Obviamente es posible que algo estemos haciendo mal, sea en la exégesis, sea en el cómputo de los años, sea en ambos…”.

Bueno, casi sin quererlo nos encontramos con la respuesta a nuestras dudas; respuesta bastante fácil que no vimos en su momento y que recién más de dos años después apareció casi por casualidad.

Leyendo el interesante libro de J. Schiaparelli “La Astronomía en el Antiguo Testamento”[1], en una nota del cap. VIII: “El año hebraico”, decía el autor:

“Nehemías relata en sus comentarios (Neh. I, 1) que en el año vigésimo de Artajerjes, en el mes de Kislev, supo de Hanai el mal estado de las cosas en Jerusalén, y que después de varios incidentes, en el mes de Nisán del mismo año vigésimo (II, 1) obtuvo de Artajerjes el permiso de trasladarse a Judea para poner remedio a ello. Ahora bien, es fácil ver que si se computaran los años a partir de la primavera, empezando con Nisán, los datos de Nehemías implicarían una contradicción. Por lo tanto, es necesario suponer que Nehemías empezaba el año con Tischri (Sept.), según el uso civil, así como también al año civil pertenecen los nombres que él emplea; lo cual era muy conveniente para un oficial civil como Nehemías”.

¡Y aquí tenemos la respuesta! En I, 1, el mes de Kislev (Nov-Dic.) es el XX de Artajerjes, y en II, 1, que es posterior, estamos en el mes de Nisán (Mar-Abr.), pero seguimos en el XX de Artajerjes, aunque no en el mismo año solar. Si en I, 1 el año XX de Artajerjes es el 445 entonces en II, 1, que sigue siendo el año XX, no puede ser sino el año 444 solar, y así tenemos que adelantar el resto de los años en nuestro cómputo y llegamos al año 33 como el de la muerte de Nuestro Señor; siendo ésta, como se sabe, una de las dos o tres fechas consideradas aceptables por los autores.

Es sabido que sobre este tema se han escrito ríos de tinta y que son más, muchas más, las dudas y conjeturas que las certezas; por otra parte, todo aquel que quiera introducirse en el tema seguramente hará bien por empezar con el resumen, casi un clásico ya, de Holzmeister S.I., Chronologia vitae Christi[2].

No hay dudas que todo esto sigue siendo una conjetura y que puede seguir habiendo errores “sea en la exégesis, sea en el cómputo de los años, sea en ambos…”, pero lo cierto es que parece que hemos corregido un error de lo que escribimos antes.

Sobre el interesantísimo problema de la cronología de la Vida de Jesucristo tal vez tengamos oportunidad de volver en otro momento, pero creemos que con lo dicho basta para esta nueva retractatio.

Vale!





[1] Espasa, 1945.

[2] Romae: sumptibus Pontificii Instituti Biblici, 1933.

Lo de resumen es una forma de decir: casi 250 páginas de apretados datos, citas y referencias al pie de página donde analiza bastante exhaustivamente los principales datos históricos, textos bíblicos e interpretaciones.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Retractatio IV: Algunos grupos del Apocalipsis VIII: Diversos Grupos.

Nota del Blog: mucho tiempo ha pasado desde la última retractatio y la verdad que ya es hora de poner algunas cosas en su lugar.

Al hablar del VIII de los grupos del Apocalipsis (ver AQUI y también la nota 2 AQUI) distinguíamos dos batallas y, consiguientemente, dos tiempos y dos grupos diversos.

Decíamos que lo que se narra tras la apertura del sexto Sello correspondía al Juicio de las Naciones (VI, 12-17) mientras lo que vemos en el capítulo XIX, 11-21 es un suceso anterior, donde se describe la batalla del Harmagedón, pero ¿será ésto así?

Tal vez hemos pecado de demasiadas sutilezas y distinciones.

Veamos:

Que en el capítulo VI se describe el comienzo del Juicio de las Naciones y se narran las conmociones en el sol, la luna, las estrellas y el cielo, y que a este Juicio lo vemos profetizado en Is. XIII, 9-10; XXXIV, 4; Jl, II, 10.30; III, 4.15; Mt. XXIV, 29; Mc. XIII, 24; Lc. XXI, 25 no parece haber demasiados problemas en admitirlo. La dificultad estaría más bien en el capítulo XIX.

Repasemos primero el texto y luego lo sometamos a un breve análisis:

11. Y vi el cielo abierto y he aquí un caballo blanco y el sedente sobre él es llamado Fiel y Veraz, y juzga con justicia y guerrea.
12. Sus ojos llamas de fuego y en su cabeza muchas diademas, tiene un nombre escrito que nadie conoce sino Él mismo.
13. Y vestido con un vestido empapado de sangre, y el Nombre de Él es llamado el Verbo de Dios.
14. Y los ejércitos que están en el cielo lo siguen en caballos blancos y vestidos de finísimo lino blanco y puro.
15. Y de su boca sale una espada aguda, para que hiera con ella a las naciones. Y Él las destruirá con vara de hierro y Él pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios, el Todopoderoso.
16. Y tiene sobre su vestido y sobre su muslo escrito un nombre: Rey de reyes y Señor de señores.
17. Y vi un ángel de pie en el sol y clamó con gran voz, diciendo a todas las aves que volaban por medio del cielo: “Venid, congregaos para el banquete, el grande, de Dios,
18. a comer carnes de reyes y carnes de quiliarcas y carnes de fuertes y carnes de caballos y de los que montan en ellos y carnes de todos, de libres y de esclavos y de pequeños y de grandes”.
19. Y vi la bestia y los reyes de la tierra y sus ejércitos, congregados para hacer la guerra contra Aquel que monta el caballo y contra su ejército.
20. Y la Bestia fue presa y con ella el Falso Profeta, el que delante de ella había hecho los signos, con los cuales había engañado a los que recibieron la marca de la Bestia y a los que se postraron ante su imagen. Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego ardiendo con azufre.
21. Y los demás fueron muertos con la espada del que montaba el caballo, la que salía de su boca y todas las aves se hartaron de las carnes de ellos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Retractatio III: Los 24 Ancianos

III

Los 24 Ancianos

Cuando propusimos una nueva división de la jerarquía angélica nos basamos en un trabajo de Ramos García que nos pareció (y nos sigue pareciendo) muy interesante. El autor, para probar la identidad de las Dominaciones con los 24 Ancianos, se basaba en un pasaje del capítulo VII del Apocalipsis, idea que nos había parecido muy buena y concluyente hasta el punto de llegar a afirmar:

"Que las Dominaciones (κυριότητες) se identifican con los 24 Ancianos, tal como se ve por la respuesta de San Juan a uno de ellos cuando le dice: “Señor (Κύριέ) mío, tú lo sabes…” (VII, 14), nos parece un hallazgo fantástico de Ramos García que corta por el medio la famosa discusión sobre la identidad humana o angélica de los mismos."

Ver AQUI.

Posteriormente leímos un artículo[1] del P. Albinus Škrinjar S.J. que mostró la falsedad de esta afirmación. El Padre dice (negritas nuestras):

"Esta última conclusión[2] no se contradice por el otro nombre que el vidente da a uno de los señores al llamarlo Dominus (Κύριέ), aunque en efecto, tanto en los libros sagrados como en la literatura apocalíptica este es un título de un ángel, el intérprete de la visión…".

Y luego continúa defendiendo que el título Κύριέ no se dice sólo de los ángeles sino también de los humanos.
Sea de esto lo que sea, lo cierto es que el autor trae en pie de página las citas bíblicas que aplican el mismo título no ya a las Dominaciones sino a otra clase de ángeles, como es el caso de San Gabriel.

Daniel X, 15-21: "Mientras me dirigía estas palabras, incliné mi rostro hacia el suelo y guardé silencio. Y he aquí que uno que parecía hijo de hombre me tocó los labios; entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: "Señor mío, al ver esta visión me sobrecogieron angustias y perdí la fuerza. "¿Cómo, pues, podrá el siervo de este mi señor hablar con este señor mio? Pues al presente no tengo fuerza alguna y hasta el aliento me falta." Entonces aquel que tenía semejanza de hombre volvió a tocarme y me dio fuerza, diciendo: "No temas, oh varón muy amado! ¡La paz sea contigo! ¡Animo, animo!" Y mientras me estaba hablando, recobré las fuerzas, y dije: "Habla, señor mío, pues me has dado fuerzas. Y dijo: "¿Sabes por qué he venido a ti? Ahora volveré para luchar con el príncipe de Persia; pues al salir yo, he aquí que vino el príncipe de Grecia. Pero te anunciaré lo que está escrito en la Escritura de la verdad; y no hay nadie que me ayude contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe."

Daniel XII, 8: "Yo oí pero no comprendí. Dije, pues: "Señor mío: ¿cuál será el fin de estas cosas?".

Ver también Zac. I, 9; IV, 5.13; VI, 4.

Siendo esto así, ¿cómo queda la división de la jerarquía angélica?

Creemos que en lo sustancial no hay razones para modificar nada, si bien una de las pruebas que se daban no era correcta. Decimos que no hay razones para cambiar nada porque nos parece que la división en tres grandes grupos: Tronos-Carro de Dios; Dominaciones-Consejeros y Arcángeles-Enviados con sus respectivos grupos subordinados de Potestades y Virtudes, permanece en pie, como mera posibilidad, hasta tanto no se demuestre su falsedad por algún medio.

Vale!





[1] Vigintiquattuor Seniores, Verbum Domini, 16 (1936), pag. 333-338 y 362-368.

Lamentablemente la erudición del autor es digna de una mejor causa. Escribir más de diez páginas para probar la naturaleza humana de los Ancianos, y luego terminar diciendo, en el último párrafo, que representan a "la Iglesia ideal" (sea lo que eso signifique) y que "son personas ideales, no reales", parece francamente una broma de mal gusto.

[2] El autor se refiere a su propia interpretación donde afirma que el término "Señores" debía tomarse de los señores del sacerdocio o señores de la familia tal como vemos tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Pero en todo momento el autor se olvida que el Templo y la división consiguiente de 24 clases sacerdotales, senadores, etc. está tomada de lo que sucede en el cielo.

viernes, 21 de marzo de 2014

Las LXX Semanas de Daniel, VIII. El Terminus ad quem de la Profecía.

VIII

El Terminus ad quem de la Profecía

II Parte

Terminábamos la Primera Parte diciendo que nos parece que tanto el año, mes y día de la entrada triunfal el Domingo de Ramos estaban profetizados. Pasemos a probar esta importante afirmación.

En la Tercera Parte afirmábamos que la profecía comenzaba con el edicto de Artajerjes I el año 445 a.C. Terminus a quo.

Por el análisis del versículo 25 sabemos que el día al que hace referencia es a la entrada triunfal el domingo de Ramos. Terminus ad quem.

Resta saber cómo medir estos tiempos:

1) El cómputo de los años.

Sabido es que para los judíos existen tres medidas: el año lunar de 354 días (que midió, entre otras cosas, la cautividad de Nabucodonosor), el año solar de 365 días (no muy usado) y el año de 360 que Lagrange denomina profético.

La manera de averiguar cuál de las tres medidas es usada por Daniel en su profecía es, nos parece, bastante sencilla. Si tenemos en cuenta lo dicho en la Sexta Parte cuando dijimos que la última semana incluye los tres años y medio de Elías más los del Anticristo, sabemos igualmente por el Apocalipsis que esos tres años y medio, llamados también “tres tiempos y medio” y “cuarenta y dos meses”, corresponden a 1260 días en XI, 3 y XII, 6.
Ahora bien, 1260 días en 42 meses equivalen a meses de 30 días, lo cual nos dan años de 360 días.
Si tomamos como punto de partida el año 445 a.C., llegamos a la fecha de la entrada Triunfal el año 32[1].

Straubinger, por su parte, in Mt. XXI, 9, citando a Lagrange[2], da el año 30 cuando dice:

“Según los cálculos rectificados por el P. Lagrange, ella ocurrió el 2 de abril del año 30, cumpliéndose así en esa profecía de Daniel la semana 69 (7 + 62) de años hasta la manifestación del “Cristo Príncipe”, o sea 483 años proféticos de 360 días - que equivalen exactamente a los 475 años corriente según el calendario juliano- desde el edicto de Artajerjes I sobre la reconstrucción de Jerusalén (Neh. II, 1-8) dado en abril[3] del 445 a. C.[4]”.

Hasta aquí Straubinger. No sabemos de dónde saca 475 años en lugar de los 476, que nos parece el cómputo correcto.

miércoles, 19 de junio de 2013

Retractatio II. Los que guardan la Palabra de Dios y los que no han negado su Nombre.

Al hablar sobre uno de los diversos grupos de personas en el Apocalipsis (Los que guardan la Palabra de Dios y no han negado su Nombre) decíamos que los siguientes versículos se aplicaban a los Mártires del quinto Sello:

XX, 4: “Y vi tronos; y sentáronse en ellos, y les fue dado juzgar, y (vi) a las almas de los que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios y a los que no habían adorado a la bestia, ni a su estatua, ni habían aceptado la marca en sus frentes ni en sus manos”

De esta forma quedaba implícita la afirmación de que “los que no habían adorado a la Bestia” eran los Los Mártires del Anticristo. Cfr también  El Grupo VI: Los Santos. Sin embargo cuando estábamos escribiendo el pequeño artículo sobre la Respuesta del Ángel a San Juan nos dimos cuenta que había un error y que ese grupo de almas que en principio creíamos se trataba únicamente de los Mártires del quinto Sello, resulta que corresponden, parte a ellos y parte a los Mártires del Anticristo, quedando la división desta manera:

sábado, 26 de enero de 2013

Retractationes: I El Vencedor

Nota del Blog: bajo este título general pretendemos corregir errores en publicaciones pasadas, conforme avancemos en nuestros estudios.


Al hablar de “El Vencedor”, nombrado en las siete cartas a las siete Iglesias, buscamos probar la afirmación de que “el premio es común a todos los vencedores” y no un premio especial según la Iglesia a la que pertenezca el vencedor, diciendo:

2) Los mártires del Anticristo (séptima Iglesia) del capítulo VII, es decir “los que vienen de la gran tribulación” están vestidos con vestes blancas, lo cual se le promete a los vencedores de la quinta Iglesia.”