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domingo, 15 de marzo de 2026

P. James L. Meagher, D.D. La Iglesia, sus ritos y oficios (Reseña)

 P. James L. Meagher, D.D.

La Iglesia, sus ritos y oficios

(Reseña)

 CJ Traducciones – Alfa Ediciones,

2026, pp. 392.

 



Del mismo autor de Cómo dijo Cristo la primera Misa (ver ACÁ la reseña), presentamos en esta ocasión una nueva obra que nos muestra de manera bastante completa los grandes aspectos del culto Católico. Las partes de la Iglesia, las cosas y las vestimentas, las razones e importancia del latín y luego, la parte más extensa e importante, el Autor nos lleva, paso a paso, a través de las ceremonias y oraciones de la Misa, todo con mucha erudición y edificación, a conocer los misterios escondidos en tan sublimes ritos.

Cierra el autor su obra con dos capítulos, uno sobre los difuntos, y todo cuanto hace por ellos la Iglesia, y lo cierra con la explicación de las ceremonias de Vísperas.

Dice el autor: 

“Entre los objetos más impresionantes, notables y sublimes del mundo de hoy, se encuentran los Ritos, Ceremonias y Oficios de la Iglesia; sin embargo, pocos conocen su origen, significado e historia.

Escuchando la voz de la antigüedad, aprendemos que nuestros Ritos nos han llegado, en lo esencial, desde los días de los Apóstoles. Enviados por Cristo Nuestro Señor a predicar la buena nueva del Evangelio a todas las naciones, tomaron elementos de las formas y ceremonias familiares del Templo de Jerusalén, algunas costumbres inofensivas incluso de los paganos, o sugeridas por la misma naturaleza, y las revistieron con el latín del Imperio Romano –que era entonces, providencialmente, casi la lengua universal del mundo civilizado–, bajo la guía del Espíritu Santo, plantaron el germen del más sublime sistema de ritos jamás conocido, de modo que, hasta el fin de los tiempos, la Iglesia, por medio de Signos y Ceremonias, pudiera enseñar a la humanidad las verdades misericordiosamente traídas del cielo.

En este hermoso Ritual, cada signo recuerda una doctrina, cada movimiento tiene su sentido, cada acción respira misterio.

Explicar el Rito Latino al pueblo y presentar en términos sencillos todo lo que se ve o se oye en nuestros Oficios religiosos, es el propósito de esta obra y la meta que el autor tuvo en vista en las siguientes páginas.

La labor de recopilación ha sido muy grande. El autor recorrió bibliotecas consultando las obras de los Padres y escritores litúrgicos; reuniendo aquí y allá materiales para su propósito. Muy a menudo omitió mencionar las fuentes de sus afirmaciones, tanto porque daría a su libro la apariencia de una afectación de erudición, como porque no siempre recordaba a los autores a quienes estaba en deuda… Tal como está, lo ponemos ahora ante el público, orando para que el Autor de nuestros Ritos, el Espíritu Santo, acompañe al lector y lo acerque más a Dios mientras recorre las siguientes páginas”. 

Un libro muy completo que va de la mano con otro que ya habíamos reseñado en su momento, la hermosa obrita de Dom Gréa La Sagrada Liturgia (ver ACÁ).

Quiera Dios que ese libro nos ayude a conocer y apreciar cada vez más las ceremonias y todo lo relacionado con el culto. 

El libro está disponible en Amazon ACÁ.

jueves, 1 de agosto de 2024

P. James L. Meagher, D.D. Cómo dijo Cristo la primera Misa (Reseña)

 P. James L. Meagher, D.D.

Cómo dijo Cristo la primera Misa (Reseña)

 CJ Traducciones, 2024, pp. 559



 

El título completo de esta obra es: Cómo dijo Cristo la primera Misa o La última cena del Señor. Los ritos y ceremonias, el ritual y la liturgia, las formas del culto divino que Cristo observó cuando cambió la pascua en la Misa.

Más que interesante estudio sobre las relaciones, casi diríamos dependencia, de muchos de los ritos de la Misa con respecto a la liturgia de la Sinagoga en tiempos de Cristo.

El autor, el P. J. Meagher, fue un sacerdote estadounidense de fines del siglo XIX, principios del XX, y en esta interesante obra nos abre un mundo nuevo, o casi, donde podemos apreciar, una vez más, las íntimas relaciones entre la Sinagoga y la Iglesia. La Armonía, como diría Drach.

La tesis central del Autor, por demás interesante, es que la liturgia Católica no le debe nada a los ritos paganos, sino que está sacada básicamente de la liturgia judía, y en particular, de la liturgia Pascual y que lo que leemos en el Evangelio sobre la última cena no es más que una pequeña parte de todo lo que allí tuvo lugar.

Para probar sus afirmaciones el Autor remite todo el tiempo al Talmud y otros libros antiguos de los judíos, aunque es una pena que no conociera a Drach, pues no pocas cosas podría haber aprovechado, y tal vez, algunas otras, enmendado.

Con todo, el libro se lee con mucha fruición y es todo un mundo que se abre ante nuestros ojos, deslumbrados por la belleza de la revelación Divina y su relación con Nuestro Señor.

Comienza el autor analizando cómo la Misa estaba profetizada (en sentido típico) en el Templo de Salomón, sus divisiones, ceremonias, utensilios, etc.

Defiende el autor, y creemos que de manera muy plausible, la identidad de Melquisedec con Sem. Se trata de una tradición de los judíos, que no siempre es aceptada por los autores Católicos, pero las razones que da son más que interesantes.

En la segunda parte, analiza más en concreto la Pascua de los judíos y todo el simbolismo y relación con la santa Misa.

Dice el Autor: 

A través de los siglos, desde los días de Adán y Abel, el cordero era sacrificado y comido como tipo del Redentor en el sacrificio patriarcal y profético, y en el ceremonial, con todos sus significados místicos y simbólicos. Por eso, Aquel que era el verdadero «Cordero de Dios», el gran Antitipo al que todo señalaba, debía entregarse a ellos en la Eucaristía para que, así como el cuerpo era alimentado por la carne del cordero en el Antiguo Testamento, las almas cristianas pudieran ser alimentadas por el Cuerpo y la Sangre del verdadero Cordero de Dios, Cristo. Porque si no estuviera realmente presente en la Eucaristía –en la Comunión–, entonces los tipos de la Iglesia judía nunca se habrían cumplido, la sombra nunca tendría su realidad, y Dios habría engañado a la humanidad”. 

domingo, 2 de junio de 2013

La Ultima Palabra del Evangelio de San Mateo, por Hugo Wast

Nota del Blog: dedicado a R.M.C., in signo amicitiae.
Tomado de la Revista Bíblica de Straubinger, año XII (1951), pag. 125.


"Estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos".

Cuando veo a un sacerdote que va camino de la sacristía, para revestirse y decir misa, pienso tantas cosas.
Aunque sea de traza muy pobre, lo imagino rodeado de ángeles, que lo atienden con una reverencia conmovedora.
No sirven los cortesanos más fieles a su rey, con el amor y el respeto con que los ángeles al sacerdote que celebra. Cuando luego sale revestido de los sagrados ornamentos y asciende al altar, lo hallo transfigurado, me parece que su rostro es luminoso y que sus manos son puras y omnipotentes como las manos de Cristo.
Porque ese hombre, que allí hace las veces de Cristo, ejecutará dentro de pocos minutos el milagro de la ultima Cena.
Con unas cuantas palabras dictadas por el Maestro, convertirá el pan y el vino en el Cuerpo vivo del Redentor y, gracias a ese humilde sacerdote, se cumplirá la promesa con que se cierra el Evangelio de San Mateo: "Estaré con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos".
De tal manera que si él no quisiera pronunciar esas palabras, y ninguno otro como él las dijese, no podría cumplirse un hecho anunciado por Cristo. Y como eso no puede ser, tendría que venir Él mismo en persona a celebrar misa.

De aquí, pues, la enorme dignidad de ese hombre sencillo, que se encamina a la sacristía para disponerse a realizar ese prodigio de la misa, por el cual se cumple la más consoladora de las promesas del Señor.