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viernes, 21 de marzo de 2025

Introducción a Jesucristo, el verdadero Isaac, por el P. Louis-Hilaire Caron (III de III)

 II. Pero no basta que la figura, para ser demostrativa, tenga un indudable parecido con el objeto que representa; es necesario, además, que ese parecido sólo haya tenido a Dios como autor. Porque si fuera efecto del azar o de la impostura, es obvio que no demostraría nada.

Ahora bien, es muy fácil averiguar si el parecido entre el objeto figurativo y el objeto figurado es efecto de la casualidad u obra de la impostura.

Porque, en primer lugar, «el sentido común distingue fácilmente –dice el P. Felicité de Lamennais[1]– lo que puede ser efecto fortuito, de lo que debe atribuirse a una causa determinada, sin la cual, no pudiendo ni siquiera sospechar la existencia del orden, no tendríamos idea de él»[2].

«El azar –dice el orador romano– nunca imita perfectamente a la verdad, nunca se asemeja perfectamente a ella en todos los aspectos»[3].

«Si uno tuviera ante sus ojos –dice Fenelón–, un hermoso cuadro que representara, por ejemplo, el paso del Mar Rojo por Moisés, a cuya voz las aguas se dividieron y se levantaron como dos muros para permitir a los israelitas pasar a pie seco a través del abismo, vería, por un lado, esa innumerable multitud de personas llenas de confianza y alegría, levantando las manos al cielo, y del otro, se vería al Faraón con los egipcios, llenos de confusión y miedo al ver las olas que se reunirían para tragarlos.

»En verdad, ¿dónde estaría el hombre que se atreviera a decir que una sirvienta, chapuceando en la tela con una escoba, haría que los colores se dispusieran por sí mismos para formar ese vívido colorido, esas actitudes tan variadas, esos gestos faciales tan apasionados, ese bello orden de figuras en tan gran número sin confusión, esa disposición admirable de drapeados, esas distribuciones de luz, esas degradaciones de colores, esa perspectiva exacta, y, en fin, todo lo que el genio más sublime de un pintor puede representar?[4]».

lunes, 17 de marzo de 2025

Introducción a Jesucristo, el verdadero Isaac, por el P. Louis-Hilaire Caron (II de III)

 II. Ahora bien, puesto que el Antiguo Testamento contiene los grandes e inefables misterios del reino de Dios, ocultos bajo una prodigiosa variedad de símbolos y enigmas, ¿no sería estudiarlo como judío, y no como cristiano, no levantar el velo con el que está cubierto y contentarse con una superficie rica en verdades y preciosidades, pero que oculta, dice el sabio Rollin[1], otras riquezas de un precio infinitamente más estimable? No buscar nada más allá de la letra sería, pues, renunciar a las mayores ventajas de este libro divino; ignorar lo que es su alma, y privar a nuestra santa religión de la más bella, sensible y convincente de todas sus pruebas, las que resultan de la milagrosa analogía de los hechos contenidos en los dos Testamentos. ¿Está Nuestro Señor en todas partes en estos libros sagrados para no ser visto allí? ¿quién puede creerlo? Y si está ahí para nuestra instrucción, como no podemos dudar razonablemente, ¿no es de suma importancia tratar de descubrir las maravillas inefables que el espíritu de Dios ha ocultado bajo el velo sagrado de la letra, escudriñar esa mina fértil de tesoros celestiales, excavar esos manantiales inagotables de agua viva, que los enemigos del verdadero Isaac se esfuerzan por llenar con tierra (Gén. XXVI, 15-18), es decir, con interpretaciones carnales?

Este es el plan que nos hemos formado, y a cuya realización dedicaremos todos los momentos de ocio que las múltiples funciones del santo ministerio puedan dejarnos.

Ya en el Ensayo sobre las similitudes entre el Santo Patriarca José y Nuestro Señor Jesucristo[2], publicado en 1825, nos hemos esforzado por mostrar con qué claridad, precisión y exactitud el Hijo de Dios fue prefigurado por los más pequeños detalles de la historia del hijo de Jacob[3]. Dios se ha dignado bendecir este primer fruto de nuestros trabajos y hacerlo útil para su gloria, pues hemos tenido la satisfacción de saber, por parte del Sr. Drach, sabio rabino converso, que «este libro causa una profunda impresión en todos los israelitas que lo leen, y ha contribuido a la conversión de algunos de ellos»[4].

lunes, 3 de marzo de 2025

Introducción a Jesucristo, el verdadero Isaac, por el P. Louis-Hilaire Caron (I de III)

 Introducción a Jesucristo, el verdadero Isaac, o La divinidad del cristianismo demostrada por la historia del Santo Patriarca Isaac

Por el P. Louis-Hilaire Caron

 

Nota del Blog: Sobre el autor, ya habíamos publicado antes algunas cosas de otro de sus libros, las similitudes entre José, hijo de Jacob y Nuestro Señor. Ver ACÁ.

 

INTRODUCCIÓN

 

Siendo Nuestro Señor Jesucristo «el fin de todas las obras de Dios, dice el gran obispo de Meaux[1], todo lo que se ha hecho de extraordinario desde el principio del mundo no miraba más que a él. Todas las cosas sucedían a nuestros padres en figura (Gál. IV, 3; I Cor. X, 11), dice San Pablo. Para aclarar esta verdad[2] con la doctrina del santo Apóstol, expongamos primero este principio: todo lo que actúa por medio de la inteligencia se propone necesariamente un fin con el que relaciona sus acciones; y cuanto más perfecta es la causa, más exacta es la relación, y la razón de esto es evidente; pues si la causa es más excelente, se sigue que la operación está mejor ordenada. Ahora bien, es cierto que el orden consiste en la concordancia del fin con los medios, y de esta concordancia resulta esa rectitud que se llama orden.

»Asumida esta verdad, pasemos ahora a decir: la ley mosaica es obra de la inteligencia, y de inteligencia infinita, pues es una obra del espíritu de Dios. Por lo tanto, tiene un fin al que está destinada, y cuando conocemos este fin, no debemos dudar de que todas las partes de la ley están relacionadas con él. Ahora bien, el Apóstol Pablo nos asegura que Jesucristo es el fin de la ley (Rom. X, 4). Por esta razón los Patriarcas y Profetas suspiraban continuamente por su venida, porque Él era el fin de la ley y el tema principal de sus profecías. De esto se desprende que todas las ceremonias de la ley, todas sus solemnidades, todos sus sacrificios, se referían únicamente al Salvador, y que no hay página de las Escrituras en la que no lo veamos, si nuestros ojos están suficientemente afinados.

»Y ciertamente, puesto que a nuestro gran Dios le agradó revestirse de carne humana, era conveniente que, al igual que este misterio se había cumplido, celebráramos su grandeza con acción de gracias; así también, los que precedieron a su realización vivían en la expectativa de esa felicidad que iba a llegar a nuestra naturaleza. Es cierto que el Verbo eterno, al hacerse hombre, nació en un tiempo limitado, pues es consecuencia de la condición humana. La eternidad se combinó con el tiempo para que los que están sujetos al tiempo puedan aspirar a la eternidad. Pero, aunque la venida del Salvador fue detenida por un cierto tiempo por los designios de la divina Providencia, es necesario reconocer que el misterio del Verbo encarnado debía llenar y honrar todos los tiempos. Por eso era conveniente que, donde no estaba por la verdad de su presencia, lo estuviera, al menos de otra manera, por figuras muy excelentes. Por eso la ley de Moisés está llena de figuras maravillosas que nos representan al Salvador Jesús. Esto es lo que hizo decir a Tertuliano: ¡Qué antiguo es Jesús en la novedad de su Evangelio[3]! Lo que honramos es nuevo porque Jesucristo lo trajo a un nuevo día; lo que honramos es antiguo porque su figura se encuentra desde los primeros tiempos».

sábado, 13 de mayo de 2023

La primogenitura de Jacob y la cuestión moral, por el P. L. Caron

 La primogenitura de Jacob y la cuestión moral, por el P. L. Caron 

Nota del Blog: El siguiente texto está tomado del hermoso libro del P. Caron: Jesucristo, el verdadero Isaac, vol. II, pp. 375-380.

También hemos publicado algo del otro libro del mismo autor, que trata sobre las similitudes entre José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo (ver AQUÍ y AQUÍ para conseguir el libro). 

Isaac bendice a Jacob, por Doré.


*** 

Cualquiera que esté familiarizado con la historia bíblica de los Patriarcas, seguramente sabrá que la respuesta de Jacob a su padre adjudicándose la primogenitura a fin de obtener la bendición, es uno de los tantos textos discutidos por los exégetas. 

Creemos que la interpretación del P. Caron no deja nada que desear. 

Este es el texto: 

Gén. XXVII, 18-19: “Heme aquí”; “¿quién eres, hijo mío?”. “Yo soy tu primogénito Esaú”, dijo Jacob a su padre”. 

Y el P. Caron comenta: 

Esta respuesta de Jacob ha sido objeto de muchas discusiones entre los intérpretes antiguos y modernos de la Escritura.

Muchos han pensado que Jacob fue culpable de haber mentido y pecado en esta circunstancia, y que es un esfuerzo inútil tratar de excusarlo.

Hay quienes han tratado de justificar a Jacob, argumentando que a veces está permitido mentir, ya sea para evitar un gran mal, o para obtener un gran bien, o para humillarse. Casiano lo permite en estos tres casos; y antes que él, Orígenes, San Jerónimo y San Crisóstomo eran del mismo parecer.

Pero San Agustín, seguido por todos los teólogos, lo combatió y rechazó con razón en su libro Sobre la mentira y en su epístola a San Jerónimo. La mentira es tan mala por su propia naturaleza que no es lícita en ningún caso, aunque se trate de preservar la vida del prójimo; y esto es lo que el Papa Inocencio III asegura que está de acuerdo con la Escritura.

Otros excusan el pecado de Jacob alegando la ignorancia que le hizo creer la mentira permitida para obtener la confirmación del derecho que Dios le había transmitido. La verdad contraria, dicen, no es tan obvia como para que Jacob y Rebeca no hayan podido ignorarla invenciblemente, ya que tantos grandes hombres, incluso en medio de la ilustración del cristianismo, han creído que la mentira es permisible en ciertos casos.

Otros, finalmente, recurren al misterio y exoneran a Jacob de mentira o pecado, suponiendo que actuaba por inspiración de Dios, o que lo que hacía contenía grandes misterios; pero la primera solución hace que Dios sea el autor de la mentira, a menos que se demuestre primero que la acción no es censurable; y la segunda, no responde a la dificultad, ya que no es imposible que Dios permita un pecado y que lo utilice para significar algún misterio.

Para nosotros, es evidente que Jacob no mintió; y así es como lo demostramos:

domingo, 26 de marzo de 2023

Similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo (Introducción) (VI de VI)

VI. Destinatarios 

Más arriba me preguntaba cómo hacer para que el hombre moderno se interese hoy en día por la Biblia, y la verdad es que creo que la mejor manera es explicarla de la misma forma que aquí presentamos al lector, pues es pedagógicamente excelente dado que no solamente sirve para explicar numerosos pasajes obscuros, sino también porque hace que toda la Biblia adquiera un nuevo sentido y la podamos leer con otros ojos.

Estoy convencido que esta clase de libros es útil tanto para el ateo y racionalista que no cree en nada, como también para los judíos y, por último y, sobre todo, para los mismos miembros de la Iglesia Católica.

En primer lugar, para el ateo y racionalista porque se vería forzado a aceptar que más de mil quinientos años antes, Moisés pudo retratar perfectamente la historia de Jesucristo al delinear la de José. Como dice el P. Caron: 

La vida de ese ilustre Patriarca es ese cuadro milagroso donde están dibujados todos los misterios del Hijo de Dios: su misión, su nacimiento milagroso, su vida, sus trabajos, su pasión, su resurrección, su gloria, su omnipotencia, su unión con la Iglesia, la vocación de los gentiles, la reprobación de los judíos, el estado actual del pueblo deicida, su llamado claramente anunciado por San Pablo y todos los Profetas, la unión de los dos pueblos en el seno de la Iglesia católica, el reino espiritual del Salvador, el desprendimiento universal que exige a todos sus discípulos, el uso que hace de su autoridad para someter todo a su Padre, la sentencia que pronunciará en el último día sobre todos los hombres reunidos al pie de su trono, todos estos altos y sublimes misterios de nuestra fe están allí representados con características tan sorprendentes, y tan perfectamente inimitables, que es imposible que ningún espíritu recto y sincero los desprecie”. 

Y como si esto fuera poco, Dios –“¡Oh, profundidad de la riqueza, de la sabiduría y de su ciencia!” (Rom. XI, 33)- hizo lo que nadie se atreve a hacer y es profetizar esa historia utilizando para ello instrumentos vivos, libres y racionales.

En la conclusión, nuestro autor rematará su argumentación con estas palabras: 

jueves, 23 de marzo de 2023

Similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo (Introducción) (V de VI)

 V. La historia de José 

Prácticamente no existe en el Antiguo Testamento ningún personaje más o menos importante, y lo mismo puede decirse de las ceremonias, sucesos, etc., que no prefigure algún aspecto de ese misterio de Cristo del que acabo de hablar.

Creo que un breve repaso por algunos de ellos nos podrá ser de alguna utilidad.

1) Adán es imagen de Cristo como cabeza de la humanidad. Este aspecto lo desarrolla san Pablo a los Romanos y en la I a los Corintios, y la imagen se ve en que, así como Adán era cabeza de la humanidad y por su pecado todos pecamos, de la misma manera Cristo es cabeza de la humanidad y con su muerte pagó la deuda de todos.

2) Abel es imagen de Cristo en cuanto mártir porque, así como Abel fue muerto por su hermano por envidia, Jesús fue muerto por sus hermanos los judíos, también por envidia.

Por eso Mt XXVII, 17-18, dice: 

“Estando, pues, reunido el pueblo, Pilato les dijo: “¿A cuál queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el que se dice Cristo?”, porque sabía que lo habían entregado por envidia”. 

3) Noé es imagen de Cristo en cuanto Salvador ya que salvó del Diluvio a quienes entraron al Arca, así como Cristo nos salva de la muerte eterna si entramos en su Iglesia.

4) Melquisedec es imagen de Cristo en cuanto Sacerdote, ya que ofreció un sacrificio de pan y vino[1].

5) Isaac, cargando con el leño en que iba a ser sacrificado por Abraham su padre, prefigura la pasión, muerte y resurrección de Jesús, entregado a la muerte por Dios Padre (Rom. VIII, 32, etc.).

6) Jacob también es una hermosa imagen de Nuestro Señor en cuanto al carácter solidario y vicario de la Redención ya que para recibir la bendición que le correspondía a Esaú, engañó a su padre vistiéndose como Esaú y recibió la bendición que en principio no le correspondía; exactamente lo mismo que hizo Jesús cuando, a fin de recibir la maldición que Dios había decretado contra Adán en el Paraíso, engañó a Su Padre “vistiéndose” de la naturaleza humana y recibió sobre Sí, ya no la bendición como Jacob, sino la maldición que todos nosotros merecíamos.

7) Moisés es imagen de Jesús como Legislador, pues, así como éste recibió de parte de Dios la ley en el monte Sinaí, de la misma manera Jesús promulgó su Ley Nueva en el conocido Sermón del monte.

lunes, 20 de marzo de 2023

Similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo (Introducción) (IV de VI)

 Llegados aquí, se impone una pregunta: ¿cómo reconocer el sentido espiritual? O dicho de otra manera ¿sobre qué puede tratar?

Para responder a esta pregunta, comenzaré por citar a León Bloy que dice en una de sus obras: 

Dios no puede hablar sino de sí mismo”. 

O para decirlo de otra manera, el sentido espiritual va a tratar sobre el mismo Dios, y más en particular sobre la persona adorable de Jesucristo.

Pero es imprescindible tener en cuenta que el misterio de Cristo es más amplio de lo que puede parecer a primera vista, ya que puede ser considerado en un doble aspecto: 

1) Cuerpo Físico de Jesucristo: 

Y esto a su vez se subdividirá en dos, según se trate de:

1.a) La primera Venida.

1.b) La segunda Venida. 

2) Cuerpo Místico de Jesucristo, o sea, la Iglesia Católica, a la cual hay que añadir los sacramentos que están implícitos, como así también la vida de la gracia.

San Gregorio Magno resumirá admirablemente en una frase el sentido místico, afirmando que es: 

Una acción, realmente ejecutada, significativa de otra futura[1]. 

Teniendo en cuenta estas cosas, bueno será resumir a algunos principios generales la interpretación bíblica:

viernes, 17 de marzo de 2023

Similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo (Introducción) (III de VI)

 IV. Interpretación 

Lamentablemente, sobre la manera de interpretar la Biblia ha existido mucha confusión, debido más que nada a una falta de uniformidad en los términos, la cual salta rápidamente a la vista de cualquiera que decida repasar la historia de la exégesis católica desde los primeros tiempos, pero no tenemos que desesperar pues creo que mucho se ha avanzado en todo este tiempo.

Lejos de mí intentar en esta pequeña introducción un análisis acabado del tema, que por otra parte estaría más allá de mis fuerzas, pero sí pretendo al menos presentar un sistema, no propio claro está, sino basado en diversos autores, a fin de tratar de ordenar y reducir a una cierta unidad todos los datos esparcidos aquí y allí.

Enseña el P. Cornely que el sentido de las Sagradas Escrituras es “todo aquello que por la intención del Espíritu Santo significan y manifiestan sus palabras, sea inmediata, sea mediatamente[1], lo cual nos da un doble sentido bíblico.

El primero es el llamado sentido literal que, como su nombre lo indica, es aquel que se obtiene analizando el significado de las palabras. Esta manera de expresar una verdad es común a todas las ciencias humanas y de ella hablábamos más arriba cuando nos referíamos a la condescendencia divina.

Dicho de otra manera, así como las palabras que usamos tienen un significado, Dios utiliza las palabras para comunicarse con nosotros; pero existe aquí una subdivisión pues, como explica Santo Tomás: 

Las palabras pueden tener un significado propio y otro figurado; y así, cuando la Sagrada Escritura habla del brazo de Dios, el sentido literal no es que Dios tenga semejante miembro corpóreo, sino lo que este miembro significa, o sea, la potencia operativa[2]. 

Este es el sentido inmediato del que habla Cornely.

martes, 14 de marzo de 2023

Similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo (Introducción) (II de VI)

 III. Contenido 

Pero de nada sirve al creyente tener en sus manos las Sagradas Escrituras si carece de las herramientas básicas para poder entender e interpretar este libro tan magnífico como profundo.

Antes que nada, es importante conocer a grandes rasgos cuál es el contenido de esa “carta” que Dios nos ha mandado; y, en primer lugar, no hay dudas que en los 73 libros que consta la Biblia hay muchas cosas, pero creo que todo se puede resumir a una sola:

Podríamos decir que lo que Dios nos ha revelado es, básicamente, una historia. En efecto, desde el primer versículo del Génesis, donde se narra la creación del cielo y la tierra, hasta los últimos versículos del Apocalipsis, donde se describen los cielos nuevos y tierra nueva, lo que tenemos es, en substancia, una historia.

Pero esta historia no es cualquier historia. Es, antes que nada, una historia sagrada, obviamente, como no podía ser de otra manera, pero además es, podríamos decirlo, una historia de salvación porque, como todos sabemos, Adán y Eva fueron creados de forma tal de ser capaces de conocer y amar a Dios como Él mismo se conoce y se ama; Dios quiso compartir con ellos su vida, su naturaleza, hacerlos formar parte de la familia divina. En definitiva: los creó en estado de gracia, la cual los teólogos definen, siguiendo a San Pedro, como una participación de la naturaleza divina en la criatura intelectual. Pero ese estado de amistad con Dios por el cual eran hijos adoptivos suyos, Adán y Eva lo habían recibido con la obligación de transmitirlo a sus descendientes. Era un don dado en ellos a toda la raza humana, un don que Adán había recibido como cabeza de la humanidad; pero como todos sabemos, fueron infieles a su misión, desobedecieron a Dios y pecaron. Y es por eso que somos concebidos en pecado original. Alejados de Dios. Enemigos de Dios.

Y si Dios hubiera dejado las cosas así, entonces la única historia que nos podría haber revelado hubiera sido una historia de condenación pues el hombre hubiera sido incapaz por sí mismo de pagar la deuda contraída ante Dios y de evitar el pecado, y entonces hubiera perecido eternamente en el infierno; pero en su infinita misericordia, lo que Dios hizo fue prometernos un Redentor que iba a pagar y satisfacer el pecado no sólo de ellos sino el de todos sus descendientes.

Y desde entonces lo que tenemos en la Biblia es, pues, una historia de Salvación y, por lo tanto, nada más obvio y natural que el centro de esa historia, o si me permite la expresión, el “actor principal” de esa historia, sea y no pueda ser otro más que el Salvador.

Y si el centro de esa historia es el Salvador, entonces nada más natural que Dios hable de Él a través de toda la Biblia.

 Y esta es la primera conclusión que tenemos que sacar:

Si la Biblia es una historia de salvación, entonces de una u otra manera toda la Biblia va a hablar del Salvador o estar dirigida a él.

La duda que inmediatamente viene al espíritu es de qué forma se valió Dios para hablar del Salvador a través de toda la Biblia, porque si bien está claro que el Nuevo Testamento no hace más que describir a Jesucristo y a su obra, lo cierto es que una lectura superficial del Antiguo Testamento nos puede convencer fácilmente de lo contrario.

A esta duda voy a tratar de responder a continuación al explicar lo que se ha dado en llamar los sentidos bíblicos.

sábado, 11 de marzo de 2023

Similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo (Introducción) (I de VI)

Introducción al libro de José del P. Caron

 

Nota del Blog: Compartimos la introducción del traductor del libro del P. Caron sobre la tipología bíblica entre Nuestro Señor Jesucristo y José, hijo de Jacob, que ya habíamos reseñado AQUÍ. 

*** 

De la misma manera que el apetito es una de las mejores pruebas

de salud corporal, el gustar la Palabra de Dios,

que es un apetito espiritual, es también señal bastante segura

de la salud espiritual del alma

(San Francisco de Sales)


I. Necesidad de la Revelación 

Nos enseña la Iglesia que Dios, en su infinita bondad, y no contento con haber creado al hombre, decidió, por un acto libérrimo de su voluntad, elevarlo al estado sobrenatural, haciéndolo capaz, por lo tanto, de conocer y amar a Dios de la misma manera que Él se conoce y se ama, y que en eso, en definitiva, consiste nuestra felicidad, como ya lo enseñó Nuestro Señor cuando dijo: 

“Y la vida eterna es: que te conozcan a Ti, solo Dios verdadero y a Jesucristo, Enviado tuyo” (Jn. XVII, 3). 

Pero para que este don de Dios pudiera efectuarse en nosotros, fue preciso, como lo enseña el Concilio Vaticano I (Dz. 3005) que Dios se revelase al hombre, que se diera a conocer de alguna manera y por eso, en uno de sus tantos actos de condescendencia (tema tan caro a San Juan Crisóstomo), decidió revelarse a nosotros por el mismo medio que nos comunicamos entre los hombres: la palabra.

Por eso, pintorescamente nota el gran exégeta alemán, y nuestro por adopción, Mons. Straubinger[1]: 

“Dios pudo habernos hablado por medio de la pintura o de la música. Si así fuese, nuestro interés debería estar en todo lo que se refiere a esas artes y las leyes que las gobiernan, debido a que de ellas se habría valido Dios para expresar sus pensamientos. Puesto que Dios ha visto como medio apropiado las palabras, debemos interesarnos por esas palabras depositadas en la Sagrada Escritura y estudiarlas aun en sus matices para descubrir en ellas todo cuanto rinda plenamente y destaque al máximum la fuerza de cada expresión”. 

Pero, así como nos comunicamos entre nosotros por dos vías diversas, a saber, de manera escrita y de manera oral, la condescendencia de Dios bajó hasta allí y decidió revelarse al hombre exactamente de la misma forma: escrita y oral, y así nos dio su Palabra escrita y su Palabra oral o, dicho en otros términos, la Biblia y la Tradición.

Ya San Hilario notaba esta similitud[2]: 

sábado, 4 de marzo de 2023

P. Louis H. Caron, Similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo (Reseña)

 P. Louis H. Caron, Similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo. Alfa Ediciones. Villa Allende, Córdoba, Argentina, 2023. Págs. 194. 

 


 Hay libros que pueden hacer un bien inmenso pero que tienen la mala fortuna de pasar completamente desapercibidos. Los libros del P. Caron son un claro ejemplo de ello. De no haber sido por nuestro querido Drach, tal vez nunca hubiéramos conocido al Autor, pues jamás lo hemos visto citado en ninguna otra parte.

No encontramos explicación para semejante situación, pues, tal como ya lo describía el mismo Drach, es un libro que “espanta por su talento y erudición” y que tuvo la gracia inmensa de haber sido el instrumento del cual se valió Dios para convertir a algunos judíos.

Los lectores del Blog seguramente recordarán al autor, pues hemos publicados la tabla sumaria tanto de este libro como la del que le siguió: Isaac (ver AQUI). Libro que esperamos poder publicar algún día.

Esta clase de libros desarrolla en forma magistral el sentido típico de la Biblia, y nos muestra con un ejemplo más que patente, algo que solamente Dios puede hacer: utilizar instrumentos libres cuyas acciones profetizan la vida de Jesucristo.

Tal como dice el Autor en su introducción: 

“… sea cual sea bajo el aspecto literario el mérito de esta in­comparable historia, a los ojos de la fe tiene otro, ciertamente generalmente menos conocido, pero infinitamente más estimable: es el de ofrecernos un retrato acabado de Nuestro Señor Jesucristo. En efecto, todas las circuns­tancias de la vida de José están relacionadas tan perfectamente con Nuestro divino Salvador, que prácticamente basta con cambiar los nombres y poner en lugar del nombre de José, el de Jesucristo, para hacer la historia del Justo por excelencia.

Ahora bien, si un pintor hubiera representado, diecisiete siglos antes de la era cristiana, en un cuadro lleno de similitudes, toda la historia del Hijo de Dios ¿no se miraría y no se debería mirar a ese pintor como un hom­bre iluminado desde lo alto, como un verdadero profeta? ¿Hubiera podido representar con tan vivos colores y con tan asombrosos detalles tantos su­cesos extraordinarios sin haberlos visto? ¿Y hubiera podido verlos en otra parte que no sea en la luz infinita de aquel para quien todos los siglos están presentes, y que ve todo junto el pasado, el presente y el futuro? La inspi­ración de ese pintor estaría pues desde entonces invenciblemente probada, así como la divinidad del cristianismo. ¡Y bien! Ese misterioso pintor es José: la vida de ese ilustre Patriarca es ese cuadro milagroso donde están dibujados todos los misterios del Hijo de Dios… se descubre allí al poco tiempo, y por así decirlo, de un golpe de vista, el orden y todo el conjunto de los consejos de Dios, el plan y toda la economía del cristianismo, el resumen de todas las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento; en una palabra, la historia de Jesucristo completa, la historia de todos los siglos ya que, como lo observa el gran Bossuet, todo lo que ha sucedido desde el comienzo del mundo y todo lo que sucederá hasta el fin de los tiempos no mira más que a él solo.

Pero lo que lleva al colmo la admiración que inspira este misterioso cua­dro es que es vivo y animado; y que fue necesario, por lo tanto, que Dios, por un milagro de su omnipotencia, hiciera concurrir un gran número de sucesos extraordinarios y de voluntades libres para la ejecución del gran dibujo donde tenía pensado pintar la historia de Nuestro Señor Jesucristo en la de José y que, para formar esta fiel y viva imagen, no sólo la sabiduría de Dios condujo el pincel sino que su poder preparó los colores”. 

En las siguientes entradas publicaremos el prólogo del traductor.

Por ahora, el libro está solamente disponible en Amazon (ver AQUI), pero muy pronto nuestros amigos de Lectio y Alfa Ediciones nos darán la versión impresa en Argentina.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Tabla sumaria de las relaciones entre el Santo Patriarca Isaac y Nuestro Señor Jesucristo (V de V)

 CAPÍTULO DÉCIMO NOVENO

JACOB SUPLANTA A ESAÚ 

1. Jacob, por naturaleza, no tenía ningún derecho a la bendición de Isaac.

2. Pero Dios le había dado el derecho de primogenitura.

3. El propio Esaú había renunciado libremente a ella.

4. Así, Jacob se convirtió realmente en el primogénito y heredero de Isaac.

5. Sin embargo, Isaac quería bendecir a Esaú.

6. Le da a Esaú una orden que debe cumplir, a la que va unida su bendición.

7. Esaú se esfuerza, pero en vano, por ganarse la bendición.

8. Difiere el cumplimiento de la condición requerida.

9. Mientras tanto, Rebeca llama a Jacob a la bendición.

10. Jacob duda al principio, pero, tranquilizado por Rebeca, acepta ocupar el lugar de Esaú.

11. Rebeca le enseña los medios para obtener la bendición de Isaac.

12. Rebeca reviste a Jacob con las preciosas ropas de Esaú.

13. Lo cubre con los restos de las víctimas que se sacrificaban por los pecados.

14. Pone en sus manos regalos que agradan a su esposo.

15. Jacob se presenta ante Isaac y se atribuye, con razón, el nombre y el título de su hijo mayor.

16. Ofrece sus presentes a su padre, reconociendo que los debe a la gracia de Dios.

17. Isaac recibe sus presentes favorablemente, le da el beso de la paz, lo bendice y lo establece señor de Esaú, su hermano.


EL GENTIL SUPLANTA AL JUDÍO

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Tabla sumaria de las relaciones entre el Santo Patriarca Isaac y Nuestro Señor Jesucristo (IV de V)

 

CAPÍTULO DÉCIMO SEXTO

ISAAC SE CASA CON REBECA

 1. Sin embargo, el hijo de Abraham había dejado los aposentos de su padre.

2. Había salido al campo, hacia el final del día, para entregarse por completo a los ejercicios de la religión.

3. Rebeca encontró a Isaac en el pozo del Dios vivo.

4. Fue Eliécer quien le dio a conocer a Isaac.

5. Alta idea que le da de su esposo.

6. Humildad y modestia de Rebeca al ver a Isaac.

7. Eliécer comunica a Isaac el éxito de su misión y le entrega con alegría la esposa que ha elegido para él.

8. Isaac se enamora de la belleza de Rebeca.

9. La hace ocupar en la casa de Abraham el lugar de Sara, su madre, que había muerto tres años antes.

10. Isaac la toma como esposa.

11. Su afecto por ella es tan grande que atempera el dolor que sintió por la muerte de Sara, su madre.

12. Rebeca es la única esposa de Isaac.

13. Rebeca posee y poseerá por siempre, sola y sin compartir, el corazón de su esposo.

14. Isaac nunca abandonará a Rebeca.

15. Esta santa unión será el modelo de los esposos cristianos de todos los tiempos.

 

JESUCRISTO SE CASA CON LA IGLESIA

 1. Sin embargo, el hijo de Dios había dejado los aposentos de su Padre.

2. Había venido al mundo, hacia el final de los tiempos, para entregarse por completo a los ejercicios de la religión.

3. La Iglesia encontró a Jesucristo en la fuente del Dios vivo.

4. Son los Apóstoles quienes le dan a conocer a Jesucristo.

5. Alta idea que le dan de su esposo.

6. Humildad y modestia de la Iglesia al ver a Jesucristo.

7. Los Apóstoles comunican a Jesucristo el éxito de su misión y le entregan con alegría la esposa que han elegido para él.

8. Jesucristo se enamora de la belleza de la Iglesia.

9. La hace ocupar en la casa de Dios el lugar de la Sinagoga, su madre, que había muerto tres años antes.

10. Jesucristo la toma como esposa.

11. Su amor por ella es tan grande que atempera el dolor que sintió por la muerte de la Sinagoga, su madre.

12. La Iglesia es la única esposa de Jesucristo.

13. La Iglesia posee y poseerá por siempre, sola y sin compartir, el corazón de su divino esposo.

14. Jesucristo nunca abandonará a la Iglesia.

15. Esta divina unión será el modelo de los esposos cristianos de todos los tiempos.


 CAPÍTULO DÉCIMO SÉPTIMO

PREDESTINACIÓN DE JACOB, REPROBACIÓN DE ESAÚ 

martes, 13 de septiembre de 2022

Tabla sumaria de las relaciones entre el Santo Patriarca Isaac y Nuestro Señor Jesucristo (III de V)

 CAPÍTULO DÉCIMO PRIMERO 

CONSECUENCIAS GLORIOSAS DEL SACRIFICIO DE ISAAC 

1. Dios protege a Isaac y lo libra de la muerte.

2. Isaac sobrevive a su sacrificio, tal como Abraham lo había prometido.

3. Al librar a Isaac de la muerte, Dios dio una prueba infalible de la verdad de sus promesas.

4. El sacrificio de Isaac trajo una gloria infinita a Abraham, su padre.

5. En virtud de este sacrificio, Abraham se convirtió en padre de todos los fieles.

6. Por su sacrificio, Isaac mereció una gloria eterna.

7. Adquirió para sí una posteridad tan numerosa como las estrellas del cielo.

8. Mereció ser mediador entre Dios y su familia.

9. Por eso la Sinagoga reza en nombre y por los méritos de Isaac.

10. El sacrificio de Isaac fue fuente de todas las bendiciones para sus descendientes.

11. Es en virtud de este santo sacrificio que triunfa sobre todos sus enemigos.

12. Por último, es a la virtud del sacrificio de Isaac a quien debe la inestimable felicidad de poseer la tierra prometida. 

CONSECUENCIAS GLORIOSAS DEL SACRIFICIO DE JESUCRISTO 

1. Dios protege a Jesucristo y lo libra de la muerte.

2. Jesucristo sobrevive a su sacrificio, tal como Dios lo había prometido.

3. Al librar a Jesucristo de la muerte, Dios dio una prueba infalible de la verdad de sus promesas.

4. El sacrificio de Jesucristo trajo una gloria infinita a Dios, su Padre.

5. En virtud de este sacrificio, Dios se convirtió en Padre de todos los fieles.

6. Por su sacrificio, Jesucristo mereció una gloria eterna.

7. Adquirió para sí una posteridad tan numerosa como las estrellas del cielo.

8. Mereció ser mediador entre Dios y su familia.

9. Por eso la Iglesia reza en nombre y por los méritos de Jesucristo.

10. El sacrificio de Jesucristo fue fuente de todas las bendiciones para sus descendientes.

11. Es en virtud de este santo sacrificio que triunfa sobre todos sus enemigos.

12. Por último, es a la virtud del sacrificio de Jesucristo a quien debe la inestimable felicidad de poseer la verdadera tierra prometida.

 

CAPÍTULO DÉCIMO SEGUNDO

VOCACIÓN Y MISIÓN DE ELIÉCER 

lunes, 5 de septiembre de 2022

Tabla sumaria de las relaciones entre el Santo Patriarca Isaac y Nuestro Señor Jesucristo (II de V)

 CAPÍTULO SEXTO

BELLAS CUALIDADES DE LA MADRE DE ISAAC 

1. Está adornada con todos los dones de la naturaleza.

2. Su extraordinaria belleza es admirada por pueblos y reyes.

3. Su profunda humildad.

4. Su admirable castidad.

5. Su sumisión sin límites a Abraham.

6. Abraham la ama más que a todas las demás mujeres.

7. La madre de Isaac es y será siempre el modelo y la gloria de su sexo.

 

SUBLIMES PERFECCIONES DE LA MADRE DE JESUCRISTO 

1. Está adornada con todos los dones de la gracia.

2. Su incomparable santidad es admirada por pueblos y reyes.

3. Su profunda humildad.

4. Su admirable castidad.

5. Su sumisión sin límites al Señor.

6. El Señor la ama más que a todas las demás mujeres.

7. La madre de Jesucristo es y será siempre el modelo y la gloria de su sexo.

 

CAPÍTULO SÉPTIMO

BELLAS CUALIDADES DE ISAAC 

domingo, 28 de agosto de 2022

Tabla sumaria de las relaciones entre el Santo Patriarca Isaac y Nuestro Señor Jesucristo (I de V)

   Tabla sumaria de las relaciones entre el Santo Patriarca Isaac Nuestro Señor Jesucristo

 Nota del Blog: Ya antes habíamos dado la tabla sumaria de otro libro muy parecido al actual (ver AQUI) donde se mostraba la admirable tipología entre José hijo de Jacob, y Nuestro Señor. En este caso presentamos el resumen del siguiente libro escrito por el P. Caron, pero esta vez sobre las admirables similitudes entre Isaac y Jesucristo. El original puede leerse aquí: Vol. I y Vol. II.

 *** 

CAPÍTULO PRIMERO 

NACIMIENTO DE ISAAC PREDICHO 

1. Isaac, el hijo de la promesa de Dios.

2. Es esperado y deseado durante cuarenta años.

3. Su nacimiento fue predicho varias veces al santo patriarca Abraham.

4. Esta promesa consoladora, concebida en términos generales y obscuros, se va aclarando sucesivamente y por grados.

5. Dios revela que Isaac nacerá de una mujer que se ha vuelto milagrosamente fértil.

6. Dios indica el momento preciso de su nacimiento.

7. Dios indica el nombre que debe llevar este niño milagroso.

8. Este nombre, misterioso y profético, significa que este niño tan deseado será la gloria y alegría de Abraham y su familia. 


NACIMIENTO DE JESUCRISTO PREDICHO 

1. Jesucristo, el hijo de la promesa de Dios.

2. Es esperado y deseado durante cuarenta siglos.

3. Su advenimiento fue predicho en varias ocasiones a los santos Patriarcas.

4. Esta promesa consoladora, concebida en términos generales y obscuros, se va aclarando sucesivamente y por grados.

5. Dios revela que Jesucristo nacerá de una virgen que se ha vuelto milagrosamente fértil.

6. Dios indica el momento preciso de su nacimiento.

7. Dios indica el nombre que debe llevar este divino niño.

8. Este nombre, misterioso y profético, significa que este niño tan ardientemente deseado será la gloria y alegría de los santos Patriarcas y su familia. 


CAPÍTULO SEGUNDO 

DIOS REVELA LOS ALTOS DESTINOS DE ISAAC 

jueves, 22 de abril de 2021

Estudio sobre las similitudes entre el Santo Patriarca José, hijo de Jacob, y Nuestro Señor Jesucristo, por el Padre Louis Hilaire Caron (II de II)

 Tercera Parte 

Gobierno de José - Gobierno de Jesucristo 

 

Cap. I 

Fecundidad de Egipto durante los primeros años del gobierno de José. – La carestía sucede a los años de abundancia. – El trigo no se encuentra más que en Egipto, donde gobierna José. – El Faraón envía a todos los que le piden pan a José. – Todos los pueblos van a Egipto para pedir trigo a José. 

Fecundidad de la Iglesia durante los primeros siglos del gobierno de Jesucristo. – La carestía sucede a los años de abundancia. – La salvación no se encuentra más que en la Iglesia, donde gobierna Jesucristo. – El Padre celestial envía a todos los que le piden pan a Jesucristo. – Todos los pueblos acuden a la Iglesia para pedir el trigo de los elegidos a Jesucristo. 


Cap. II 

Separados de José, los hijos de Jacob sufren una cruel hambruna. – José no les da ninguna señal de recuerdo. – Jacob los envía a buscar trigo a Egipto. – Ven a José, pero sin reconocerlo. – José los acusa de ser espías. – Los trata con severidad para disponerlos al arrepentimiento y reconciliación. – Recuerdan con dolor el crimen que cometieron contra José, y reconocen que son justamente castigados. – José es movido a compasión; sin embargo, no los tratará con bondad más que cuando Benjamín, su hermano menor, haya arribado a Egipto. 

Separados de Jesucristo, los hijos de Jacob sufren una cruel hambruna. – Jesucristo no les da ninguna señal de recuerdo. – Los Patriarcas los envían a buscar el pan de vida a la Iglesia. – Los judíos ven a Jesucristo, pero sin reconocerlo. – Jesucristo los acusa de ser espías. – Los trata con severidad para disponerlos al arrepentimiento y reconciliación. – Recuerdan con dolor el crimen que cometieron contra Jesucristo, y reconocen que son justamente castigados. – Jesucristo es movido a compasión; sin embargo, no los tratará con bondad más que cuando sus hermanos menores hayan arribado a la Iglesia. 

 

Cap. III 

Benjamín, el último hijo de Jacob, parte a Egipto con sus hermanos. – Jacob ruega para que sus hijos encuentren gracia ante José. – A su regreso a Egipto, dan prueba de sinceridad, obediencia y justicia. – José ordena a su mayordomo que los haga entrar en su casa, que inmole víctimas y que prepare un festín. – El mayordomo les anuncia la paz, les da agua para que se purifiquen y los introduce en la casa de José. – Son admitidos con los gentiles al banquete de José. – Colocado entre los dos pueblos enemigos, José los une y reconcilia en su persona. – Todo lo que se les sirve a los convidados es tomado de la mesa de José; beben en su copa y tienen una excelente comida. 

Los últimos hijos de Jacob vuelven a la Iglesia. – Los Patriarcas ruegan para que su descendencia infiel encuentre gracia ante Jesucristo. – A su regreso a la Iglesia, los judíos dan prueba de sinceridad, obediencia y justicia. – Jesucristo ordena a sus ministros que los haga entrar en la Iglesia, que inmole el Cordero sin mancha y que prepare el banquete celestial. – Los pastores les anuncian la paz, los purifican en las sagradas aguas del bautismo y los introducen en la casa de Jesucristo. – Los judíos son admitidos con los gentiles al banquete de Jesucristo. – Colocado entre los dos pueblos enemigos, Jesucristo los une y reconcilia en su persona. – Todo lo que se les sirve a los convidados es tomado del altar de Jesucristo; beben en su copa y tienen una excelente comida. 

 

Cap. IV