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martes, 20 de enero de 2026

Gog y Magog (Ez. XXXVIII-XXIX) y el Salmo LXXXII (VI de VI)

 8. Gebal

 Hay dos posibilidades aquí, según los autores. Unos dicen, siguiendo a Flavio Josefo, que se ubica al sur de Israel, y los otros dicen, por el contrario, que se identifica con una ciudad del Líbano, por ejemplo, Straubinger en nota a Is. XXIII, 3: 

“Las ciudades de Fenicia compraban y vendían los productos del país del Nilo, especialmente el papiro, que crece en las aguas abundantes del Nilo. Biblos (Gebal), una de las ciudades fenicias, exportaba casi exclusivamente papiro. De ahí el nombre griego biblion (libro) que dio nombre a la Biblia”. 

 

 

 Y Amón

sábado, 17 de enero de 2026

Gog y Magog (Ez. XXXVIII-XXIX) y el Salmo LXXXII (V de VI)

 IV. TEXTO Y COMENTARIO

 1. Cántico. Salmo de Asaf.

2. Dios, no permanezcas silencioso; no enmudezcas, no te aquietes, ¡oh Dios!

3. pues he aquí que tus enemigos han tumultuado, y los que te odian, han erguido su cabeza;

4. sobre tu pueblo han tramado designio, y aconsejádose contra tus protegidos;

5. han dicho: “Venid y exterminémosle que no sean pueblo y no se rememore el nombre de Israel ya”;

6. porque se han aconsejado en unanimidad a una; contra ti pacto han formado:

 

Hasta aquí, como vemos, el salmista nos habla de un pacto entre naciones enemigas de Dios que buscan destruir a Israel.

A continuación, pasa a describir los países involucrados: no siempre hay acuerdo entre los autores, pues no es fácil saber a qué pueblos se refieren.

Pero si se trata de una profecía incluso para nosotros, entonces no estaría de más buscar entre los pueblos actuales. 

7. Las tiendas de Edom

miércoles, 14 de enero de 2026

Gog y Magog (Ez. XXXVIII-XXIX) y el Salmo LXXXII (IV de VI)

 EL SALMO 82 

I. INTRODUCCIÓN

 En la primera parte vimos la guerra de Gog y Magog, y analizamos un ataque contra Israel llevado a cabo por una coalición de naciones lideradas (aparentemente) por lo que hoy sería Rusia. Los otros países que participan de la guerra serían Irán, Turquía, Libia y Etiopía. También son nombrados Arabia, Tarsis (Inglaterra o España), tal vez EEUU y “muchas naciones”, sin especificar.

Sin embargo, cuando uno observa en un mapa los países que forman parte del ataque, inmediatamente nota algo raro. Hay algo que está faltando y que no tiene mucho sentido.

 

 

 

 Lo que no tiene mucho sentido, y que es difícil de explicar es ¿por qué no está nombrado ningún país limítrofe de Israel? ¿Por qué no están nombrados Egipto, los Palestinos, Líbano, Siria y Jordania? Ni siquiera Irak, que no es limítrofe de Israel, está nombrado en Gog y Magog.

Ahora bien, la pregunta es ¿cómo se explica este hecho? ¿Cómo explicar el hecho de que ningún país limítrofe de Israel aproveche ese ataque y se una a los agresores? Si bien no es necesariamente la única respuesta, creo que la más obvia es: no participan de la guerra porque vienen (inmediatamente antes) de una guerra contra Israel.

Ahora bien, este ataque de los países limítrofes de Israel parece estar profetizado en el Salmo 82, donde una coalición de naciones se une para atacar a Israel, y a ella parecería aludir varios pasajes de la guerra de Gog y Magog.  

II. GUERRA ANTERIOR A GOG-MAGOG

sábado, 10 de enero de 2026

Gog y Magog (Ez. XXXVIII-XXIX) y el Salmo LXXXII (III de VI)

 IV. Características de la guerra 

Si bien, seguramente, los dos temas más interesantes de la guerra sean el tiempo en que tendrá lugar y los países que intervienen, hay varias cuestiones relacionadas que no por ello son menos dignas de atención. 

1) Dios interviene directamente para destruir a los ejércitos enemigos: 

XXXVIII, 18: Aquel día, el día que invada Gog la tierra de Israel, dice Jehová, el Señor, reventará mi ira y mi furor. 19. En mis celos y en el furor de mi ira declaro: En aquel día habrá un gran temblor en la tierra de Israel[1]. 20. Temblarán ante Mí los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, todos los reptiles que se arrastran sobre el suelo y todo hombre que vive sobre la faz de la tierra; y serán derribados los montes, se desmoronarán los peñascos y todos los muros se vendrán al suelo. 21. Llamaré contra él la espada por todos mis montes, dice Jehová, el Señor, y cada uno dirigirá la espada contra su hermano. 22. Le juzgaré con peste y sangre, y lloveré aguas de inundación, pedrisco, fuego y azufre sobre él, sobre sus huestes y sobre los numerosos pueblos que le acompañan. 

XXXIX, 9: Enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que habitan confiadamente en las islas… 21. Entonces haré manifestación de mi gloria entre los gentiles, y todos los gentiles verán cómo Yo ejecuto mi justicia descargando sobre ellos mi mano.

 Es decir, todo parecería indicar que la razón principal de la intervención divina es la imposibilidad de Israel de vencer a sus enemigos, a diferencia de lo que vamos a ver en la segunda parte.

La destrucción de los ejércitos enemigos va a ser, pues, milagrosa.

 2) Como consecuencia de la acción milagrosa de Dios, Israel se convierte de manera permanente: 

XXXIX, 22: Y desde aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que Yo soy Jehová, su Dios.

 3) Siete años. Hay un versículo muy interesante, que creo que está relacionado con lo anterior. 

miércoles, 7 de enero de 2026

Gog y Magog (Ez. XXXVIII-XXIX) y el Salmo LXXXII (II de VI)

 III. Naciones que intervienen 

Llegamos a la parte más compleja de la profecía, en la que se nombran una serie de pueblos que no es fácil saber dónde ubicarlos hoy en día. Hay diversidad de opiniones entre los autores, así que lo máximo que se podrá hacer en algunos casos será una suposición o aproximación.

Pero, antes que nada, será bueno tener a mano la lista de algunos de los descendientes de Noé (Gén. X), que van a aparecer en la profecía. 

1) Sem: 

- Elam

- Asur

- Arfaxad

- Lud

- Aram 

2) Jafet: 

- Gómer

- Magog

- Madai

- Javán

- Tubal

- Mósoc

- Tirás 

3) Cam: 

- Cus

- Misraim

- Put

- Canán 

Los países que están nombrados son: 

martes, 30 de diciembre de 2025

Gog y Magog (Ez. XXXVIII-XXIX) y el Salmo LXXXII (I de VI)

 GOG Y MAGOG (Ez. XXXVIII-XXIX)

 Nota del Blog: Serie de charlas dadas hace unos dos años, retocadas para su publicación; de ahí el tono y las palabras finales. 

*** 

Existe en el libro de Ezequiel una famosa profecía de dos capítulos que es tan compleja como interesante. Se trata de una batalla en la cual el profeta repite a menudo las mismas ideas, lo que la hace un tanto más difícil que lo que de por sí es toda profecía. Ya decía Lacunza que cada vez que la leía, encontraba cosas nuevas.

Este es el texto. 

Capítulo XXXVIII 

1. Me fue dirigida la palabra de Jehová en estos términos: 2. “Hijo de hombre, dirige tu rostro contra Gog, la tierra de Magog, príncipe de Rosch, Mósoc y Tubal; y profetiza contra él. 3. Dirás: Así dice Jehová, el Señor: Heme aquí contra ti, oh Gog, príncipe de Rosch, Mósoc y Tubal. 4. Yo te haré dar vueltas y pondré garfios en tus quijadas; te sacaré fuera, juntamente con tu ejército, caballos y jinetes, todos magníficamente armados, un gentío inmenso, que llevan paveses y escudos y todos manejan la espada. 5. Persas, etíopes y libios estarán con ellos, todos con escudos y yelmos. 6. Gómer y todas sus tropas, la casa de Togormá, (y los) de las partes extremas del norte, con todas sus tropas, muchos pueblos serán tus aliados. 7. ¡Aparéjate y prepárate, tú y todo tu gentío, reunido en derredor de ti; sé tú su jefe! 8. Al cabo de muchos días recibirás el mando, y en los años postreros marcharás contra una nación salvada de la espada, recogida de entre muchos pueblos sobre las montañas de Israel, desoladas por muchísimo tiempo; (una nación) sacada de entre los pueblos y que habita toda entera en paz. 9. Te levantarás cual huracán y vendrás como nube para cubrir todo el país, tú y todas tus tropas y muchos pueblos contigo. 10. Así dice Jehová, el Señor: En aquel día trazarás planes en tu corazón y maquinarás un designio perverso. 11. Te dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que viven en paz y que habitan todas sin muros, y sin tener cerrojos ni puertas, 12. para depredar y saquear, para extender tu mano contra ruinas que recién han sido habitadas, y contra un pueblo recogido de entre las naciones, que se ha adquirido ganados y bienes y habita en el centro de la tierra. 13. Sabá y Dedán y los comerciantes de Tarsis, y todos los leoncillos, te dirán: «¿Vienes acaso a depredar? ¿No reuniste tu gentío para tomar botín, para robar plata y oro, para tomar ganados y bienes, para llevarte grandes despojos?» 14. Por eso, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así dice Jehová, el Señor: En aquel día, cuando Israel, mi pueblo, habite en paz, tú lo sabrás; 15. y vendrás de tu lugar, desde las partes más remotas del norte, tú y mucha gente contigo, todos a caballo, una gran muchedumbre y un ejército inmenso. 16. Y subirás contra Israel, mi pueblo, como una nube que cubre la tierra. Esto será en los últimos días, y seré Yo quien te conduciré contra mi tierra, para que las naciones me conozcan cuando Yo manifieste mi santidad en ti, oh Gog, viéndolo ellos. 17. Así dice Jehová, el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé en tiempos antiguos por boca de mis siervos los profetas de Israel, que en aquel tiempo hablaron proféticamente de los años en que Yo te traería contra ellos? 18. Aquel día, el día que invada Gog la tierra de Israel, dice Jehová, el Señor, reventará mi ira y mi furor. 19. En mis celos y en el furor de mi ira declaro: En aquel día habrá un gran temblor en la tierra de Israel. 20. Temblarán ante Mí los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, todos los reptiles que se arrastran sobre el suelo y todo hombre que vive sobre la faz de la tierra; y serán derribados los montes, se desmoronarán los peñascos y todos los muros se vendrán al suelo. 21. Llamaré contra él la espada por todos mis montes, dice Jehová, el Señor, y cada uno dirigirá la espada contra su hermano. 22. Le juzgaré con peste y sangre, y lloveré aguas de inundación, pedrisco, fuego y azufre sobre él, sobre sus huestes y sobre los numerosos pueblos que le acompañan. 23. Así manifestaré mi gloria y mi santidad, y me daré a conocer a los ojos de muchas naciones; y sabrán que Yo soy Jehová. 

Capítulo XXXIX

lunes, 27 de mayo de 2019

Un texto capital de San Hipólito


Un texto capital de San Hipólito

Introducción. -

El texto que presentamos a continuación está tomado del primer comentario completo cristiano que existe a uno de los Libros Sagrados[1]; nos referimos al que San Hipólito hizo del profeta Daniel, del cual ya habíamos dado en su momento la reseña de parte, nada más y nada menos, de Ramos García (ver AQUI).

El texto data de comienzos del siglo III (202-204) y es de los primeros comentarios bíblicos del santo que luego había de explicar los Salmos, el Hexamerón, el Génesis, las Bendiciones de Jacob y de Moisés, el Éxodo, el Eclesiástico, el Cantar de los Cantares, el comienzo de Isaías, algunos pasajes de Ezequiel, Zacarías y el Evangelio de San Mateo.

El libro merece la pena ser leído en su totalidad pues tiene cosas interesantísimas y no sólo la que traemos en esta ocasión; sirva como ejemplo la interpretación típica de la historia de la casta Susana, imagen de la Iglesia, perseguida por los dos viejos judíos, representantes de Israel y los gentiles; Joaquín, su Esposo, es Jesús; el baño es el Bautismo, etc. etc.

San Hipólito fue, como él mismo lo dice en otra de sus obras, y no es un dato menor, discípulo de San Ireneo, de quien seguramente aprendió parte de la escatología bíblica, como el Milenio y es digno de notar que además trae, como su maestro, la no muy conocida anécdota sobre Judas y el Milenio.

Sin más, pasemos al texto y digamos al final dos palabras:


***

Libro IV, cap. 50.

domingo, 27 de mayo de 2018

Algunas Notas a Apocalipsis IV, 7-8


7. Y el Viviente, el primero semejante a un león y el segundo Viviente semejante a un becerro y el tercer Viviente tiene el rostro como de hombre y el cuarto Viviente semejante a un águila que vuela.

Comentario:

En Ez. I, 10 el orden es: hombre, león, becerro, águila.

Rosenmuller (citado por Crampon en su edición de Alápide): “El R. Abin, conocido como R. Anhu dice: Cuatro son los que tienen el principado en este mundo. Entre todos, el hombre; entre las aves el águila, entre los animales que pacen el toro y entre las bestias el león. Cada uno de ellos tiene su reinado y una cierta magnificencia; están puestos bajo el trono de la majestad divina”.

Wikenhauser: "El hecho de que sean designados como seres vivientes, en parte semejante a determinados animales, o especies de animales, y en parte al hombre, parece sugerir la idea de que en ellos se vé simbolizada la vida de las criaturas en el estado de incorruptibilidad propio del paraíso. Concretamente, el león simboliza lo más noble, el toro lo más fuerte, el hombre lo más inteligente y el águila lo más veloz de cuanto hay en el mundo".

Alápide: “Digo, pues, que estos cuatro animales son literalmente los mismos que vio Ezequiel en el cap. I y que por lo tanto son los cuatro ángeles primarios, acompañantes, príncipes y administradores de Dios, con respecto al cuidado de la Iglesia y a la salvación y régimen de todos los hombres (…) en segundo lugar porque están próximos al trono de Dios y los que están junto a Él son ángeles. Tercero, porque están llenos de ojos y tienen seis alas, las cuales significan ángeles velocísimos. Además, cantan perennemente el “Sanctus”, por lo tanto, son parecidos a los Serafines de Isaías, como diré luego. También en el cap. VI llaman a Juan y le dicen “Ven y mira[1]” y le muestran los cuatro caballos, que representan cuatro estados futuros de la Iglesia. Estos son oficios de ángeles, que presiden el gobierno de la Iglesia: Dios suele dar las profecías sobre la Iglesia e iluminarlos por medio de los ángeles que presiden sobre ellos, como consta por lo que sigue y por el profeta Daniel”.

Jünemann: “Estos cuatro seres misteriosos, parecen ser querubines, de figura humana, y de faz como reflejando los cuatro seres más excelentes de la creación visible, símbolos a su vez: el león, de la fuerza y majestad de Dios; el becerro, de su beneficencia; el hombre, de su belleza; el águila, de su sublimidad”.


8. Y los cuatro Vivientes, cada uno de ellos teniendo alas seis, alrededor y dentro llenos de ojos; y reposo no tienen día y noche, diciendo: "Santo, Santo, Santo, Yahvé Dios, el Todopoderoso, el que era y el que es y el que viene”.

jueves, 17 de mayo de 2018

Algunas Notas a Apocalipsis IV, 6


6. y delante del trono como un mar de vidrio semejante a cristal; y en medio del trono y alrededor del trono, cuatro Vivientes llenos de ojos por delante y por detrás.

Notas Lingüísticas:

Zerwick: "ἐν μέσῳ (en medio): ¿en medio de los cuatro costados?".


Comentario:

Flavio Josefo llama a los Querubines “vivientes alados” en Ant. Jud. 3, 6, 5.

Straubinger: “Los cuatro vivientes aparecen como seres celestiales semejantes a aquellos que vieron los Profetas como Serafines (Is. VI, 2 s) y Querubines (Ez. I, 5 ss). El libro de Enoc (71, 7) añade los Ofanim”.

Allo: “No hay dudas sobre el origen de la figura de los Animales: son los Querubines de Ezequiel, combinado con los Ofanin (ruedas) del mismo profeta y los Apócrifos (a causa de los ojos), con los "Egrégores" o "Vigilantes" de la Tradición y los Serafines de Isaías (las seis alas, el Trisagion).

(…)

En cuanto al “mar de vidrio” (el vidrio era entonces una materia preciosa, cfr. Job XXVIII, 17) es evidentemente el firmamento, las “aguas superiores”, el océano celeste del Test. Levi según las ideas cosmológicas antiguas; forman como el parqué del templo celestial sobre el que reposa el trono de Dios”.

(…)

“En su primer sentido los cuatro animales son, pues, ángeles asociados muy estrechamente al Maestro del mundo, como los querubines del propiciatorio del Arca. Pero su aspecto y su número muestran que están más bien relacionados con el universo material. Vueltos hacia los cuatro puntos cardinales, dominan y vigilan las cuatro partes del cielo, gobiernan, bajo la autoridad de Dios, la creación”.

jueves, 3 de mayo de 2018

Algunas Notas a Apocalipsis IV, 5


5. Y del trono salen relámpagos y voces y truenos; y siete antorchas de fuego arden delante del trono, que son los siete espíritus de Dios.

Comentario:

Estos siete ángeles “de la presencia” son los mismos que aparecen en I, 4 (siete espíritus delante del Trono); III, 1 (siete espíritus); V, 6 (siete cuernos y siete ojos); VIII, 2 (siete ángeles de pie ante Dios).

Straubinger: “Relámpagos, voces y truenos son señales del poder de Dios (Éx. XIX, 16; Sal. XXVIII, 3 ss.). Las siete lámparas son los siete Espí­ritus que vimos en I, 4. En adelante no se habla más de ellos (cf. V, 11) y se los considera identificados con los siete ojos del Cordero (III, 1; V, 6). Señalamos aquí­, a tí­tulo de curiosidad, una reciente hipótesis de Greslebin, según la cual este capí­tulo del Apocalipsis serí­a lo que se representa en la puerta del templo del sol en Tiahuanaco. Su autor cree haber encontrado veinticuatro coincidencias entre el texto bí­blico y las esculturas precolombinas de dicho templo”.

Wikenhauser: “El espectáculo recuerda la promulgación de la ley en el Sinaí (Ex. XIX, 16) y la aparición de Dios en Ez. I, 13. En el Antiguo Testamento la tempestad acompañada de relámpagos y truenos es un símbolo corriente de la potencia y majestad de Dios cuando se revela (Sal. XVII, 14; XLIX, 3). El gran ruido del que se habla es el mismo que acompaña los truenos y relámpagos. Dentro del círculo formado por los tronos de los ancianos, pero fuera del círculo de los cuatro seres vivientes y, ciertamente, ante el trono de Dios, arden siete antorchas, que se interpretan como símbolos de los siete espíritus de Dios, los mismos de que se hacen mención también en I, 4; III, 1; V, 6. Es esta la primera vez que el vidente los contempla en visión. Si estos siete espíritus simbolizan el Espíritu septiforme de Dios, su representación en forma de antorchas significa que nada en el mundo escapa a la mirada del Señor. Según Aretas de Cesarea, tales espíritus son figura de los “ángeles de la presencia”, es decir, de la clase suprema de las jerarquías angélicas”.

Alápide: “Parecería que las voces se distinguen de los truenos, como si fueran horribles clamores de los hombres o de los ángeles. Así Alcázar asocia aquí las voces humanas con los truenos celestes. A menos que se diga que se trata de epexegesis y que “y” se pone en lugar de “esto es”, “voces (esto es), truenos” o hendíadys “voces y truenos” es decir “voces tronantes”, como si profirieran voces humanas e inteligibles. Tales voces escuchó Juan en el cap. X, 3: “Los siete truenos levantaron sus voces” y en XIX, 6 escuchó “Una voz como de grandes truenos que decían: ¡Aleluya!”.

Alápide: "Y siete lámparas…: alude a las siete luces del candelabro que estaban en el tabernáculo de Moisés y en el Templo de Salomón, a saber, en el Santo, con las cuales se representaban los siete planetas".

Sales: "Siete lámparas: alusión a las siete lámparas del Templo de Jerusalén, figura del Templo del cielo (Cfr. Éx. XXV, 37; Zac. IV, 2). Estas lámparas indican los siete espíritus, esto es, los siete ángeles ministros principales de la voluntad de Dios".

Jünemann: “Relámpagos, y voces y truenos: Señales de juicio”.

domingo, 22 de abril de 2018

Algunas Notas a Apocalipsis IV, 4

    4. Y (vi) alrededor del trono, tronos veinticuatro; y sobre los tronos, veinticuatro Ancianos sentados, vestidos con vestiduras blancas y sobre sus cabezas coronas de oro.

Citas Bíblicas:

Is. XXIV, 23: “La luna se enrojecerá y el sol se oscurecerá, porque Yahvé de los ejércitos reinará en el monte Sión y en Jerusalén, y delante de sus ancianos (resplandecerá) su gloria”.

Dan. VII, 9-10: "Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos; y sentóse el Anciano de días cuyo vestido era blanco como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana blanca. Su trono era de llamas de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego corría saliendo de delante de él; millares de millares le servían y miríadas de miríadas se levantaban ante su presencia. Sentó se el tribunal y fueron abiertos los libros…".


Comentario:

Allo: “Por el origen y la función de los ancianos, cfr. tal vez, Ex. XXIV, 9, los asistentes de Moisés, y seguramente Is. XXIV, 23 y Dn VII, 10; el número 24 cfr. I Par. XXIV, 7-19, las 24 clases de sacerdotes”.

Allo: “Estos Ancianos han dado materia a muchas interpretaciones. La figura es tradicional y responde al “senado de Dios” del que hablan Isaías y Daniel (introd. Cap. V, II. I, p. LXXX). Allí hemos visto a los ángeles que presiden el desarrollo de los tiempos en las diversas fases de la historia humana. Los comentadores medievales han visto, por el contrario, a representantes de la humanidad, salidos de su seno, sea las 12 tribus (12 x 2), sea los Patriarcas y los Apóstoles, o los profetas de Israel, o la raza elegida en general (Vict., And., Alb.: “universitas sanctorum V.T et N.T”)”.

Gelin: "Los veinticuatro Ancianos están subordinados a los Animales (IV, 10) y constituyen una suerte de senado Angélico que sigue desde el cielo la historia humana y el progreso del reino de Dios en el mundo (VII, 13 ss; XI, 16)".

Biblia de Jerusalén: “Estos ancianos ejercen un rol sacerdotal y real: alaban y adoran a Dios (IV, 10; V, 9; XI, 16s; XIX, 4) y le ofrecen las oraciones de los fieles (V, 8); se sientan en el gobierno del mundo (tronos) y participan de su poder real (coronas). Su número corresponde tal vez, al de las 24 órdenes sacerdotales de I Par. XXIV, 1-19”.

Ramos García: "Sobre los siete arcángeles o ejecutores de los decretos del Señor vio San Juan a 24 ancianos, que son sus consejeros natos, consejeros digo no en el sentido de que Dios tome de ellos consejo, quis enim consiliarius ejes fuit? (Is. XL, 13; Rom. XI, 34; cf. Sab. IX, 13), sino en el sentido de que comunica con ellos sus consejos adorables para que le alaben y glorifiquen por ellos, como se ve tantas veces en el Apocalipsis (Apoc. IV, 4-10; V, 8-14; XI, 16; XIX, 4). A todo mi entender estos 24 ancianos no son hombres bienaventurados, como he opinado alguna vez, sino ángeles de una categoría superior, los Domini o grandes Señores (Seniores) de la sociedad angélica, como lo expresó San Juan al contestar a uno de ellos que le preguntaba quiénes eran y de dónde habían venido los Santos que veía con vestiduras blancas: Domine mi, tu scis (Apoc. VII, 14), y de estos Domini tomaría nombre el orden de las Dominaciones que San Juan no podía omitir de ningún modo en la descripción de la celeste curia[1]

domingo, 15 de abril de 2018

Algunas Notas a Apocalipsis IV, 3


3. Y el sentado, semejante a una visión de piedra jaspe y sardonio; y un iris alrededor del trono, semejante a una visión de esmeralda.

Notas Lingüísticas:

Zerwick: "ὅμοιος: similar; ὁράσει: aspecto; dativo de relación: similar en aspecto".


Citas Bíblicas:

Is. VI, 2 ss: "En el año en que murió el rey Ocías, ví al Señor sentado en un trono alto y excelso y las faldas de su vestido llenaban el Templo. Encima de Él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos los pies y con dos volaban. Y clamaban unos a otros diciendo: Santo, Santo, Santo, es Yahvé de los ejércitos, llena está toda la tierra de su gloria".

Ez. X, 22 ss: "Sobre las cabezas de los seres vivientes había algo semejante a un firmamento, como de cristal deslumbrante, que se extendía por encima de sus cabezas. Y por debajo del firmamento extendíanse sus alas, una frente a la otra; cada uno tenía dos por un lado y por el otro; las cuales les cubrían el cuerpo. Y oí el ruido de sus alas, cuando se movían, como estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso; un estruendo tumultuoso, como el estruendo de un ejército. Cuando se detenían plegaban sus alas; pues cuando salía una voz de encima del firmamento que estaba sobre sus cabezas, se detenían y plegaban sus alas. Sobre el firmamento que estaba encima de sus cabezas, había algo semejante a una piedra de zafiro, como un trono; y sobre esta especie de trono una figura semejante a un hombre (sentado) sobre él. Dentro de él y alrededor de su cintura para arriba ví como un fuego que resplandecía, alrededor de él. Como el aspecto del arco que aparece en las nubes en día de lluvia, así era el aspecto del resplandor que le rodeaba. Tal fue el aspecto de la imagen de la gloria de Yahvé. Cuando la vi me postré en tierra y oí la voz de uno que hablaba".


Comentario:

Jaspe y Sardio son la última y primera piedras del pectoral del Sumo Sacerdote que representan a Benjamín y Rubén (Ex. XXVIII, 15 ss), mientras que esmeralda es la tercera que correspondería a Leví (Gen. XLIX, 1 ss).

Straubinger: “No puede dudarse que aquí se muestra, en su excelsa y serena majestad, la Persona del divino Padre, cfr. V, 7 y nota”.

Allo: “Solecismo del masculino ὅμοιος (como) con ἶρις (iris), femenino. “Arco iris”, cfr. Gen. IX, 12-17 y Ez. I, 27 ss. Las piedras nombradas se encuentran en la Biblia griega, por ejemplo, en el ornamento de los hábitos del sumo sacerdote y Ez. XXVIII, 13 (el rey de Tiro comparado a un ángel); las piedras reaparecen en Apoc. XXI.- Hemos traducido ὁράσει no “por el aspecto”, sino “en visión”, según la analogía de Apoc. IX, 17; la palabra equivale a ὅραμα de Mt. XVII, 9 y Lc. passim”.

domingo, 1 de abril de 2018

Algunas Notas a Apocalipsis IV, 2


2. Inmediatamente fui en espíritu y he aquí un trono puesto en el cielo y sobre el trono uno sentado.

Comentario:

Straubinger: “Me hallé en espíritu, exactamente como en I, 10, lo cual confirmaría lo que allí señalamos. Sobre la visión de Dios cfr. Ez. I, 22 ss y nota. Todo este capítulo, lo mismo que el siguiente, se inspira en los Profetas, especialmente Is. VI, Ez. I, Dan. VII. El rapto de Juan al cielo durará hasta el fin del capítulo IX”.

Caballero Sánchez: “Dada la orden, Juan dócil al Espíritu que obra en él, la cumple sin dilación: “Y al instante fui en espíritu”.

Nuestros doctores traducen este inciso: “caí en éxtasis”, como anteriormente “ir en Espíritu al día del Señor”, lo habían vuelto por “caer en éxtasis un día domingo”. El texto y el contexto condenan esa traducción. Porque el carisma profético que tiene Juan en acto no da lugar a ningún éxtasis particular; y porque “fui” corresponde a la orden de subir a la puerta del cielo…”.

Fillion: "Sedens: es decir, había uno sentado. La visión es dejada a propósito en una cierta vaguedad, aunque el contexto muestra claramente (ver los vv. 8-11 y también VII, 10.15; XII, 5, etc.) que se trata de Dios Padre. El recitado supone también que la divina presencia estaba simbolizada por una forma humana, como en Is. VI, 1 ss; Ez. I, 2 ss; Dan. VII, 9".

El “sentado en el trono” es, según algunos, Dios Padre. Alápide objeta que en Is. VI los Querubines cantan el trisagio "Santo, Santo, Santo", a la Ssma. Trinidad con lo cual aquí se refiere a la Divinidad en cuanto tal y no sólo al Padre.

Contra esto se puede contestar que las visiones corresponden a dos momentos diversos. Isaías vé a la Ssma. Trinidad, pero San Juan vé el consejo que se reúne en el cual se le entrega a Jesucristo el testamento que recibe de su Padre.

Este es el "Trono de mi Padre" del que habla Jesús. En VII, 10 se distingue "el Sentado en el trono" del "Cordero", y lo mismo en VI, 16 y XII, 5.

Alápide: "Alcázar cree que este trono de Dios era como el propiciatorio y los Querubines. En efecto, éstos eran el trono de Dios en el Templo de Salomón, a lo que aquí se alude. Pues los 24 Señores, dice, son los príncipes de los sacerdotes, los cuales eran 24 como se ve en I Paral. XXIV. De aquí que los siete candelabros responden también a las siete luces del candelabro, el mar de cristal al mar de bronce, los animales a los grandes Querubines, hechos por Salomón; finalmente el capítulo mismo termina con alabanzas y adoración a Dios. También cree que este mismo trono era el mismo en todas las visiones proféticas, como cuando Dios fue visto por Moisés y los ancianos, Ex. XXIV, 10, Is. VI, 1 y Ez. I, 22, excepto que, en lugar de la tabla dorada del propiciatorio, era de zafiro (Ex. XXIV, 10) y en Ez. I, 22 era cristalina; y así cree que era aquí, ya que este trono estaba en el cielo".

jueves, 22 de marzo de 2018

Algunas Notas a Apocalipsis IV, 1


Capítulo IV

1. Después de esto ví y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la voz, la primera, que oí como de trompeta hablando conmigo, diciendo: “Sube aquí y te mostraré lo que debe suceder después de esto”.

Citas Bíblicas:

Sobre la puerta abierta en el cielo, ver:

Ez. I, 1: “El año trigésimo, el día cinco del cuarto mes, estando yo en medio de los cautivos, junto al río Cobar, se abrieron los cielos, y tuve visiones de Dios”.

Hech. VII, 55-56: “Mas, lleno del Espíritu Santo y clavando los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios, y exclamó: “He aquí que veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está de pie a la diestra de Dios.”


Comentario:

“Después de esto” = IV, 1; VII, 9; XV, 5 y XVIII, 1 = ¿marca una nueva visión?

Esta puerta abierta coincide, en cuanto al tiempo, con la puerta abierta a la Iglesia de Filadelfia (III, 8).

Comienza la tercera parte de la profecía según la división dada en I, 19, la cual, a su vez se dividirá en dos secciones, como luego diremos. Ver AQUI.

San Juan parece darse vuelta una vez más (cf. I, 12) y volver a ver "el día del Señor".

La voz que le habla es la misma de I, 10, es decir, la de San Gabriel. Ver AQUI.

Straubinger: “Las cosas que han de suceder empezarán en el capítulo VI con la apertura de los sellos, después de esta visión. Igual expresión usa Dan. II, 29.45 y tal parece ser el objeto principal del Apocalipsis en cuanto profecía, según se ve en I, 1 (Cf. I, 19 y nota)".

En realidad, todo indica que las cosas que han de suceder comienzan en el mismo capítulo IV, con la reunión del consejo celestial.

El paralelismo de la frase final con I, 19 es clara, como ya lo notamos.

Fillion: “Después de esto: después de los hechos narrados desde I, 10 hasta III, 22. La fórmula Μετὰ ταῦτα εἶδον, después de esto vi (cfr. VII, 1.9; XV, 5; XVIII, 1), varía en este libro con Καὶ εἶδον, y vi (cfr. V, 1.6; VI, 1.2.12; VIII, 2.13; IX, 1 etc.). La primera introduce habitualmente los hechos más importantes, como el comienzo de una visión nueva; el otro concierne a detalles secundarios”.

Fillion: “Como de ordinario la partícula “he aquí” señala el carácter inopinado del fenómeno. Comparar el v. 2b etc.”.