Mostrando las entradas con la etiqueta Paul Drach (Rabino Converso). Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Paul Drach (Rabino Converso). Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de mayo de 2025

La Armonía entre la Iglesia y la Sinagoga, vol. II, ed. argentina (Reseña)

 La Armonía entre la Iglesia y la Sinagoga, vol. II (ed. Argentina),

por el Caballero P. L. B. Drach, Rabino converso;

CJ Ediciones – Alfa Ediciones – Lectio. Páginas 446, 2025.

 


  
Ya está disponible la primera edición publicada en Argentina de esta obra única, traducida por primera vez “no sólo al español sino a cualquier otro idioma”, tal como leemos en la introducción.

Ya habíamos publicado la reseña a su debido tiempo, a la cual nos remitimos (ver ACA).

El libro puede conseguirse escribiendo a librerialectio@gmail.com o al teléfono 0351-4240578.

sábado, 4 de enero de 2025

La pronunciación del Tetragrámaton, por P. Drach (VI de VI)

 Los escritores eclesiásticos griegos, siguiendo el ejemplo de los paganos, también figuraron el tetragrámaton por 'Ιαώ, Iaho.

1. Eusebio, en su Demostración evangélica, explica el nombre Josué por salud de Iaho.

2. Ya hemos visto que Hesiquio explica igualmente Joatam por perfección de Iaho. Este lexicógrafo explica el hebreo עזיה = עזיהו, Vulg., Ozias y Ozia, por: fuerza de IAHO.

3. Orígenes, Comentario a Daniel, vol. I, p. 45, edición benedictina, explica el nombre Jeremías por elevación de IAHO.

4. Teodoreto, in Exod. q. XV, hablando del nombre inefable, dice: "Los samaritanos lo pronuncian Iave[1], y los judíos Iaho"[2].

5. San Ireneo, Adv. Hæres. Lib. II, cap. LXVI, también cita entre los nombres divinos a Iahoth[3].

6. La cadena griega de San Juan, hacia el final del cap. VIII, dice: "Entre los judíos, Dios se llama Ioha y Eloha”.

7. En los diversos fragmentos griegos nominum hebraicorum, y en el doble Origenianum Lexicon græcum nominum hebraïcorum, impreso con las obras de San Jerónimo, vol. III de la edición de Vallarsius, se explica Iaho, 'Ιαώ: invisible, Señor, Dios.

8. Tzetes, Chil. VII, hist. 126, también dice: "Iaho significa en hebreo, invisible".

viernes, 27 de diciembre de 2024

La pronunciación del Tetragrámaton, por P. Drach (V de VI)

COROLARIO 

El tetragrámaton pronunciado Yehova nos da la clave de 'Ιαώ, el nombre que los paganos dieron al Dios de los judíos. Este 'Ιαώ, figurado en caracteres latinos, es Iaho, como puede verse en varios manuscritos y ediciones impresas del antiquísimo comentario a los Salmos que mencionamos anteriormente. Bochart admite esta lección sólo en este comentario, y rechaza Jehová, que sólo se ve en ediciones más cercanas a nuestro tiempo[1]. Este Iaho, no cabe duda, es una metátesis por Joha (o Ihoa) que los griegos no habrían pronunciado fácilmente[2]. Lo que nos confirma plenamente en este pensamiento es que, en los nombres propios que son tetragramatóforos desde el principio, los griegos dejaron Ioha en su estado natural, porque entonces les resultaba más fácil pronunciarlo. Así dijeron 'Ιωαθαμ (Iohatham) para el hebreo יותם = יהותם. Vulgata, Joatham. Hesiquio explica este nombre como perfección de Iaho, 'Ιαώ συντέλεια.

Así, cuando el venerable nombre está solo, los griegos lo pronunciaban Iaho, 'Ιαω, de acuerdo con el genio de su lengua, pero combinado con otro nombre, este término conservaba su forma natural y hebrea Ioha o Ihoa, porque entonces lo pronunciaban más fácilmente. Así, en el Origenianum Lexicon græcum nominum hebraicorum[3], el tetragrámaton se da en la forma 'Ιαώ (Iaho), y en los nombres propios compuestos por él, el tetragrámaton vuelve a ser 'Ιωα (Ihoa o Ioha), como: 'Ιωακειμ (Joacim), 'Ιωαθαμ (Joatham), 'Ιωαννες (Joannes), Ιωαχ (Joach), Vulg. Joha, etc.

Se cree generalmente que los griegos conocieron el venerable nombre Jehová a través de Pitágoras, quien, en sus viajes, no sólo recogió las lecciones de varios doctores judíos y, según algunos, del profeta Ezequiel[4], sino que se dice que él mismo pertenecía, por su origen, a la nación judía. San Ambrosio, Lib. I, Epist. VI, dice de Pitágoras: “Porque como su ascendencia derivaba (según creencia general) de los judíos, de su aprendizaje derivó también los preceptos de su escuela”. Ver también Numenio, citado por Orígenes, Contra Celso, Lib. I y Clemente de Alejandría, Strom. Lib. I[5].

lunes, 23 de diciembre de 2024

La pronunciación del Tetragrámaton, por P. Drach (IV de VI)

 En resumen, la verdadera lectura del tetragrámaton es tal como se puntúa esta palabra: Yehova. Hemos visto que esta lectura resulta claramente, no sólo de los nombres propios que se han formado de ella, sino también de la antigua y constante tradición de la sinagoga, cuya autoridad ningún hombre de buena fe pensará discutir en un asunto de este tipo, que no toca en absoluto lo que divide a la Iglesia y a la sinagoga infiel.

Algunos protestantes rechazan con desprecio la lectura Yehova, porque, según ellos, esta forma de pronunciar el nombre inefable es una invención de un monje del siglo XVI, Pedro Galatino, y antes de él era totalmente ignorada. En primer lugar, les aconsejamos que no sean demasiado despectivos con los monjes. El autor de la reforma que han abrazado con tanta pasión llevó el hábito durante mucho tiempo. Y ojalá no les hubiera legado sino la pronunciación, bastante indiferente en sí misma, de una palabra hebrea. Diga lo que diga Drusio, la salvación del alma no tiene ningún interés en esta cuestión puramente gramatical[1]. Pero la afirmación de estos señores no sólo es gratuita, sino que revela un gran desconocimiento de la literatura hebrea. La lectura Yehova fue dada antes de Pedro Galatino por Ficino, antes de éste, por Dionisio el Cartujo, antes de éste, por Porchetti, antes de éste, por el autor de un Comentario latino a los Salmos, comentario tan antiguo que muchos lo han atribuido a San Jerónimo; antes de éste, por los judíos, que han transmitido la tradición de una época a otra, y antes de todos éstos, por Raquel, que fue la primera en dar a su hijo un nombre tetragramatóforo, explicando claramente su intención. El texto dice: "Y llamó su nombre Yosef = Yehoseph (José), diciendo: Que Yehova me añada otro hijo”.

 

§ II

 Lo que hemos dicho hasta ahora nos parece que satisface plenamente las diversas dificultades que se han planteado en contra de la lectura Yehova, que es, en nuestra persuasión, la verdadera forma de pronunciar el tetragrámaton. Estas dificultades no merecen ser transcritas aquí. ¡Son, por lo general, tan fútiles! Las más especiosas, encuentran su respuesta en las explicaciones, en cierto modo históricas, que acabamos de dar en relación con la cuestión que nos ocupa.

Sin embargo, todavía tenemos que responder a una objeción que un hombre con sentido común no adivinaría fácilmente, por lo que está fuera del camino de la razón. ¡Varios Adonistas, y el GRAN Buxtorf a la cabeza, se escandalizan singularmente por el hecho de que sus adversarios pronuncien Yehova, lo que reduce el tetragrámaton a la forma, horresco referens! a la forma… ¡de un nombre femenino!

jueves, 19 de diciembre de 2024

La pronunciación del Tetragrámaton, por P. Drach (III de VI)

  II. El profeta Jeremías no se contentó con anunciar la simiente de David que iba a reinar en la tierra y obrar en ella la justicia y la justificación; incluso predijo su nombre. “Y el nombre con que será llamado, es éste: Jehová nuestro Justo” (Jer. XXIII, 6). La Septuaginta encontró una grave dificultad en traducir este versículo al griego. Era importante conservar en el griego el nombre del Mesías venidero[1]; por otra parte, estos doctores se habían obligado a no poner en su versión el nombre Jehová, porque ya en su tiempo el nombre inefable no se pronunciaba públicamente. Se decidieron por la solución más adecuada para eliminar estas dificultades. Si no se pronunciaba el nombre terrible, no tenían escrúpulos hasta el punto de abstenerse de los nombres propios tetragramatóforos, es decir, como hemos explicado, combinados con el tetragrámaton. En lugar de traducir, pues, como dice el texto original: "Jehová nuestro tzedek (Justo)", pusieron el nombre propio compuesto que es el quinto de la primera lista que hemos dado arriba, y que no es otra cosa que Jehová y tzedek, צדק, combinados. καὶ τοῦτο τὸ ὄνομα… Ιωσεδεκ (Y éste es su nombre… Ihosedek).

De esta circunstancia podemos sacar la legítima conclusión de que el יהו, yeho, de los nombres propios compuestos era realmente el nombre inefable. 

III. El siguiente pasaje del Zohar, parte 1, fol. 6, col. 21, bastaría por sí solo para mostrar que, en los tiempos más antiguos, los judíos consideraban como al mismo tetragrámaton, el yeho que entra en la composición de los nombres propios.

Precederemos nuestra cita con una observación que explicará su significado. El nombre Yoseph, יוסף (José), es sólo una contracción del nombre, escrito en pleno, יהוסף, Yehoseph, como leemos en Sal. LXXXI, v. 6.

Ven y considera, dice el Zohar, dado que José guardó la pureza de esta alianza (de la circuncisión), y no le falló, no sólo llegó a ser ilustre en este mundo, y en el mundo venidero, sino que también el Santísimo, bendito sea, lo condecoró con Su propio nombre". 

domingo, 15 de diciembre de 2024

La pronunciación del Tetragrámaton, por P. Drach (II de VI)

 § I

 I. Aunque la sinagoga prohíbe estrictamente, como hemos dicho[1], la pronunciación del tetragrámaton tal como está escrito, los judíos saben, por una tradición ininterrumpida, que su verdadera pronunciación es Yehova. Desde tiempos inmemoriales, si se han abstenido de pronunciarlo habitualmente[2], sin embargo, lo pronunciaban, y todavía lo pronuncian a veces, para enseñarlo. Así, los misioneros jesuitas supieron que los judíos chinos lo leen, según su pronunciación corrupta, Hotoï, aunque se abstienen de pronunciarlo tanto como sus correligionarios de otros países. Por eso Rosenmüller refuta muy bien la lectura iėhvé, diciendo: "Lo cual no parece verosímil dado que existen vestigios, muchos siglos antes de la puntuación masorética, que יהוה fue llamado Yehova[3].

Es cierto que los puntos vocálicos que acompañan al tetragrámaton son las vocales del nombre inefable, y que no están tomados del nombre Adonai, como afirman los Adonistas.

En apoyo de esta proposición, aportaremos algunas pruebas que, esperamos, convencerán plenamente al lector juicioso.

1. PRUEBA. La tradición constante y antigua de los judíos, que desde tiempos inmemoriales han declarado que la verdadera lectura de este nombre divino es Yehova; y para indicar mejor esta verdadera lectura, lo llaman ככתיבתו, como está escrito. Ahora bien, su puntuación escrita es precisamente Yehova.

2. PRUEBA. Toda la antigüedad, no sólo la hebrea y la cristiana, sino también la pagana, reconocía que el nombre propio de Dios, el tetragrámaton, contiene los tres tiempos del verbo por excelencia, el verbo ser: era, es, será, como hemos mostrado más arriba, de la p. 310 a la p. 315. Ahora bien, el substantivo inefable contiene estos tres tiempos sólo en la medida en que se lo lea con las vocales que ahora tiene, vocales que son las únicas que sirven para formar estos tiempos. Ver lo que hemos dicho en este sentido en la p. 306. Rosenmüller, en sus escolios sobre el Éxodo, III, dice también que el único versículo del Apocalipsis, que hemos transcrito más arriba, p. 310, en el que San Juan traduce el tetragrámaton por el ser, el era, el futuro, este versículo por sí solo, dice, bastaría para probar que el nombre divino debe leerse Yehova. Pero también extrae la misma prueba de las antigüedades griegas y egipcias.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

La pronunciación del Tetragrámaton, por P. Drach (I de VI)

La pronunciación del Tetragrámaton,

por P. Drach

 

 Nota del Blog: Las siguientes páginas están tomadas del libro del Rabino converso P. Drach, De l`Harmonie entre l'Église et la Synagogue, (1844) tomo 1, pp. 469-498 (nota 11).

En la edición española (disponible AQUÍ) se encuentra en las pp. 417-443.

 

 ***

 El estudio más interesante e importante que debe hacerse del nombre Jehová, el que realmente merece la más seria atención del hebraísta cristiano, es desde el punto de vista de la importancia teosófica que parece haber tenido en la antigua sinagoga. Esta última depositó en ella, como nos enorgullecemos de haber mostrado mediante los monumentos más auténticos del pueblo de Dios, las verdades fundamentales de la doctrina mesiánica, también conocida como la fe evangélica. Estas verdades, esta fe, están contenidas en estas admirables palabras de quien es en sí mismo el camino, la verdad y la vida. “Y la vida eterna es: que te conozcan a Ti, solo Dios verdadero, y a Jesucristo Enviado tuyo” (Jn. XVII, 3). Conocer, es decir, amar, a Jesucristo, es efectivamente el resumen de la única ciencia necesaria, el unum necessarium (Lc. X, 42). Un Mesías Salvador, Reparador, Reconciliador, una Persona divina engendrada del primer Principio divino, y hecha hombre por la operación de otra Persona divina, ésta procedente de las dos primeras: generación y procesión eternas: nacimiento temporal. Esto es lo que descubren las investigaciones profundas y juiciosas en la enseñanza de la antigua sinagoga. Esta es la vida, la salvación de los Justos del Antiguo Testamento.

Pero no nos equivoquemos, la sinagoga no encontraba estas dos grandes verdades, la Trinidad y la Encarnación, en el análisis gramatical, y menos aún en la apreciación sutil de las letras y puntos del nombre inefable. Estas sublimes percepciones le llegaban de una fuente más pura, de la revelación: las tenía de la mano de una tradición que se remontaba al día en que el paraíso terrenal resonaba con la primera promesa de un Reparador, revelación que se repetía con cada nueva promesa del Mesías. Es por ello que decíamos al principio de esta nota que la sinagoga depositaba en el nombre Jehová la doctrina mesiánica. Sólo que, al enseñar estas grandes verdades, les dio como apoyo los caracteres materiales, las letras del nombre inefable, a fin de fijarlas mejor en la memoria de los que debían ser instruidos. Los Padres de la sinagoga, además, observaban generalmente el mismo método, que llamaban simple apoyo, con respecto a todas las tradiciones que constituían el cuerpo de la ley oral. Como prueba de ello, citamos un pasaje de la Introducción que Isaac Abuhab, rabino español del siglo XV, puso al frente de su Menorat-Hammaor, uno de los libros más populares y estimados entre los judíos.

Después de indicar el origen de la tradición, y de explicar su modo de transmisión, añade: "Y los antiguos, aunque conocían por tradición el modo de observar las prescripciones y ordenanzas de la ley escrita, se esforzaban por probar estas explicaciones orales, bien sea por la letra del texto, bien por uno de los trece razonamientos, o bien diciendo: El texto es un simple apoyo”. Maimónides, libro Moreh-Nebuhhim, parte III, cap. LIV, da la siguiente gradación al estudio de la ley sagrada: 1. adquirir un verdadero conocimiento de la misma por tradición; 2. establecer su certeza por pruebas de uso; 3. aplicarla a la práctica.

martes, 3 de diciembre de 2024

La Armonía entre la Iglesia y la Sinagoga, vol. II (Reseña)

La Armonía entre la Iglesia y la Sinagoga, vol. II (Reseña),

por el Caballero P. L. B. Drach, Rabino converso;

Alfa Ediciones - CJ Ediciones, 2024

 


Algo más de un año después de ver a luz el primer tomo (ver la reseña AQUI), ya está disponible la segunda y última parte de esta monumental obra escrita por Paul Drach, el famoso rabino converso, de quien hemos publicado también otras reseñas (AQUI y AQUI) y varias secciones (AQUI).

La tesis central del Autor, a través de sus páginas, y que desarrolla con una asombrosa erudición, es que la antigua Sinagoga siempre conoció, sobre todo por Tradición, los dos principales dogmas del catolicismo: la Santísima Trinidad y la Encarnación del Verbo.

Habiendo dedicado el primer tomo al primero de los dogmas mencionados, toda su atención se centra en esta segunda parte en la Encarnación del Hijo de Dios.

El libro se abre con una extensa instrucción sobre la Cábala donde deshace los prejuicios que tan a menudo se leen sobre ella.

Después de darnos el sentido etimológico y el triple sentido que los judíos dan al término cábala (y que es ocasión de no pocos malentendidos), hace una distinción tan básica como necesaria:

 

Hay que distinguir dos partes de la ciencia cabalística.

1. La Cábala verdadera y sin mezcla, que se enseñaba en la antigua Sinagoga y cuyo carácter es francamente cristiano, como veremos más adelante.

2. La falsa Cábala, llena de ridículas supersticiones, y que además trata de magia, teúrgia y goeticismo; en una palabra, tal como se ha convertido en manos de los doctores cabalistas de la Sinagoga infiel, que se ha divorciado de sus propios principios.

Bonfrère y Sixto de Siena, así como un gran número de otros escritores de gran mérito, hacen esta distinción entre la Cábala buena y la mala: Corpzovio, Pfeiffer, Wolf, Glassio, Walther, Cuneo, Buddeo, etc.”.

 

Y luego la distingue del Talmud para indicarnos que la cábala nos da el sentido místico de los textos bíblicos, algo así como la teología espiritual nuestra.

Según la tradición hebrea, quien puso por escrito los 70 libros no fue otro más que Esdras, si bien no todos han llegado hasta nosotros, y lo que es no menos cierto, tras la aparición del cristianismo, se le agregaron blasfemias contra Nuestro Señor y su santa Iglesia.

jueves, 11 de julio de 2024

El árbol sefirótico de la cábala hebrea en el Apocalipsis, según P. Drach

§ III

 

LOS SIETE ESPÍRITUS DE APOC. I, 4

 

Nota del Blog: El siguiente texto está tomado del libro “La Cábala hebrea vengada de la falsa imputación de panteísmo por la simple exposición de su doctrina según los libros cabalísticos autorizados”, escrito por el Rabino converso P. Drach. Ver AQUÍ la reseña del libro.



 ***

 El discípulo bienamado, que ha sido lo suficientemente bienaventurado como para descansar su cabeza sobre el sagrado corazón de Jesús –recumbens in sinu Jesu–, ha extraído en esta fuente divina el conocimiento de los misterios más profundos y formidables. No vacilo en afirmar que veo los diez esplendores claramente enunciados en el célebre versículo de Apoc. I, 4: 

«Gracia a vosotros y paz de Aquel que es, y que era, y que viene; y de los siete Espíritus que están delante de su trono».

 No repetiré que estos tres tiempos del verbo ser, pues viene equivale, según el hebreo, a será y son, si así se puede decir, como la moneda del nombre divino Jehová יהוה, que por sus elementos denota admirablemente el misterio de la Santísima Trinidad. Graves comentarios han demostrado que el Apóstol designa con estos tres tiempos del verbo por excelencia a las tres adorables Personas del Dios uno; y yo mismo, en mi Armonía, he desarrollado extensamente este significado del Tetragrámaton. He aquí, en primer lugar, los tres Esplendores supremos. Mas lo que me propongo establecer aquí es que los siete Espíritus de este versículo son realmente los siete últimos esplendores, es decir, Dios en sus atributos absolutos.

La opinión de los que consideran ángeles a estos siete espíritus parece a muchos inadmisible. Pues sólo Dios, con exclusión de toda criatura, por elevada que esté, aun en la jerarquía celeste, tiene el derecho y el poder de otorgar este estado de gracia espiritual, llamado gratia et pax, traducción verbal del hebreo חן ושלום. Estos dos términos bíblicos expresan nítidamente la feliz unión del alma con Dios, la gracia, vaso precioso que ¡ay! es tan frágil entre las manos de los débiles hombres.

martes, 4 de junio de 2024

Paul Bernard Drach, La Cábala Hebrea vengada de la falsa imputación de panteísmo (Reseña)

 Paul Bernard Drach, La Cábala Hebrea

vengada de la falsa imputación de panteísmo (Reseña)

CJ Traducciones, 2024, pp. 65 

Pequeño por su tamaño, pero de ninguna manera por su valor, este librito de nuestro querido Drach fue tal vez el último que escribió en vida. Escrito apenas unos años antes de su muerte, este trabajo fue publicado en Roma por la editorial de la Propaganda y viene precedida de una cauta laudatoria escrita por uno de los más sabios teólogos de la época, su amigo el P. Perrone.

Después de dar un apretado resumen explicando qué es la cábala, cómo se divide, cómo se debe citar, comienza nuestro autor por desmontar, con la facilidad y contundencia que le eran tan comunes, una de las mayores calumnias de la época pronunciadas contra la cábala: su panteísmo.

El libro ataca directamente a Adolphe Franck, uno de esos tantos sabios “hebraístas” que pululaban por la Europa del siglo XIX.

Demuestra Drach con varios ejemplos que Franck no es más que un falsario, ignorante del hebreo y mero repetidor (y mal repetidor) de lo que otros han dicho antes que él. Para decirlos con palabras del mismo Autor: no leyó el texto de los libros cabalísticos, que no está en condiciones de entenderlos, que trabajó sobre citas a menudo defectuosas y sobre traducciones inexactas.

Sigue a continuación una explicación del significado de los diez Sefirot o esplendores que da pie a nuestro Autor para probar el principal dogma del Catolicismo: la Santísima Trinidad, pues la misma cábala distingue los tres primeros esplendores de los siete siguientes, meros atributos divinos.

Una de las páginas más interesantes está relacionada con su comentario a unos versículos del Apocalipsis: vale la pena presentarla en su totalidad. 

martes, 14 de mayo de 2024

Paul Bernard Drach, Libro de lo justo - Libro de Yaschar (Reseña)

Paul Bernard Drach, Libro de lo justo: Libro de Yaschar (Reseña)

CJ Traducciones, 2024, p. 467 


Hermosísimo apócrifo judío que el infatigable rabino converso seguramente desempolvó de alguna antigua biblioteca.

Este libro, citado en la misma Biblia en dos oportunidades (Jos. X, 13 y II Sam. I, 18), ya era conocido por los Padres de la Iglesia.

El libro de lo justo era algo así como los anales del pueblo hebreo, anales que todo pueblo llevaba consigo, y del cual (no digo únicamente del cual) abrevó Moisés para escribir sus cinco libros.

Drach tradujo del original hebreo este interesantísimo apócrifo que llena varias lagunas del texto sacro, que a todas luces se presenta, en varias partes al menos, como un resumen. Alguna de estas lagunas las menciona Drach en la introducción: 

Gén. XXII, 19, Abraham vuelve de la tierra de Moriah a Bersabee, y tiene allí su morada. Siete versículos más adelante, su esposa Sara muere en Cariath-Arbé o ciudad de Arbee, más tarde llamada Hebrón. «Y Abraham, continúa el texto, fue allí, a llorar y lamentarse por ella», etc. ¿Cómo es que Sara muere a ocho leguas de su casa?

Gén. XXVIII, 5, Jacob abandona Bersabee, donde vivían sus padres, a toda prisa para escapar de la venganza de su hermano mayor. Sale sin más equipaje que su persona y su bastón, pues él mismo dice más adelante, XXXII, 10: Pasé este río Jordán llevando sólo mi bastón. Talmud Caldeo de Onkelós: Porque solo he pasado este Jordán. En el cap. XXXV regresa de Mesopotamia, y mientras va de vuelta a su padre, a la ciudad de Arbee, he aquí que Débora muere en su campamento, y se ve obligado a enterrarla bajo una encina en el monte de Betel, donde se encontraba en ese momento. No nos sorprende poco ver que le sigue la nodriza de su madre, a la que no había llevado consigo cuando huyó de la casa de su padre.

Gén. XXXVII, 25 ss., los hijos de Jacob ven venir una caravana de ismaelitas y Judá ofrece vender a José a los ismaelitas. Versículo inmediatamente posterior: «Y habiendo acudido a ellos los mercaderes madianitas, sacaron a José de la cisterna y lo vendieron a los ismaelitas». Finalmente, en el v. 36 dice que los madianitas lo vendieron de vuelta a Egipto. Es evidente que falta algo en el texto, pues no puede haber confundido a los ismaelitas, descendientes de Ismael, con los madianitas, descendientes de Cetura.

Gén. XLVIII, 22, Jacob dijo a José: «Te doy a ti y a tus hermanos la parte de la tierra que he conquistado a los amorreos con mi espada y mi arco». El texto sagrado no nos muestra en ninguna parte a Jacob desenvainando la espada o tensando el arco contra un enemigo.

Éx. IV, 18 y ss., por orden de Jehová, Moisés abandona su retiro de Madián y se dirige a Egipto con su mujer y sus hijos. En una posada de su camino, Seforá, su esposa, se apresuró a circuncidar a su hijo para proteger a su marido del efecto de la indignación de Jehová. Moisés llega a Egipto, libera a los hijos de Israel y los conduce al desierto tras el cruce milagroso del Mar Rojo. Cuando Jetró, suegro de Moisés, se enteró de estas cosas en Madián, tomó, según leemos en el cap. XVIII, a Seforá mujer de Moisés, a quien había despedido, y a sus dos hijos. Ahora bien, no encontramos en todo lo que precede en el texto, ni cuándo, ni por qué, ni cómo Moisés había enviado de vuelta a Madián a su mujer y a sus hijos.

En II Tim. III, 8, el erudito discípulo de Gamaliel cita, como asunto de conocimiento común entre los hebreos, la resistencia que Jannes y Mambres hicieron a Moisés en Egipto. El texto del Éxodo no dice absolutamente nada sobre estos dos magos. 

Sin embargo, el libro no nos ha llegado completo. Prueba Drach, basado en la diferente clase de estilo hebreo, que algunas partes se escribieron en la Edad Media, o al menos se actualizaron nombres de ciudades, etc.

A pesar de esto, creemos que el libro es una joyita rescatada por Drach, que además de una introducción, le agregó numerosas notas que explican numerosos pasajes difíciles.

Hemos publicado la introducción de Drach, así como una defensa que tuvo que hacer ante el ataque que sufrió la misma (ver AQUI).

Por ahora solamente está disponible en Amazon (ver AQUI).

sábado, 4 de mayo de 2024

El Sacrificio De Abraham en el libro de lo Justo (III de III)

  6. Y Abraham tomó la leña que iba a quemar el holocausto y la puso sobre Isaac. Él mismo llevaba el fuego y el cuchillo del sacrificio. Mientras caminaban hacia el lugar, Isaac dijo: 

«Padre mío, aquí está el fuego y la leña. ¿Dónde está, pues, el cordero?». 

Abraham respondió: 

«Hijo mío, tú eres el que Jehová ha elegido para que se le ofrezca como holocausto sin mancha». 

E Isaac volvió a hablar: 

«Todo lo que mande Jehová, lo haré con alegría y con buen corazón». 

Abraham dijo: 

«Hijo mío, ¿hay algún pensamiento en tu corazón en sentido contrario? Dímelo, y no me ocultes nada». 

Isaac dijo: 

«Viva Jehová, padre mío, y viva tu alma; nada hay en mi corazón que se aparte a derecha o a izquierda en el asunto que Jehová te ha mandado, sino “Bendito sea Jehová que me ha aceptado”». 

Estas palabras llenaron de alegría a Abraham. Y llegaron al lugar señalado y prepararon todo. Abraham construyó el altar, Isaac le pasó las piedras y el cemento. Y cuando Abraham hubo dispuesto los troncos simétricamente en el altar, se preparó para colocar a Isaac sobre él para inmolarlo. Le dijo: 

martes, 30 de abril de 2024

El Sacrificio De Abraham en el libro de lo Justo (II de III)

  3. Después de un día de camino, Abraham sólo se quedó con Ismael, hijo de Agar, y con su siervo Eliécer, a fin de que le sirvieran. Y a medida que avanzaban, hablaban entre ellos de esta manera. Y dijo Ismael: 

«He aquí que mi padre Abraham va a sacrificar a Isaac en holocausto, como lo ha mandado Jehová. Cuando regrese, me designará como su heredero, pues soy su primogénito». 

Pero Eliécer le objetó diciendo: 

«¿No es cierto que Abraham te expulsó con tu madre y te juró que no heredarías nada de sus bienes? ¿A quién le dejará sus riquezas, sino a su siervo, que es el fiel de su casa, que noche y día ha estado siempre atento a cumplir su voluntad y a satisfacer sus deseos?»[1]. 

4. Abraham iba de camino cuando Satanás, bajo la apariencia de un anciano de pelo blanco y aspecto venerable, se le acercó y le dijo: 

«¿Estás loco o eres insensato para ir en este día a sacrificar a este único hijo, el hijo de los últimos días de tu vida? Crees que es una orden de Jehová; pues Jehová es bueno y no es cruel». 

Pero Abraham no tardó en reconocer que estaba oyendo las insidiosas palabras de Satanás. Y le reprendió con duras palabras, y el anciano desapareció de su vista. Y he aquí que un joven de aspecto elegante vino detrás de Isaac, y le dijo en secreto al oído: 

«No sabes, ni has sido advertido, que tu viejo padre, cuya cabeza está extraviada, te conduce a un lugar donde ha de degollarte contra toda razón. Ahora, amigo mío, no te dejes llevar, porque sus sentidos están debilitados. No sacrifiques innecesariamente tu juventud y la deslumbrante belleza de tu cuerpo. Te enseñaré a disfrutar de la vida con alegría». 

Isaac dijo a Abraham: 

«Padre mío, ¿has oído al joven?». 

Abraham le preguntó: 

«¿Qué joven?». 

Porque no veía a Satanás. E Isaac, extendiendo su dedo, dijo: 

«Este. Me dijo esto y aquello». 

viernes, 26 de abril de 2024

El Sacrificio De Abraham en el libro de lo Justo (I de III)

El Sacrificio De Abraham[1]

En el libro de lo Justo

 

Nota del Blog: Después de haber publicado la introducción de Drach a este hermoso apócrifo judío (ver ACÁ), traemos en esta ocasión una de las secciones más hermosas de todo el libro: el sacrificio que Abraham tenía que hacer de su hijo Isaac. 

*** 

1. Isaac crecía cada vez más y Abraham, su padre, lo instruía en el conocimiento de Jehová y sus preceptos. Cuando tenía treinta y siete años, Ismael, que iba y venía con él, se jactó contra él diciendo: 

«Tenía trece años cuando fui circuncidado, y arriesgué mi vida para cumplir el mandamiento que Jehová había dado a mi padre». 

Isaac le dijo: 

«Te jactas contra mí porque has cortado un poco de piel superflua de tu cuerpo en obediencia al mandato de Jehová. ¡Viva Jehová, el Dios de mi padre Abraham! Si le dijera a mi padre: “Toma a Isaac y sacrifícalo como holocausto, no sólo no me negaría, sino que lo haría con alegría”». 

Y Jehová oyó estas palabras, y le agradaron. Y determinó poner a prueba a Abraham en este asunto. Y sucedió un día que los hijos de Dios[1] vinieron a presentarse ante Jehová, y Satanás, el adversario de los hijos del hombre, vino también. Y Jehová[2] le preguntó: 

«¿De dónde vienes?». 

Él respondió: 

«He venido de toda la tierra». 

Y Jehová le preguntó: 

«¿Qué tienes que traerme de allí? ¿Qué tienes que contarme de sus habitantes?». 

Satanás le dijo: 

lunes, 22 de abril de 2024

Próspero Ruggeri de Casal y los misterios de la primera palabra de la Biblia: בראשית (V de V)

Según el quinto modo, por transposición de las letras, la primera palabra בראשית, Bereschit, se transpone así: באתי רש, Bati Rasc, es decir, Yo vine pobre, donde se alude a la pobreza de Cristo nuestro Señor. Pero para que no piensen que era despreciable y de ningún valor, agrega: באתי שר, Bati Sar, Vine Príncipe, y esto se ve en la crucifixión de Cristo nuestro Señor, donde apareció pobre, pero al mismo tiempo se declaró en la inscripción de Pilatos, Jesús Nazareno Rey de los Judíos.

David se quedó estupefacto, y Próspero le recordó su promesa de aceptar la fe de Cristo y él se mostró dispuesto. Sin embargo, Próspero le prometió mostrar otros misterios.

Pros. David, ya oíste –le dijo– en la primera palabra de la Ley Mosaica cuántos misterios están encerrados, siendo que es la palabra del primer libro, y libro divino admirable para los judíos por sobre los demás, hacia el cual, en efecto, apuntan todos los escritos y trabajos de los Doctores.

Pero prestemos atención cuán lleno de misterios esté el חשן משפּת, Choscen Miscpat, el Pectoral del juicio, que los cristianos llaman Racional, dado que al ser usado por el Sumo Pontífice en el pecho y allí se encuentran los אורים ותימים, Urim vetummim, Luces y perfecciones, allí estaban los 12 nombres de las Tribus, el origen de los oráculos, con justa causa se llama Racional; advierte, pues, te pido, cómo lo adornan vuestros Sabios, cumpliendo los misterios que están ocultos en la mismísima religión cristiana. He aquí su esquema.

jueves, 18 de abril de 2024

Próspero Ruggeri de Casal y los misterios de la primera palabra de la Biblia: בראשית (IV de V)

 Quinta exposición. 

Bereschit

1. ב

2. ר

3. א

4. ש

5. י

6. ת 

1. בתולח

2. ראויח

3. אכחר

4. שתלד

5. ישוע

6. תאשרוח 

1. Betulah; 2. Reuia; 3. Euchar; 4. Sceteled; 5. Iesciuang; 6. Teasceruha.

 Es decir, 1. A la Virgen; 2. Digna; 3. Elegiré; 4. La cual dará a luz; 5. A Jesús; 6. Bienaventurada la llamaréis. Así llaman los cristianos a la Virgen Madre de Dios.

 Por último, la sexta exposición. 

domingo, 14 de abril de 2024

Próspero Ruggeri de Casal y los misterios de la primera palabra de la Biblia: בראשית (III de V)

   Pero recibe ahora la segunda exposición de seis letras por medio de seis palabras. 

Bereschit

1. ב

2. ר

3. א

4. ש

5. י

6. ת

 

Bereschit

1. בן

2. רוח

3. אב

4. שלושתם

5. יחר

6. תענודו 

Es decir, 1. Hijo; 2. Espíritu Santo; 3. Padre; 4. su Trinidad; 5. Juntos; 6. Adorarás. He aquí el misterio de la adoración de las tres Personas, pero no de tres dioses, sino de uno. 

He aquí la tercera. 

Bereschit

1. ב

2. ר

3. א

4. ש

5. י

6. ת

 

1. בכורי

2. ראשוני

3. אשר

4. שמו

5. ישוע

6. תענודו

 

1. Bechari; 2. Riscioni; 3. Ascer; 4. Scemo; 5. Iesciuang; 6. Tangauodu. 

Es decir, 1. Mi Primogénito; 2. Mi primero; 3. Cuyo; 4. Nombre es; 5. Jesús Salvador; 6. Adorable. ¿No vemos aquí otro misterio de los cristianos sobre la adoración de Jesucristo como Dios? 

He aquí la cuarta, más clara.