domingo, 26 de noviembre de 2023

Algunas notas a Apocalipsis XVI, 5

   5. Y oí al ángel de las aguas que decía: “Justo eres, (Tú que tienes por nombre) el que Es y el que Era, el Santo, porque ésto has juzgado. 

Concordancias: 

ἤκουσα (): cfr. Apoc. I, 3.10; II, 7.11.17.29; III, 3.6.13.20.22; IV, 1; V, 11.13; VI, 1.3.5-7; VII, 4; VIII, 13; IX, 13.16; X, 4.8; XII, 10; XIII, 9; XIV, 2.13; XVI, 1.7; XVIII, 4; XIX, 1.6; XXI, 3; XXII, 8.17-18. Ver Apoc. IX, 20; XI, 12; XVIII, 22-23. 

Ἀγγέλου (ángel): cfr. Mt. XI, 10; Mc. I, 2; Lc. VII, 27 (San Juan Bautista); Lc. VII, 24; IX, 52 (mensajeros); Sant. II, 25 (dos mensajeros de Josué); Apoc. I, 1; V, 2; VII, 2; VIII, 3-5; X, 1.5.8-10; XIV, 6.8-9.15.18; XVIII, 1.21; XIX, 17; XXII, 16 (San Gabriel); VIII, 2.6.8.10.12-13; IX, 1.13-14; X, 7; XI, 15 (7 Arcángeles que tocan las siete trompetas); I, 20; II, 1.8.12.18; III, 1.7.14 (Jerarquía); III, 5; V, 11; VII, 1.2.11; XIV, 10 (ángeles); IX, 11 (ángel del abismo); IX, 14-15 (ángeles malos de la sexta Trompeta); XII, 7 (ángeles de San Miguel); XII, 7.9 (ángeles de Satanás); XIV, 17.19 (un ángel con la hoz afilada); XV, 1.6-8; XVI, 1; XVII, 1.7; XXI, 9; XXII, 8 (ángeles de las siete Copas); XX, 1 (San Miguel); XXI, 12 (12 Apóstoles); XXII, 6 (¿Cristo?). 

ὑδάτων (de aguas): cfr. Sal. XXXV, 9-10; Jn. IV, 14; Apoc. VII, 17; VIII, 10-11; XI, 6; XIV, 7; XVI, 4.12; XXI, 6; XII, 1.17. Ver Apoc. I, 5; XII, 15; XIV, 2; XVII, 1.15; XIX, 6. 

Δίκαιος (justos): cfr. Mt. V, 45; X, 41; XIII, 17.43.49; XXIII, 29.35; XXV, 37.46; Lc. I, 17; XIV, 14; Heb. XII, 23; I Ped. III, 12; Apoc. XV, 3; XVI, 7; XIX, 2; XXII, 11. 

Ὁ ὢν καὶ ὁ ἦν (el que Es y el que Era): cfr. Apoc. I, 4.8; IV, 8; XI, 17. 

Ὅσιος (santo): cfr. Hech. II, 27; XIII, 35; Apoc. XV, 4. 

Ἔκρινας (has juzgado): cfr. Jn. IX, 39; XII, 48; II Tes. II, 12; Apoc. VI, 10; (habitantes de la tierra); XI, 18; XIX, 11 (Anticristo - Juicio de las Naciones); XVIII, 8.20; XIX, 2 (Babilonia por muerte a mártires del Anticristo);. Ver Apoc. XX, 12-13. 

 

Comentario: 

Straubinger: “Que eres y que eras: nótese, como en XI, 17, que ya no se agrega que has de venir (erjómenos: cf. Heb. X, 37 s y nota) sin duda porque ya sus juicios se han hecho manifiestos (XV, 4)”. 

Allo: “ὅσιος: solamente aquí y en XV, 4”. 

Esto prueba la relación entre estos dos versículos, como lo nota Straubinger. Además, hay similitud de lenguaje con los cap. VII y XI, siempre relacionados con los mártires del Anticristo. 

Allo: “El “ángel de las aguas” recuerda el “ángel del fuego” de XIV, 18 y los “ángeles de los vientos” de VII, 1”. 

Allo: “Dios no es llamado aquí “el que viene”, porque ya está allí, en plena actividad de juez, lo cual se verifica aún más rigurosamente en XI, 17, la séptima trompeta”. 

Crampon (citado por Straubinger): “Las siete copas (como los otros septenarios del Apocalipsis) se dividen en dos grupos de tres y cuatro, separados por la intervención del ángel de las aguas. Esta división tiene sin dudas por objeto acentuar mejor el simbolismo del número siete, haciendo destacar sus dos elementos constitutivos: 3, número de Dios y 4, número para el mundo”. 

Iglesias: “El ángel de las aguas: El Apoc. acepta la creencia judía (cfr. por ej., Hen. LXVI, 2) de que ciertos ángeles cuidan de los elementos de la naturaleza y controlan sus fuerzas; en este caso se trata de las aguas; en otros pasajes se trata de los vientos (VII, 1) o del fuego (XIV, 18)”. 

Swete: “Sus palabras forman una suerte de antífona al cántico de XV, 3-4: ilustran la justicia y santidad proclamada en el cántico”. 

Muñoz León: “Tras esta tercera plaga, encontramos (XVI, 5-7) una proclamación del Ángel de las aguas. En ella, Dios (“Aquel que es y que era”) es proclamado justo y santo, puesto que hace justicia (XV, 5). Con la tercera plaga Dios da a beber sangre a los que derramaron la sangre de los justos y profetas (XV, 6). La respuesta que viene del altar ratifica la veracidad y justicia de Dios (XVI, 7)”.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Algunas notas a Apocalipsis XVI, 4

   4. Y el tercero derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguas y se volvió sangre. 

Concordancias: 

ἐξέχεεν (derramó): cfr. Mt. XXIII, 35; Lc. XI, 50; Hech. XXII, 20; Jud. I, 11; Apoc. XVI, 1-3.6.8.10.12.17. 

Φιάλην (copa): cfr. Apoc. V, 8; XV, 7; XVI, 1-3.8.10.12.17; XVII, 1; XXI, 9. 

No confundir con: 

Ποτήριον (cáliz): cfr. Apoc. XIV, 10; XVI, 19; XVII, 4; XVIII, 6. 

Ποταμοὺς (ríos): cfr. Mt. VII, 25.27; Lc. VI, 48-49; Apoc. VIII, 10; IX, 14; XII, 15-16; XVI, 12; XII, 1-2. 

πηγὰς (fuentes): cfr. Mc. V, 29; Jn. IV, 6.14; II Ped. II, 17; Apoc. VII, 17; VIII, 10; XIV, 7; XXI, 6. 

ὑδάτων (de aguas): cfr. Sal. XXXV, 9-10; Jn. IV, 14; Apoc. VII, 17; VIII, 10-11; XI, 6; XIV, 7; XVI, 5.12; XXI, 6; XII, 1.17. Ver Apoc. I, 5; XII, 15; XIV, 2; XVII, 1.15; XIX, 6. 

Αἵματι (sangre): cfr. Apoc. I, 5; V, 9; VI, 10.12; VII, 14; VIII, 7-8; XI, 6; XII, 11; XIV, 20; XVI, 3.6; XVII, 6; XVIII, 24; XIX, 2.13. 

 

Citas Bíblicas: 

Éx. VII, 20-24: “Hicieron Moisés y Aarón como les había mandado Jehová: Levantó (Aarón) la vara y golpeó las aguas en presencia del Faraón y de sus servidores, y se convirtieron todas las aguas del río en sangre. Los peces que había en el río murieron, quedó apestado el río y los egipcios no podían beber las aguas del río; y hubo sangre en todo el país de Egipto. Pero lo mismo hicieron los magos de Egipto con sus encantamientos; por lo cual se endureció el corazón del Faraón y no los escuchó, como había dicho Jehová. Luego se volvió el Faraón y se retiró a su palacio sin hacer caso de estas cosas. Y todos los egipcios cavaron en los alrededores del río para hallar agua potable, porque no podían beber las aguas del río”. 

 

Comentario: 

Notar que en las Trompetas sólo (un tercio de) el Mar se vuelve sangre, y luego los ríos y las fuentes de aguas se vuelven amargas por el Ajenjo, mientras que aquí tanto el Mar como los ríos y fuentes de aguas se vuelven sangre. 

Bartina: “Con extrema sobriedad se describe esta tercera plaga. Se supone conocida la narración de las de Egipto, lo que se ha dicho en otros septenarios de mismo Apocalipsis y lo que acaba de narrarse en el versículo anterior. Este es su prolongación. Así como el Nilo, sus brazos y canales se convirtieron en sangre (Ex. VII, 14-25; Sal. LXXVII, 44), así ahora las aguas dulces de la tierra”. 

Bartina: “Las fuentes de las aguas (τὰς πηγὰς τῶν ὑδάτων) es un hebraísmo por aguas manantes, es decir, manantiales de aguas dulces”. 

Alápide: “Así como en Egipto bajo el Faraón, toda agua fue transformada en sangre por Moisés y murieron todos los peces, así en el fin del mundo, en todo el universo, todos los mares y ríos se convertirán en sangre, y todos los peces morirán. Lo que antiguamente sucedió en Egipto fue un tipo y preludio de lo que sucederá en el fin del mundo. Sin embargo, así como el cambio en Egipto no duró sino ocho días, a fin de que los hombres no perecieran de sed, así parece igualmente que no durará mucho está conversión, para que no perezcan todos, sino que después de algún tiempo se le restituirán al mar y a los ríos su naturaleza, color y sabor, como sucedió en Egipto. Es probable que esta plaga de las aguas no lastime a los fieles, de la misma forma que no dañó a los hebreos en Egipto; esta plaga será derramada sobre los impíos, para vengar la sangre de los Santos que derramarán los impíos en aquel tiempo. En lo que respecta a los peces, no es necesario resucitarlos, ya que el mundo terminará en poco tiempo y tal vez no faltarán peces en los estanques, lagunas y vivares, ya que de estas aguas no dice el texto que se conviertan en sangre. Así explica el P. Lesio, lib. XIII De Perfectionibus divinis, cap. XVIII”. 

Swete: “El derramamiento sobre las fuentes previene cualquier medida parecida a la que tomaron los egipcios para sortear los efectos de la plaga (Ex. VII, 24)”. 

Ribera: “Estas cosas sucederán tal como suenan, pero no al mismo tiempo sino poco a poco, como las plagas de Egipto”.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Vida de Mélanie Calvat, Pastora de La Salette, escrita por ella misma en 1900, Su infancia (1831-1846)

Vida de Mélanie Calvat, Pastora de La Salette,

escrita por ella misma en 1900, Su infancia (1831-1846)

Con Introducción de León Bloy

(Reseña), Traducciones CJ, pp. 219, año 2023



 

Por primera vez se presenta traducida esta obra al español, publicada en su momento por el gran defensor de La Salette, León Bloy, quien agrega una hermosa introducción, que ya publicamos en su momento (ver AQUI).

El libro narra en primera persona la vida maravillosa de la que después vendría a ser la Vidente de Nuestra Señora de La Salette. A pedido de su confesor, Mélanie escribió de grande su vida hasta antes de la Aparición.

Como indica Bloy en su introducción, la Aparición no fue más que un episodio en su maravillosa Vida, llena de milagros y prodigios. Este libro es importante, pues, porque nos ayuda a conocer mejor a la confidente de la Virgen. Pocos sabíamos, antes de leer este libro, por ejemplo, que Mélanie tenía los estigmas de Cristo ya desde los tres años, que el Niño Jesús se le aparecía casi constantemente y crecían juntos, y todo lo que tuvo que sufrir de parte de su madre y patrones.

La inocencia que respira el libro nos recuerda por momentos a las Florecillas de San Francisco, y es también un estímulo constante a la práctica de la virtud.

Por ahora el libro está disponible solamente en Amazon (ver AQUI).

viernes, 17 de noviembre de 2023

Algunas notas a Apocalipsis XVI, 3

 3. Y el segundo derramó su copa en el mar y se volvió sangre como la de un muerto y toda alma de vida murió, las que están en el mar. 

Concordancias: 

ἐξέχεεν (derramó): cfr. Mt. XXIII, 35; Lc. XI, 50; Hech. XXII, 20; Jud. I, 11; Apoc. XVI, 1-2.4.6.8.10.12.17. 

Φιάλην (copa): cfr. Apoc. V, 8; XV, 7; XVI, 1-2.4.8.10.12.17; XVII, 1; XXI, 9. 

No confundir con: 

Ποτήριον (cáliz): cfr. Apoc. XIV, 10; XVI, 19; XVII, 4; XVIII, 6. 

θάλασσαν (mar): cfr. Apoc. VII, 1-3; VIII, 8-9; X, 2.5.8; XII, 12.17; XIII, 1; XVIII, 21; XX, 13 (?); XXI, 1 (?). Ver Apoc. IV, 6; V, 13; X, 6 XIV, 7; XV, 2; XVIII, 17.19; XX, 8. 

Αἵματι (sangre): cfr. Apoc. I, 5; V, 9; VI, 10.12; VII, 14; VIII, 7-8; XI, 6; XII, 11; XIV, 20; XVI, 4.6; XVII, 6; XVIII, 24; XIX, 2.13. 

νεκροῦ (de muerto): cfr. Apoc. I, 5.18; II, 8; III, 1; XI, 18; XIV, 13; XX, 5.12-13. 

ψυχὴ (almas): cfr. Apoc. VI, 9; VIII, 9; XII, 11; XVIII, 13-14; XX, 4. 

ψυχὴ ζωῆς (alma de vida): Hapax absoluto. 

ἀπέθανεν (murió): cfr. Apoc. III, 2; VIII, 9.11; IX, 6; XIV, 13. 

 

Notas Lingüìsticas: 

Zerwick: “ψυχὴ ζωῆς: genitivo “hebraico” = ánima viviente”. 

 

Comentario: 

Corresponde a la primera Plaga de Egipto (Ex. VII, 17-21). Cfr. Sab. XI, 20. 

Si las plagas de Egipto fueron literales, entonces nada obsta ver aquí lo mismo. 

Scío: “Sangre como la de un muerto: en sangre negra y corrompida, como suele volverse en poco tiempo la de un cadáver”. 

lunes, 13 de noviembre de 2023

Algunas notas a Apocalipsis XVI, 2

  2. Y fue el primero y derramó su copa en la tierra y se produjo una úlcera fea y mala sobre los hombres, los que tienen la marca de la Bestia y los que se postran ante su imagen.

Concordancias: 

ἀπῆλθεν (se fue): cfr. Apoc. X, 1.9; XI, 14; XII, 17; XVIII, 14; XXI, 1.4. 

ἐξέχεεν (derramó): cfr. Mt. XXIII, 35; Lc. XI, 50; Hech. XXII, 20; Jud. I, 11; Apoc. XVI, 1.3-4.6.8.10.12.17. 

Φιάλην (copa): cfr. Apoc. V, 8; XV, 7; XVI, 1.3-4.8.10.12.17; XVII, 1; XXI, 9. 

No confundir con: 

Ποτήριον (cáliz): cfr. Apoc. XIV, 10; XVI, 19; XVII, 4; XVIII, 6. 

γῆν (tierra): cfr. Apoc. I, 5.7; V, 3.6.10.13; VI, 13.15; X, 2.5-6.8; XI, 4; XIV, 7; XVII, 2.5.18; XVIII, 1.3.9; XIX, 2.19; XX, 8-9.11; XXI, 1.24. Ver Apoc. III, 10; VI, 4.8.10; VII, 1-3; VIII, 5.7.13; IX, 1.3-4; XI, 6.10.18; XII, 4.9.12-13.16; XIII, 3.8.11-14; XIV, 3.6.15-16.18-19; XVI, 1.18; XVII, 8; XVIII, 3.11.23-24.

 

Ἕλκος (úlcera): cfr. Lc. XVI, 21 (rico Epulón y el pobre Lázaro); Apoc. XVI, 11 (quinta Copa). 

Κακὸν (fea): cfr. Lc. XVI, 25 (parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro). Ver Apoc. II, 2. 

πονηρὸν (mala): Hapax en el Apoc. 

ἀνθρώπους (hombres): cfr. Apoc. VIII, 11; IX, 4.6.10.15.18.20; XIII, 13; XIV, 4 (?); XVI, 8-9.18.21. Ver Apoc. VIII, 13. 

χάραγμα (marca): cfr. Hech. XVII, 29; Apoc. XIII, 16-17; XIV, 9.11; XIX, 20; XX, 4. 

θηρίου (Bestia): cfr. Apoc. XI, 7; XIII, 1-4.11-12.14-15.17-18; XIV, 9.11; XV, 2; XVI, 10.13; XVII, 3.7-8.11-13.16-17; XIX, 19-20; XX, 4.10. Ver Apoc. VI, 8; XVIII, 2. 

τοὺς προσκυνοῦντας (los que se postran): cfr. Apoc. III, 9; IV, 10; V, 14; VII, 11; XI, 16; XIII, 4.15; XIV, 7; XV, 4; XIX, 4.10.20; XXII, 8-9. 

Latría: Apoc. IX, 20; XIII, 8.12; XIV, 9-11; XX, 4. (Parecería que siempre en sentido peyorativo de idolatría). 

Duda: Apoc. XI, 1; XV, 4. 

Cfr. Apoc. XIX, 10. 

Εἰκόνι (imagen): Cfr. Mt. XXII, 20; Mc. XII, 16; Lc. XX, 24 (el César); Rom. I, 23 (los ídolos); Apoc. XIII, 14-15; XIV, 9.11; XV, 2; XIX, 20; XX; 4 (la Bestia). 

 

Notas Lingüísticas: 

Zerwick: “πονηρὸν: que causa dolor”. 

 

Comentario: 

jueves, 9 de noviembre de 2023

Algunas notas a Apocalipsis XVI, 1

 Capítulo XVI 

1. Y oí una gran voz del santuario que decía a los siete ángeles: “Id y derramad las siete copas del furor de Dios, en la tierra”. 

Concordancias: 

ἤκουσα (): cfr. Apoc. I, 3.10; II, 7.11.17.29; III, 3.6.13.20.22; IV, 1; V, 11.13; VI, 1.3.5-7; VII, 4; VIII, 13; IX, 13.16; X, 4.8; XII, 10; XIII, 9; XIV, 2.13; XVI, 5.7; XVIII, 4; XIX, 1.6; XXI, 3; XXII, 8.17-18. 

μεγάλης φωνῆς (voz grande): cfr. Apoc. I, 10; V, 2.12; VII, 2; VIII, 13; X, 3; XI, 12; XII, 10; XIV, 7.9.15.18; XVI, 17; XIX, 1.17; XXI, 3. Ver Apoc. I, 12; IV, 1; XI, 15. 

ναοῦ (santuario): cfr. Apoc. III, 12; VII, 15; XI, 19; XIV, 15.17; XV, 5-6.8; XVI, 17; XXI, 22. Ver Apoc. XI, 1-2. 

Ἀγγέλοις (ángeles): cfr. Mt. XI, 10; Mc. I, 2; Lc. VII, 27 (San Juan Bautista); Lc. VII, 24; IX, 52 (mensajeros); Sant. II, 25 (dos mensajeros de Josué); Apoc. I, 1; V, 2; VII, 2; VIII, 3-5; X, 1.5.8-10; XIV, 6.8-9.15.18; XVIII, 1.21; XIX, 17; XXII, 16 (San Gabriel); VIII, 2.6.8.10.12-13; IX, 1.13-14; X, 7; XI, 15 (7 Arcángeles que tocan las siete trompetas); I, 20; II, 1.8.12.18; III, 1.7.14 (Jerarquía); III, 5; V, 11; VII, 1.2.11; XIV, 10 (ángeles); IX, 11 (ángel del abismo); IX, 14-15 (ángeles malos de la sexta Trompeta); XII, 7 (ángeles de San Miguel); XII, 7.9 (ángeles de Satanás); XIV, 17.19 (un ángel con la hoz afilada); XV, 1.6-8; XVII, 1.7; XXI, 9; XXII, 8 (ángeles de las siete Copas); XVI, 5 (ángel de las aguas); XX, 1 (San Miguel); XXI, 12 (12 Apóstoles); XXII, 6 (¿Cristo?). 

Ὑπάγετε (id): cfr. Apoc. X, 8; XIII, 10; XIV, 4; XVII, 8.11. 

ἐκχέετε (derramad): cfr. Mt. XXIII, 35; Lc. XI, 50; Hech. XXII, 20; Jud. I, 11; Apoc. XVI, 2-4.6.8.10.12.17. 

Φιάλας (copa): cfr. Apoc. V, 8; XV, 7; XVI, 2-4.8.10.12.17; XVII, 1; XXI, 9. 

No confundir con: 

Ποτήριον (cáliz): cfr. Apoc. XIV, 10; XVI, 19; XVII, 4; XVIII, 6. 

Θυμοῦ (furor): cfr. Apoc. XII, 12; XIV, 8.10.19; XV, 1.7; XVI, 19; XVIII, 3; XIX, 15. 

Θυμοῦ τοῦ Θεοῦ (furor de Dios): cfr. Apoc. XIV, 10.19; XV, 1.7. 

γῆν (tierra): cfr. Apoc. I, 5.7; V, 3.6.10.13; VI, 13.15; X, 2.5-6.8; XI, 4; XIV, 7; XVII, 2.5.18; XVIII, 1.3.9; XIX, 2.19; XX, 8-9.11; XXI, 1.24. Ver Apoc. III, 10; VI, 4.8.10; VII, 1-3; VIII, 5.7.13; IX, 1.3-4; XI, 6.10.18; XII, 4.9.12-13.16; XIII, 3.8.11-14; XIV, 3.6.15-16.18-19; XVI, 2.18; XVII, 8; XVIII, 3.11.23-24. 

 

Comentario: 

Straubinger: “Las plagas de este capítulo, más terribles que las anteriores (cf. XV, 1) y que las que Dios descargó sobre los enemigos de su pueblo en Egipto (Ex. VII-X), conservan muchas semejanzas con estas. Como en las trompetas, empiezan por tierra, mar, ríos y sol; pero la calamidad es total, en tanto que allí era de un tercio, y en los sellos era de un cuarto”. 

domingo, 5 de noviembre de 2023

Algunas notas a Apocalipsis XV, 8

 8. Y se llenó el santuario del humo de la gloria de Dios y de su poder y nadie podía entrar en el santuario hasta que se consumaron las siete plagas de los siete ángeles. 

Concordancias: 

ἐγεμίσθη (llenó): cfr. Apoc. VIII, 5. 

ναὸς (santuario): cfr. Apoc. III, 12; VII, 15; XI, 19; XIV, 15.17; XV, 5-6; XVI, 1.17; XXI, 22. Ver Apoc. XI, 1-2. 

καπνοῦ (el humo): cfr. Hech. II, 19. Apoc. VIII, 4; IX, 2-3.17-18; XIV, 11; XVIII, 9.18; XIX, 3. 

Δόξης (gloria): cfr. Mt. XVI, 27; XIX, 28; XXIV, 30; XXV, 31; Mc. VIII, 38; X, 37; XIII, 26; Lc. IX, 26.31-32; XII, 27; XXI, 27; XXIV, 26; I, 14; XI, 40; XII, 41; XVII, 5.22.24; Hech. VII, 2.55; Col. III, 4; I Tes. II, 12; II Tes. I, 9; II, 14; Tit. II, 13; I Ped. I, 11; IV, 13; V, 1; Apoc. I, 6; IV, 9.11; V, 12-13; VII, 12; XI, 13; XIV, 7; XVIII, 1; XIX, 1.7; XXI, 11.23-24.26. Ver Apoc. XVI, 9. Ver Apoc. XV, 4; XVIII, 7. 

Δυνάμεως (poder): cfr. Mt. XXIV, 30; XXVI, 64; Mc. IX, 1; XIII, 26; XIV, 62; Lc. XXI, 27; XXII, 69; II Tes. I, 7; Apoc. I, 16; IV, 11; V, 12; VII, 12; XI, 17; XII, 10; XIX, 1. Ver II Tes. II, 9; Apoc. III, 8; XIII, 2; XVII, 13; XVIII, 3. 

Δόξης - δυνάμεως (gloria - poder): cfr. Apoc. IV, 11; V, 12; VII, 12; XIX, 1. 

Οὐδεὶς (nadie): cfr. Apoc. II, 17; III, 7-8.17; V, 3-4; VII, 9; XIV, 3; XVIII, 11; XIX, 11. 

ἐδύνατο (podía): cfr. Apoc. II, 2; III, 8; V, 3; VI, 17; VII, 9; IX, 20; XIII, 4.17; XIV, 3. 

Εἰσελθεῖν (entrar): cfr. Mt. V, 20; VII, 13.21; XII, 29; XVIII, 3.8-9; XIX, 17.23-24; XXI, 10.12; XXII, 11-12; XXIII, 13; XXIV, 38; XXV, 10.21.23; Mc. III, 27; IX, 43.45.47; X, 15.23-25; XI, 11.15; Lc. IX, 34; XI, 52; XIII, 24; XIV, 23; XVII, 27 ; XVIII, 17.25; Lc. XXIV, 26; Jn. III, 5; Rom. XI, 25; Heb. III, 11.18-19; IV, 1.3.5-6.10-11; VI, 19.20; Apoc. III, 20; XI, 11; XXI, 27; XXII, 14. 

τελεσθῶσιν (se consumaron): cfr. Mt. VII, 28; X, 23; XI, 1; XIII 53; XIX, 1; XXVI, 1; Lc. XII, 50; XVIII, 31; XXII, 37; Jn. XIX, 28.30; Hech. XIII, 29; II Tim. IV, 7; Apoc. X, 7; XI, 7; XV, 1; XVII, 17; XX, 3.5.7. 

πληγαὶ (plagas): cfr. Lc. X, 30; XII, 48; Apoc. IX, 18.20; XI, 6; XIII, 3.12.14; XV, 1.6; XVI, 9.21; XVIII, 4.8; XXI, 9; XXII, 18. 

Ἀγγέλων (ángeles): cfr. Mt. XI, 10; Mc. I, 2; Lc. VII, 27 (San Juan Bautista); Lc. VII, 24; IX, 52 (mensajeros); Sant. II, 25 (dos mensajeros de Josué); Apoc. I, 1; V, 2; VII, 2; VIII, 3-5; X, 1.5.8-10; XIV, 6.8-9.15.18; XVIII, 1.21; XIX, 17; XXII, 16 (San Gabriel); VIII, 2.6.8.10.12-13; IX, 1.13-14; X, 7; XI, 15 (7 Arcángeles que tocan las siete trompetas); I, 20; II, 1.8.12.18; III, 1.7.14 (Jerarquía); III, 5; V, 11; VII, 1.2.11; XIV, 10 (ángeles); IX, 11 (ángel del abismo); IX, 14-15 (ángeles malos de la sexta Trompeta); XII, 7 (ángeles de San Miguel); XII, 7.9 (ángeles de Satanás); XIV, 17.19 (un ángel con la hoz afilada); XV, 1.6-7; XVI, 1; XVII, 1.7; XXI, 9; XXII, 8 (ángeles de las siete Copas); XVI, 5 (ángel de las aguas); XX, 1 (San Miguel); XXI, 12 (12 Apóstoles); XXII, 6 (¿Cristo?). 

 

Citas Bíblicas: 

Ex. XL, 34-35: “Entonces la nube cubrió el Tabernáculo de la Reunión y la gloria de Jehová llenó la Morada, de modo que Moisés no pudo entrar en el Tabernáculo de la Reunión, pues la nube descansaba sobre éste, y la gloria de Jehová llenaba la Morada”. 

Is. VI, 4: “Y los fundamentos de los umbrales se conmovieron a la voz del que clamaba; y la Casa se llenó de humo”. 

 

Comentario: 

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Algunas notas a Apocalipsis XV, 7

 7. Y uno de los cuatro Vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas del furor de Dios, del que vive por los siglos de los siglos. 

Concordancias: 

ζῴων (Vivientes): cfr. Apoc. IV, 6-9; V, 6.8.11.14; VI, 1.3.5-7; VII, 11; XIV, 3; XIX, 4. 

Ἀγγέλοις (ángel): cfr. Mt. XI, 10; Mc. I, 2; Lc. VII, 27 (San Juan Bautista); Lc. VII, 24; IX, 52 (mensajeros); Sant. II, 25 (dos mensajeros de Josué); Apoc. I, 1; V, 2; VII, 2; VIII, 3-5; X, 1.5.8-10; XIV, 6.8-9.15.18; XVIII, 1.21; XIX, 17; XXII, 16 (San Gabriel); VIII, 2.6.8.10.12-13; IX, 1.13-14; X, 7; XI, 15 (7 Arcángeles que tocan las siete trompetas); I, 20; II, 1.8.12.18; III, 1.7.14 (Jerarquía); III, 5; V, 11; VII, 1.2.11; XIV, 10 (ángeles); IX, 11 (ángel del abismo); IX, 14-15 (ángeles malos de la sexta Trompeta); XII, 7 (ángeles de San Miguel); XII, 7.9 (ángeles de Satanás); XIV, 17.19 (un ángel con la hoz afilada); XV, 1.6.8; XVI, 1; XVII, 1.7; XXI, 9; XXII, 8 (ángeles de las siete Copas); XVI, 5 (ángel de las aguas); XX, 1 (San Miguel); XXI, 12 (12 Apóstoles); XXII, 6 (¿Cristo?). 

Φιάλας (copa): cfr. Apoc. V, 8; XVI, 1-4.8.10.12.17; XVII, 1; XXI, 9. 

No confundir con: 

Ποτήριον (cáliz): cfr. Apoc. XIV, 10; XVI, 19; XVII, 4; XVIII, 6. 

χρυσᾶς (de oro): cfr. Apoc. I, 12-13.20; II, 1; IV, 4; V, 8; VIII, 3; IX, 13.20; XIV, 14; XV, 6; XVII, 4; XXI 15. 

Γεμούσας (llenos): cfr. Apoc. IV, 6.8; V, 8; XVII, 3-4; XXI, 9. 

Θυμοῦ (furor): cfr. Apoc. XII, 12; XIV, 8.10.19; XV, 1; XVI, 1.19; XVIII, 3; XIX, 15. 

Θυμοῦ τοῦ Θεοῦ (furor de Dios): cfr. Apoc. XIV, 10.19; XV, 1; XVI, 1. 

τοῦ ζῶντος (el que vive): cfr. Jn. V, 25; XI, 25-26; XIV, 19; I Tes. IV, 15.17; V, 10; Apoc. I, 18; II, 8; IV, 9-10; V, 14; VII, 2; X, 6; XX, 4-5. Ver Apoc. III, 1; XIII, 14; Apoc. XIX, 20. 

Εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων (por los siglos de los siglos): cfr. Apoc. I, 6.18; IV, 9-10; V, 13-14; VII, 12; X, 6; XI, 15; XIV, 11; XIX, 3; XX, 10; XXII, 5. 

 

Comentario: