8. Y el segundo
ángel trompeteó y como un monte grande, en fuego ardiendo, fué arrojado al mar
y se volvió la tercera parte del mar sangre.
Citas
Bíblicas:
Esta plaga coincide con la primera de Egipto:
Ex. VII, 19-24: "Yahvé dijo también a Moisés: "Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende
tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus canales, sobre sus ríos, sobre sus
lagunas y sobre todos sus depósitos de agua. Y se convertirán en sangre. Habrá
sangre en toda la tierra de Egipto, lo mismo en las vasijas de madera que en
las de piedra". Hicieron Moisés y Aarón como les había mandado Yahve:
Levantó (Aarón) la vara y golpeó las aguas en presencia del Faraón y de sus
servidores, y se convirtieron todas las aguas del río en sangre. Los peces
que había en el río murieron, quedó apestado el río y los egipcios no podían beber
las aguas del rio; y hubo sangre en todo el país de Egipto. Pero lo mismo
hicieron los magos de Egipto con sus encantamientos; por lo cual se endureció
el corazón del Faraón y no los escucho, como había dicho Yahvé. Luego volvióse
el Faraón y se retiró a su palacio sin hacer caso de estas cosas. Y todos
los egipcios cavaron en los alrededores del rio para hallar agua potable,
porque no podían beber las aguas del rio".
Mt.
XVII,20: “Porque en verdad os digo:
Que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diríais a esta montaña: “Pásate de aquí, allá”, y se pasaría, y no
habría para vosotros cosa imposible”.
Mt.
XXI, 21: “Y Jesús les dijo: “En
verdad, os digo, si tenéis fe, y no dudáis, no solamente haréis lo de la
higuera, sino que si decís a esta
montaña: “Quítate de ahí y échate al
mar”, eso se hará”.
Mc. XI,
23: “En verdad, os digo, quien dijere a este monte: “Quítate de
ahí y échate al mar”, sin titubear interiormente, sino creyendo que lo que dice
se hará, lo obtendrá”.
Comentario:
¿El Salmo XLV hace referencia a las dos primeras
trompetas?
2-4:
"Dios es para nosotros refugio y fortaleza; mucho ha probado ser nuestro
auxiliador en las tribulaciones. Por eso no tememos si la tierra vacila y
los montes son precipitados al mar. Bramen y espumen sus aguas, sacúdanse a su
ímpetu los montes. Yahvé de los ejércitos está con nosotros; nuestro
alcázar es el Dios de Jacob".
Cfr. Apoc. XI,
6: "Estos tienen la autoridad
de cerrar el cielo para que lluvia no llueva los días de su profecía y autoridad
tienen sobre las aguas para convertirlas en sangre y para herir la tierra
con toda plaga cuantas veces quisieren”.
