11. Y la Bestia que era y no es, también él octavo es y de los siete es y a perdición va.
Concordancias:
θηρίον (Bestia): cfr. Apoc. XI, 7; XIII, 1-4.11-12.14-15.17-18; XIV, 9.11; XV, 2; XVI, 2.10.13; XVII, 3.7-8.12-13.16-17; XIX, 19-20; XX, 4.10. Ver Apoc. VI, 8; XVIII, 2.
Ὃ ἦν καὶ οὐκ ἔστιν (que era y no es): cfr. Apoc. XVII, 8.
ὄγδοός (octavo): cfr. Lc. I, 59; Hech. VII, 8; II Ped. II, 5; Apoc. XXI, 20.
Ἀπώλειαν (perdición): cfr. Mt. VII, 13; Jn. XVII, 12; Rom. IX, 22; I, 28; III, 19; II Tes. II, 3; I Tim. VI, 9; Heb. X, 39; II Ped. II, 1.3; III, 7.16; Apoc. XVII, 8.
Ὑπάγετε (ir): cfr. Apoc. X, 8; XIII, 10; XIV, 4; XVI, 1; XVII, 8.
Comentario:
“Que era y no es” parece ser una aposición de la Bestia (v. 8).
Bestia: neutro (v. 8.11)
Cabezas: femenino (v. 9)
Montañas: neutro (v. 9)
Reyes: masc. (v. 10)
Un octavo = masc., ergo se
refiere al rey, o sea, al reino. Lo mismo el pronombre αὐτὸς
(él).
Alápide: “Et ipsa octava est: esto es, la misma es la octava cabeza de la Bestia (había una Bestia, pero tenía siete cabezas), de ahí que el griego diga: “et ipse octavus est”, a saber, rey, ya que estas cabezas significan reyes”.
Fillion: “In interitum: esta locución es mucho más enérgica que “ceciderunt” del v. 10”.
12. Y los diez cuernos que viste, diez reyes son, los que reino aún no han recibido, mas autoridad, como reyes, (por) una hora reciben con la Bestia.

