viernes, 18 de octubre de 2019

Algunas Notas a Apocalipsis IX, 4-6


4. Y se les dijo que no dañasen la hierba de la tierra, ni nada verde, ni ningún árbol, sino a los hombres, los que no tienen el sello, el de Dios, en las frentes.

Concordancias:

ἀδικήσουσιν (dañasen): cfr. Lc. X, 19; Apoc. II, 11; VI, 6; VII, 2-3; IX, 10.19; XI, 5; XXII, 11.


Comentario:

Notar que estamos en presencia de dos grupos sellados diversos:

1) Los 144.000 del Sexto sello que se identifica con la Mujer que huye al desierto y que son preservados del ataque del Demonio en el cap. XII y de la quinta Trompeta.

2) Los 144.000 del cap. XIV que no van a ser ni seducidos por la Bestia de la Tierra ni muertos por la Bestia del Mar.

Bartina: "Ante todo, Dios, tal vez por medio del ángel, les prohibió a las langostas-diablos que dañasen los bienes de los hombres, que son los cultivos. Con eso se declaran que no eran langostas verdaderas. Éstas dañan toda vegetación, que aquí se expresa por la división tripartita de totalidad: hierba del campo, sin semilla aparente; los cereales y plantas parecidas con semilla, y los árboles con sus frutos y variedades (Gen. I, 11-13)".

MacArthur (citado por Garland): "La referencia a la hierba de la tierra sugiere que ha pasado un cierto lapso de tiempo desde que la primera trompeta quemó toda la hierba que había en esa temporada (VIII, 7). La hierba dañada creció de nuevo y debe permanecer intacta en esta plaga, indicando que ha pasado el suficiente tiempo para una recuperación parcial del ambiente de la tierra".

Fillion: "Ne laederent foenum: El heno había crecido de nuevo, desde la primera trompeta (VIII, 7).


5. Y se les dio que no los matasen, sino que los atormentasen meses cinco y su tormento como tormento de escorpión cuando hiere un hombre.

Comentario:


Gelin: “El autor describe una invasión de insectos extremadamente penosa. Sus picaduras exasperarán a los hombres durante cinco meses, todo un verano, duración de la vida de una langosta”.

Detalle extremadamente interesante que nos ubica de lleno en los tiempos en que todo esto tiene lugar. Si las langostas viven comúnmente cinco meses y en verano, entonces este período sería el de Marzo-Septiembre. Si el Anticristo ya ha tomado Jerusalén desde hace tres días y medio cuando suena la sexta trompeta como consta por Apoc. XI, 14, entonces parece que los cinco meses en los cuales el ejército de demonios va a poder atormentar a los habitantes de la tierra corren entre Marzo-Abril y terminan en Agosto-Septiembre[1]. Esto coincide con otros argumentos que indican que el Anticristo aparecerá en el mes de septiembre y Elías tres años y medio antes, en el mes de marzo-abril. Durante los primeros tres años de la prédica de los dos Testigos tendrán lugar los siete sellos y las primeras cuatro trompetas.

Straubinger: “Por cinco meses: se ha observado que las plagas de langostas suelen extenderse en el Asia por espacio de cinco meses".

Wikenhauser: “Cinco meses es un número redondo y designa un período de cierta duración, y al mismo tiempo el lapso que dura la vida de la langosta. La picadura del escorpión es muy dolorosa, pero rara vez mortal. Por eso los hombres que serán picados por estas langostas, acuciados por dolor insoportable anhelarán la muerte, pero en vano”.

Fillion: “Según numerosos intérpretes, el rasgo de cinco meses estaría tomado de la duración habitual de la plaga de langostas (de mayo a septiembre u octubre)[2]”.

Sales: "Las langostas viven generalmente de mayo a septiembre u octubre, y también el flagelo anunciado tendrá corta duración".


6. Y en los días aquellos buscarán los hombres la muerte y no la hallarán y desearán morir y huye la muerte de ellos.

Notas Lingüísticas:

Allo: “φεύγει (huye): presente dramático”.


Citas Bíblicas:

Job III, 21-22: “A los que esperan la muerte, que no viene, aunque la buscan cavando con más empeño que un tesoro. Se alegran con júbilo y son felices al hallar el sepulcro”.


Comentario:

¿La Muerte es la misma que la del cuarto jinete (VI, 8)?

Charles: "φεύγει (huye) es el presente de evitación habitual, como Alford observa. No solamente predice, sino que afirma una certeza (Robertson, Gram. 870)".



[1] Ver sin embargo el comentario de Fillion en el v. 6. Cualquiera sea la opinión correcta, está claro que el tiempo es más o menos el mismo: durante el verano; lo cual coincide con la advertencia de Nuestro Señor cuando les dice que no esperen hasta el invierno (21 de septiembre) para huir, una vez que vean al Anticristo profanando al Templo.

[2] Ver el comentario de Gelin en el vers. 3. Si mayo es el mes 1 entonces septiembre es el mes 5 según el modo de contar de los judíos.