miércoles, 12 de febrero de 2020

Sobre algunos grupos de personas en el Apocalipsis (II edición) (II de XIV)


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Una pregunta que surge inmediatamente es si el premio es particular al vencedor de cada una de las Iglesias (épocas) o si, por el contrario, es común a todas.

A primera vista parecería que el premio es propio del vencedor según la Iglesia a la que pertenece y no común a todos los vencedores y así, por ejemplo, los únicos que comerían del fruto del árbol de la vida serían los vencedores de Éfeso, etc. pero creemos que esto no es así. Tal vez lo que induzca a pensar en un premio especial según las épocas sea el hecho de que hay una relación innegable en todas las Iglesias entre el premio y alguno de sus aspectos, y así tenemos:

Éfeso = Árbol de la vida = Génesis = Comienzo = Edad Apostólica.

Esmirna = Segunda muerte = Época de los Mártires.

Pérgamo = Piedrecita blanca con un nombre nuevo = Escritura = Época de los Doctores.

Tiatira = Poder sobre las Naciones = Edad Media (Edad de oro de la Iglesia).

Sardes = Vestidura blanca = Pocos nombres que no mancharon sus vestidos = Desde la revuelta protestante hasta nuestros días. Los pocos nombres puede hacer alusión, principalmente, al caos actual fruto del Vaticano II y la reacción subsiguiente: tradicionalismo = “Nombre de vivo”, etc.

Filadelfia = Columna en el Templo de mi Dios = Reconstrucción del Templo de Salomón bajo Elías = Primera Mitad de la septuagésima semana de Daniel.

Laodicea = Sentarse en el Trono = como oposición al Anticristo que se sienta en el Templo de Dios = Época de Apostasía bajo el Anticristo. Segunda mitad de la septuagésima semana.

A pesar de estas razones, creemos que el premio es común a todos los vencedores y esto por varios motivos:

1) Por el inciso común a todas las cartas El que tiene oído oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al que venciere, etc. y que nadie explica. ¿Por qué, después de desarrollar las características propias de cada una de las Iglesias, se pasa a hablar a todas ellas? No vemos otra razón más que el hecho de que el premio sea común a todos los vencedores de todas las Iglesias.

2) El mismo Apocalipsis explica el significado de “el vencedor”:

a) En el capítulo XXI, 7 cuando, al describir la Jerusalén Celeste que desciende del cielo, dice:

El que venciere heredará estas cosas y seré su Dios y él será mi hijo”.

Con lo cual vemos que aquellos que vencieren tendrán una herencia especial de parte de Dios, la cual no es otra sino la tierra toda entera, a la cual regirán durante los Mil años.

b) Lo mismo parece indicar II, 26-28:

“Y al que venciere, esto es (καὶ), el que guardare hasta el fin mis obras, le daré autoridad sobre las naciones, y las destruirá con vara férrea, cual vasos cerámicos son quebrados como Yo también he recibido de mi Padre y le daré la estrella, la matutina”.

Si es cierta la traducción del καὶ tal como la dan algunos exégetas que la aplican en sentido explicativo.

3) Comentando Apoc. XXII, 14, Charles dice:

Los que lavan sus túnicas: La frase es la equivalente espiritualmente a los vencedores. Cada una de las clases ha soportado y vencido, y así como aquí se les promete el acceso al árbol de la vida a los que han lavados sus túnicas, así en II, 7 el derecho a comer del árbol de la vida se les da a los vencedores”.

Además, estas túnicas son comunes a estos vencedores y a los dos grandes grupos de Mártires del Apocalipsis: los del quinto Sello (VI, 11) y a los del Anticristo (VII, 9.13-14).