sábado, 10 de enero de 2026

Gog y Magog (Ez. XXXVIII-XXIX) y el Salmo LXXXII (III de VI)

 IV. Características de la guerra 

Si bien, seguramente, los dos temas más interesantes de la guerra sean el tiempo en que tendrá lugar y los países que intervienen, hay varias cuestiones relacionadas que no por ello son menos dignas de atención. 

1) Dios interviene directamente para destruir a los ejércitos enemigos: 

XXXVIII, 18: Aquel día, el día que invada Gog la tierra de Israel, dice Jehová, el Señor, reventará mi ira y mi furor. 19. En mis celos y en el furor de mi ira declaro: En aquel día habrá un gran temblor en la tierra de Israel[1]. 20. Temblarán ante Mí los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, todos los reptiles que se arrastran sobre el suelo y todo hombre que vive sobre la faz de la tierra; y serán derribados los montes, se desmoronarán los peñascos y todos los muros se vendrán al suelo. 21. Llamaré contra él la espada por todos mis montes, dice Jehová, el Señor, y cada uno dirigirá la espada contra su hermano. 22. Le juzgaré con peste y sangre, y lloveré aguas de inundación, pedrisco, fuego y azufre sobre él, sobre sus huestes y sobre los numerosos pueblos que le acompañan. 

XXXIX, 9: Enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que habitan confiadamente en las islas… 21. Entonces haré manifestación de mi gloria entre los gentiles, y todos los gentiles verán cómo Yo ejecuto mi justicia descargando sobre ellos mi mano.

 Es decir, todo parecería indicar que la razón principal de la intervención divina es la imposibilidad de Israel de vencer a sus enemigos, a diferencia de lo que vamos a ver en la segunda parte.

La destrucción de los ejércitos enemigos va a ser, pues, milagrosa.

 2) Como consecuencia de la acción milagrosa de Dios, Israel se convierte de manera permanente: 

XXXIX, 22: Y desde aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que Yo soy Jehová, su Dios.

 3) Siete años. Hay un versículo muy interesante, que creo que está relacionado con lo anterior. 

XXXIX, 7: Entonces los habitantes saldrán de las ciudades de Israel, y prenderán fuego a las armas y las quemarán, así como los escudos, las rodelas, los arcos, las saetas, las mazas y las lanzas; y serán pábulo para el fuego por siete años.

 Este versículo presenta al menos dos cosas llamativas:

 a) Me parece extremadamente interesante que la luz sirva solamente por siete años, ni más ni menos, y esto es digno de atención porque, después de hablar de la conversión de Israel, se nombran siete años, lo cual coincide con lo que vimos sobre las LXX semanas de Daniel. La última semana de Daniel coincide con la conversión de Israel, y aquí tenemos la conversión de Israel + siete años.

Me parece demasiada casualidad.

También es importante destacar que existe, en la literatura rabínica, una tradición de siete años antes de la venida del Mesías.

 b) En segundo lugar, tenemos que con las armas se va a hacer luz; energía, como diríamos hoy. Hay autores que relacionan este versículo con la energía nuclear, bombas atómicas etc.

Y este punto, a su vez, parecería explicar esos especialistas en enterrar cadáveres de los que habla la profecía. 

XXXIX, 12: A fin de purificar la tierra, la casa de Israel los estará enterrando durante siete meses. 13. Los enterrará todo el pueblo del país; y será para ellos un día glorioso aquel en que Yo seré glorificado, dice Jehová, el Señor. 14. Designarán hombres que recorran sin cesar el país para enterrar a los insepultos, a los dejados sobre la faz de la tierra, para purificarla. Durante siete meses harán sus investigaciones. 15. Cuando los que recorren el país vean los huesos de un hombre, pondrán junto a ellos una señal, hasta su entierro por los sepultureros en el Valle de la muchedumbre de Gog.

 Es decir, por un lado, van a estar 7 meses investigando, luego, durante otros siete, los van a enterrar y, por último, cuando un transeúnte vea un cadáver, tendrá que marcarlo con alguna señal (no lo puede ni tocar) y dar aviso a los sepultureros para que lo entierren.

Todas estas anomalías podrían estar señalando, según algunos autores, las armas nucleares.

 4) Diferencia con la batalla de Gog/Magog de Apoc. XX

 En el cap. XX, 7-10 del Apocalipsis existe una guerra de Gog y Magog. Dice así: 

“Cuando se hayan cumplido los mil años Satanás será soltado de su prisión, y se irá a seducir a los pueblos que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y Magog a fin de juntarlos para la guerra, el número de los cuales es como la arena del mar. Subieron a la superficie de la tierra y cercaron el campamento de los santos y la ciudad amada; más del cielo bajó fuego [de parte de Dios] y los devoró. Y el Diablo, que los seducía, fue precipitado en el lago de fuego y azufre, donde están también la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”.

 Este Gog y Magog del Apocalipsis ¿es el mismo misterio de que habla Ezequiel en sus dos capítulos XXXVIII-XXXIX? Los intérpretes así lo suponen, pero nunca lo prueban. La diferencia y distancia entre uno y otro misterio es tan visible, que basta una simple lectura de ambos lugares para conocerla al punto sin poder dudar[2]. 

a) Los tiempos de uno y otro misterio son muy diversos: en Ezequiel, la guerra tiene lugar antes de la conversión de Israel; en el Apocalipsis, después del Anticristo, hacia el fin del Milenio.

Al menos es cierto que, después de destruida la muchedumbre de Gog de que habla Ezequiel, debe quedar un tiempo de al menos 7 años, mientras que en el texto de San Juan se ve otra idea muy diversa: este misterio sólo puede verificarse mil años después de la venida del Señor en gloria y majestad, después de la muerte de la Bestia, la prisión del Diablo, etc.; y porque inmediatamente después, sin mediar otra cosa alguna, sigue la resurrección y juicio universal.

 b) Las naciones que participan no son del todo iguales: En Ezequiel viene del norte, junto con una coalición de naciones, mientras que en el Apocalipsis viene de los cuatro ángulos de la tierra.

 c) Motivos: En Ezequiel, la finalidad, al menos la que se dice públicamente, es la de expoliar; en el Apocalipsis, la idea es destruir.

 d) En el Apocalipsis el ejército es destruido por fuego solamente, mientras que, en Ezequiel, lo es por diversas plagas: terremoto, peste, sangre, lluvia, granizo, fuego y azufre.

 5) Esta guerra de Gog-Magog estaba profetizada en otros lugares de la Biblia.

 Dice Ezequiel: 

XXXVIII, 17: “Así dice Jehová, el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé en tiempos antiguos por boca de mis siervos los profetas de Israel, que en aquel tiempo hablaron proféticamente de los años en que Yo te traería contra ellos?”. 

Y la pregunta, cuya respuesta no es tan simple es, ¿en qué otra parte de la Biblia se habla de Gogo y Magog?

Bueno, acá tenemos algo curioso: Amós VII, 1-3 dice, según el hebreo: 

“Jehová, el Señor, me mostró esto: He aquí que Él criaba langostas al comenzar a crecer la hierba tardía; la hierba tardía (que brota) después de la siega del rey. Y después que hubieron acabado de comer la hierba de la tierra, dije yo: “Jehová, Señor, perdona, te ruego, ¿cómo podrá restablecerse Jacob siendo como es tan pequeño?”. Y Jehová se arrepintió de esto, y dijo Jehová: “No será así.” 

Pero resulta que la versión griega de los LXX dice así: 

“Así me manifestó el Señor Dios, y he aquí cría de langostas, viniendo matutina y he aquí pulgón uno: Gog, el rey. Y fue, cuando hubo terminado de devorar la hierba de la tierra, y dije: «Señor, Señor, propicio sé; ¿quién levantará a Jacob, pues poquísimo es? Arrepiéntete, Señor, de esto». Y esto no será, dice el Señor”. 

Es decir, las langostas de la versión hebrea, equivale al rey Gog.

Luego hay una serie de pasajes bíblicos que es difícil, al menos para mí, ubicar del todo: Sal. LXX, 11; CXVII, 10; Is. XXIX, 8; Jer. VI; Jl. I; III; Hab. III; Miq. VII; Zac. XIV. 

En conclusión: Parece que, inmediatamente antes de la conversión de Israel y la venida de Elías, Israel va a ser atacado por una coalición de países, pero va a ser defendido milagrosamente por Dios. Este gran milagro, sumado a la venida de Elías (tal vez aludido implícitamente en el fuego que cae del cielo), terminan de sellar la conversión de Israel.

Por lo tanto, antes del comienzo de la última Semana de Daniel, parece que debemos esperar un ataque contra Israel.



[1] ¿Es acá donde hay que colocar la destrucción de la mezquita de Omar y de la cúpula de oro, que permitirá la reconstrucción del Templo?

[2] Los siguientes argumentos están tomados básicamente de Lacunza.