domingo, 23 de agosto de 2026

Fin

 Fin 

Como dice Salomón (Ecl. III, 1 ss.), hay un tiempo para todo en esta vida: nacer y morir, plantar y arrancar lo plantado, derruir y edificar, etc. Pues bien, podría agregar, hay un tiempo para abrir un blog y otro para cerrarlo.

Más de diez años han pasado desde entonces y no es tarea fácil mantenerlo en el tiempo, con cierta regularidad y línea de pensamiento.

Los dos fines principales (sobre todo uno de ellos) que me llevaron a abrirlo, se han cumplido con creces, y además creo que lo principal ya está dicho. En concreto, las entradas del blog podrían dividirse en tres grandes secciones:

 a) Sagrada Escritura: con un marcado énfasis en las profecías bíblicas, se ha pasado revista a las principales profecías bíblicas: 70 Semanas, Discurso Parusíaco, Katéjon y Apocalipsis.

 b) Teología: en este caso, el énfasis recaía en el tratado De Ecclesia. Se tradujeron/transcribieron muchos artículos e incluso un par de libros.

 c) Miscelánea: de categorización un tanto más difícil, esta última sección contiene temas espirituales, reseñas de libros o textos de autores que admiro, como León Bloy.

 Las entradas seguirán siendo visibles e incluso podrá consultarse, creo que con provecho, el Índice Escriturístico, como así también un listado de Libros recomendados.

Esta entrada permanecerá siempre como la última y es posible que cada tanto agregue algunas otras, sobre todo, reseñas de libros.

 Veni Domine Iesu!

sábado, 22 de agosto de 2026

Los miembros de la Iglesia (Reseña), por el Cardenal Louis Billot S. J.

 

Los miembros de la Iglesia (Reseña),

por el Cardenal Louis Billot S. J.

Traducciones CJ, 2026

 



La obra del Cardenal Billot, sin dudas uno de los teólogos más brillantes del siglo XX, a quien Pío XII puso como modelo de teólogo y que fuera llamado por el Cardenal Merry del Val “gloria y honor de la Iglesia y de Francia”, la obra del Cardenal Billot, digo, es una fuente inagotable de sabiduría y de la más alta teología.

Particularmente es cierto del tratado de Ecclesia, sin dudas el mejor que se haya escrito, donde, a decir de Monseñor Fenton, algunas cuestiones, que se habían quedado como empantanadas en la literatura teológica, pudieron avanzar gracias a la enseñanza del Cardenal Billot.

El texto que se presenta al lector, traducido al español por primera vez, es, sin dudas, el ejemplo más paradigmático. Al hacer del carácter sacramental del bautismo la causa de la membresía en la Iglesia, dio por sentados dos principios para la membresía: por un lado, el sacramento debía recibirse realmente y no bastaba el meramente putativo, y por el otro, la virtud de la fe nada agregaba, en cuanto a la substancia, a la membresía.

Sobre estos principios, Monseñor Fenton desarrollaría luego aún más esta parte de la teología al relacionar la membresía con la santa Misa, llegando así, tal vez, a las razones profundas y últimas de la membresía, tras lo cual parece que poco más se puede avanzar.

Después de rechazar las teorías heréticas de los protestantes y otros herejes, pasa a defender la necesidad del bautismo real (contra San Roberto Belarmino) y de la indiferencia de la virtud de la fe (contra Suárez y otros autores)[1], para luego analizar lo que puede impedir el efecto natural del carácter sacramental, es decir, lo que puede impedir la membresía, a saber, la herejía y cisma públicos, y la excomunión vitandus. Todo ello defendido con sólidas razones teológicas y de autoridad (las clásicas pruebas del magisterio, la tradición y las Sagradas Escrituras).

En un tiempo donde la confusión sobre estos temas (y casi se podría decir lo mismo de cualquier otro asunto teológico) reina por todas partes, siempre es bueno disponer de textos donde la claridad va de la mano con la ortodoxia.

Con este libro se da comienzo a una nueva colección, llamada Biblioteca de Textos Teológicos, que pretende sacar a la luz de habla hispana textos como el actual, y al que no tienen acceso la mayoría de los lectores.

Por ahora está disponible en Amazon: AQUÍ 



[1] Es cierto que en ambos casos, como lo señala el Autor, los autores hablaron, respectivamente, sea de una opinión no tan buena, sea de manera impropia.