martes, 16 de agosto de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Las Congregaciones alrededor del Anticristo (V de VI)

    c) Los dos Testigos

Si el Apocalipsis no nos describe las diversas etapas tan netamente como las exponemos, sin embargo, resaltan de lo que San Juan nos dice de “los dos Testigos”. ¿No son como el ensayo del “resto” de los fieles de Israel arrojado en el crisol de la purificación, de ese Israel que deberá resistir a la Bestia –pues resistencia habrá–, sufrir la persecución, a menudo la muerte, para conocer la gloria de la resurrección y del llamado de lo alto? Estos dos hombres misteriosos apoyarán su testimonio, como el mismo Cristo durante su vida pública, sobre la profecía y el poder del milagro. 

Precursores, como Elías y Juan el Bautista, estarán, al igual que ellos, cubiertos de vestimenta tosca. Al igual que ellos predicarán la penitencia: 

“Arrepentíos porque el Reino de los cielos está cerca”. 

“Y cuando hayan acabado su testimonio, la Bestia que sube del abismo les hará guerra, los vencerá, y les quitará la vida. Y sus cadáveres (yacerán) en la plaza de la gran ciudad que se llama alegóricamente Sodoma y Egipto, que es también el lugar donde el Señor de ellos fue crucificado” (Apoc. XI, 7-8). 

Esta ciudad es, pues, Jerusalén y su muerte estará claramente asociada a la de Cristo. Sin embargo, sus cadáveres no recibirán sepultura. Los fanáticos del Anticristo les habrán jurado un odio feroz y un extremo desprecio. Mientras sus cuerpos inanimados estén yaciendo, “los habitantes de la tierra” –los hijos de la Serpiente antigua– se alegrarán; estarán en la alegría pensando que la oposición que se levantó contra ellos ya ha pasado y que van a tener todo el poder para dominar a los que todavía resisten… pero su alegría será corta. 

“Pero, al cabo de los tres días y medio, un espíritu de vida que venía de Dios, entró en ellos y se levantaron sobre sus pies, y cayó un gran temor sobre quienes los vieron” (Apoc. XI, 11). 

Los dos Testigos son resucitados después de tres días y medio, como el Señor con algunas horas de diferencia. 

“Y oyeron una poderosa voz del cielo que les decía: “Subid acá”. Y subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.

En aquella hora se produjo un gran terremoto, se derrumbó la décima parte de la ciudad y fueron muertos en el terremoto siete mil nombres de hombres; los demás, sobrecogidos de temor, dieron gloria al Dios del cielo” (Apoc. XI, 12-13). 

La visión de los Testigos es un conjunto de magníficas promesas, capaz de fortificar a los de Israel y a los de las Naciones que sean alistados en el campo de batalla, pues serán figura de los que en aquellos días combatirán contra el Anticristo. 

d) La Angustia de Jacob 

viernes, 12 de agosto de 2022

Hacia un adecuado tratado teológico De Ecclesia, por Mons. Fenton (IV de V)

  El tratado sobre la Iglesia estaba destinado a aparecer en el curso de la teología escolástica bajo otro enfoque, el de la apologética. La sección de la teología dogmática fundamental que ahora conocemos como apologética o tractatus de revelatione fue la última entrada en la organización de la teología escolástica. Puede decirse que el tratado asumió su forma científica con la publicación de Religionis naturalis et revelatae principia de Hooke en 1752. Incluía necesariamente material sobre la fundación de la Iglesia militante del Nuevo Testamento y, en el transcurso del siglo XIX, tendía a ir acompañado de un tratado sobre la Iglesia como regla de fe y a dividirse en una demonstratio christiana y una demonstratio catholica. Con el tiempo, este procedimiento dio lugar a la división del propio tractatus de ecclesia en una pars apologetica y una pars theologica. 

Durante el siglo XIX y en los primeros días del XX, el tratado sobre la Iglesia asumió la forma que ahora tiene en los manuales. Este movimiento se caracterizó por cuatro tendencias. 

En primer lugar, hubo una tendencia a desarrollar la tesis sobre la fundación de la Iglesia militante del Nuevo Testamento y, al mismo tiempo, a abandonar la tesis igualmente teológica sobre el establecimiento del reino sobrenatural de Dios sobre la tierra en los días de nuestros primeros padres. En manos de teólogos como Dieckmann, la tesis sobre la fundación de la Iglesia militante del Nuevo Testamento quedó un tanto obscurecida por una explicación del término "reino de Dios" que tomó la forma de una polémica contra Loisy y no fue ni de cerca una exposición adecuada de la teología del reino. 

La segunda característica del desarrollo del tractatus de ecclesia en los manuales de teología escolástica durante el último siglo ha sido la tendencia a introducir la mayor parte del material de los antiguos tratados sobre el Romano Pontífice y un poco del material de los antiguos tratados sobre los Concilios en el tejido del tratado escolástico sobre la Iglesia. 

lunes, 8 de agosto de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Las Congregaciones alrededor del Anticristo (IV de VI)

   Jesús recomendó una actitud de circunspección, sobre todo a los que vean “la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, instalada en el lugar santo, el que lee, entiéndalo” (Mt. XXIV, 15). ¡Qué suprema gravedad en semejante situación! No habrá ni un minuto para perder; será preciso separarse resueltamente de todo y huir al desierto. 

“Los que estén en Judea, huyan a las montañas; quien se encuentre en la terraza, no baje a recoger las cosas de la casa; quien se encuentre en el campo, no vuelva atrás para tomar su manto” (Mt. XXIV, 16-18). 

“Acordaos de la mujer de Lot” (Lc. XVII, 32). 

No está permitida ninguna hesitación; el peligro es terrible y muy cercano. 

“Porque habrá, entonces, grande tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá más. Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; más por razón de los elegidos serán acortados esos días” (Mt. XXIV, 21-22). 

Lo que Dios pedirá a su pueblo es romper radicalmente toda relación con el impostor y esconderse en el desierto. Los que no huyan serán martirizados por el impío, antes que el Señor vuelva. 

“Primero debe venir la apostasía y hacerse manifiesto el hombre de iniquidad, el hijo de perdición; el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse él mismo en el templo de Dios, ostentándose como si fuera Dios... (aquel inicuo) cuya aparición es obra de Satanás con todo poder y señales y prodigios de mentira, y con toda seducción de iniquidad para los que han de perderse (II Tes. II, 3-4.9-11). 

¡Qué inmenso peligro dejarse seducir por los milagros no controlados! 

El Anticristo acumulará lo maravilloso; las fuerzas magnéticas, los poderes físicos, los espíritus de demonios estarán a sus órdenes; pero sobre todo el Diablo tendrá junto a sí un jefe para su propaganda, un fascinador de las masas que los seducirá por medio de sus discursos, “el Falso Profeta”, llamado también “la Bestia de la tierra”. 

jueves, 4 de agosto de 2022

Hacia un adecuado tratado teológico De Ecclesia, por Mons. Fenton (III de V)

  La controversia eclesiológica central en la época de la Reforma tenía que ver con la ubicación o identidad del reino sobrenatural de Dios sobre la tierra. Los escritores protestantes no discutían la existencia de una auténtica ecclesia Christi en este mundo. Ellos, al igual que los teólogos católicos, sostenían que no podía haber salvación fuera de esta verdadera ecclesia. Donde se apartaron de la verdad revelada fue en su afirmación de que el reino sobrenatural de Dios sobre la tierra no era la sociedad religiosa organizada que preside el sucesor San Pedro, sino algo invisible, la suma total de todos los hombres y mujeres buenos o predestinados sobre la tierra. 

De ahí que, en sus escritos polémicos, los teólogos de la Contrarreforma tendieran a pasar por encima las enseñanzas sobre la naturaleza y prerrogativas de la verdadera ecclesia como tal y a concentrarse en la tarea de demostrar que esta unidad social se identifica realmente, en el estatus del Nuevo Testamento, con la sociedad religiosa que preside el Obispo de Roma como Vicario de Cristo y como sucesor de San Pedro. Y, puesto que los herejes habían negado que la enseñanza del magisterium católico es realmente la norma inmediata de la fe cristiana, teólogos brillantes como Stapleton tendieron a centrar su enseñanza sobre la Iglesia en el punto de que su enseñanza está divinamente establecida como norma para la aceptación de la revelación pública divina mediante el acto de fe. 

En su mayor parte, los primeros teólogos de la Contrarreforma escribieron como brillantes panfletistas polémicos. Escribieron su doctrina de ecclesia sin ninguna consideración especial por la disposición en el cuerpo de la teología escolástica. De hecho, en lo que respecta a la mayoría de ellos, tales enseñanzas se situaban simplemente en el orden en que los propios herejes habían colocado sus negaciones de la verdad católica en sus propias profesiones de fe. Había, por supuesto, excepciones. Driedo, por poner sólo un ejemplo, integró su tratado sobre la Iglesia en su magnífico De ecclesiasticis scripturis et dogmatibus. En esta obra, el primer libro trata del catálogo de la Sagrada Escritura, y el segundo de las diversas traducciones y exposiciones de la Escritura, junto con los diferentes sentidos en que puede entenderse la enseñanza de los libros inspirados. El tercer libro se ocupa de 

"Algunas breves reglas y dogmas con los que se ayuda a los estudiantes a comprender los lugares obscuros y a discernir las significado literal y místico de la Sagrada Escritura". 

El cuarto libro está dedicado al estudio de la tradición y de la Iglesia. 

domingo, 31 de julio de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Las Congregaciones alrededor del Anticristo (III de VI)

  b) El Primer Jinete y la Bestia del Mar 

Y vi cuando abrió el Cordero uno de los siete Sellos y oí uno de los cuatro Vivientes que decía, como con voz de trueno: “Ven”. Y vi y he aquí un caballo blanco y el sentado sobre él tenía un arco y se le dio una corona y salió venciendo y para vencer” (Apoc. VI, 1-2). 

Desde que se abre el rollo, resuena un trueno, un llamado: “¡Ven!”; pero no se trata de Cristo aquí, como piensan tantos exégetas, tanto católicos como protestantes. ¿No es profundamente lamentable ver vestido a Cristo con los atributos del que “imita”?[1] El diablo es astuto y logra así hasta este punto enturbiar el sentido de la Palabra de Dios[2]. 

Pero no, se trata ciertamente del Anticristo, del “jefe”, del “naghid” de Daniel, aquel que viene primero como pacificador, que reunirá bajo su autoridad a las naciones admiradores de su genio. Entonces le será concedida la corona de los vencedores. 

Sólo el carácter real del jinete, montado en un caballo real -la montura blanca- podría hacer pensar en Cristo, que aparece al final de la visión apocalíptica, también sobre un Caballo blanco, con la cabeza coronada de diademas. Pero, a causa incluso de la parodia, se debe descartar definitivamente la duda. El primer jinete es, además, seguido del segundo: “La guerra”, del tercero: “El hambre”, del cuarto: “La peste y la muerte”. 

Cuando Cristo vuelva, con la espada en la boca, la espada de la Palabra de Dios será para el juicio, y su acción será esencialmente en relación con la paz. 

El Anticristo, el jinete poderoso, cubrirá pues a Israel con su poder. Israel confiará en él, hará alianza con él. Pero cuando se ofrezcan de nuevo los sacrificios en el Templo reconstruido, ¿es que muchos piadosos fieles no pensarán que aquel que conduce al mundo es el Mesías venido a la tierra? 

miércoles, 27 de julio de 2022

Hacia un adecuado tratado teológico De Ecclesia, por Mons. Fenton (II de V)

   Este carácter incompleto del tratado de ecclesia del libro de texto ordinario tiene un trasfondo histórico muy interesante. Un conocimiento, aunque sea somero, de este trasfondo es esencial para saber cómo debe y puede ser mejorado este tratado por el teólogo de nuestro tiempo. 

En primer lugar, es importante recordar que el tratado sobre la Iglesia es un recién llegado al ámbito de la teología escolástica propiamente dicha. Otros tratados, como los relativos a la Trinidad y a la gracia, se desarrollaron en las escuelas de la mano de profesores que emplearon como textos maestros los Cuatro libros de las sentencias de Pedro Lombardo y la Suma Teológica de Santo Tomás. Durante generaciones, en las escuelas de la Iglesia católica la teología escolástica fue de facto la explicación de los temas tratados en las Sententiae y la Summa. Ninguno de estos clásicos incluía nada parecido a un tratado completo sobre la Iglesia de Cristo. De hecho, gran parte del material que ahora se trata en el tratado escolástico de ecclesia estaba cubierto en el Decretum de Graciano. Por lo tanto, en el procedimiento real de las escuelas, gran parte del material sobre la Iglesia fue cubierto principalmente desde un ángulo canónico más que teológico. Por supuesto, el material cubierto por Graciano y los otros canonistas estaba perfectamente dentro de su propio campo, el ámbito de lo que ahora se llama derecho público eclesiástico. Al mismo tiempo, fue definitivamente una desgracia que, durante el primer período de la teología escolástica, no existiera algo así como un tratado propiamente escolástico sobre la Iglesia incluido en el curso regular de sagrada teología. Este tratado no entró en la literatura y en el curso de la teología propiamente escolástica hasta casi finales del siglo XVI. 

Esto no quiere decir que no haya habido ningún escrito teológico o que no se haya tratado sobre la Iglesia hasta finales del siglo XVI. En realidad, podemos encontrar un breve pero muy competente y esclarecedor tratado sobre la Iglesia incluido en la obra de mediados del siglo XIII de Moneta de Cremona contra los valdenses y los albigenses[1]. Hay un breve comienzo de tratado en el Comentario al Credo de los Apóstoles, escrito por el propio Santo Tomás, y mucho más en el Contra errores Graecorum del Santo. Y en el siglo XIV, Santiago de Viterbo publicó su De regimine christiano, que Arquilliere editó en 1926 y llamó "el más antiguo tratado sobre la Iglesia". Asimismo, hay un tractatus de ecclesia bien desarrollado en el De planctu ecclesiae de Álvaro Pelayo, del siglo XIV, y otro en el Doctrinale antiquitatum fidei ecclesiae catholicae de Tomás Netter de Walden. Y puede decirse que el tratado sobre la Iglesia alcanzó su forma clásica en la gran Summa de ecclesia del cardenal Juan de Torquemada, del siglo XV. 

Sin embargo, en su mayor parte, estas obras sobre la Iglesia anteriores a la Reforma, incluso la propia Summa de ecclesia, tenían una orientación preeminentemente polémica y no estrictamente escolástica. Hay que tener en cuenta, por supuesto, que polémica y escolástica no son en absoluto categorías completamente distintas. Los Cuatro Libros de las Sentencias son los grandes modelos clásicos de escritos escolásticos, y su autor pretendía a 

sábado, 23 de julio de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Las Congregaciones alrededor del Anticristo (II de VI)

    a) Los Sellos del Rollo del Libro 

Hora extremadamente solemne la del comienzo de la 70º Semana de la profecía de Daniel, pues es el momento exacto en que se va a poder desenrollar de nuevo el rollo del Libro. 

En una página de espera, se escribieron estas palabras: 

“¡Velad hasta que Él venga!”; ahora Jesús está listo para hacer oír el segundo: “¡He aquí que vengo!”. 

En el Apocalipsis, San Juan contempló el rollo del Libro entre las manos del “sentado en el trono”, entre las manos del Padre. El Padre se constituyó el guardián del Libro sellado a través de los siglos. 

Desde el “se ha cumplido” de la Cruz y desde la Ascensión, el libro permaneció cerrado. Para que sea desplegado de nuevo, se deben cumplir algunas condiciones. Entonces, y sólo entonces, Cristo podrá romper sucesivamente los siete Sellos y permitir a las profecías retomar su curso y cumplirse, tan literalmente la segunda vez como la primera. 

“Y vi en la diestra de Aquel que estaba sentado sobre el trono un libro, escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. 

Y vi a un ángel poderoso que, a gran voz, pregonaba: “¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?”. 

Y nadie en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aún fijar los ojos en él. Y yo lloraba mucho porque nadie era hallado digno de abrir el libro, ni de fijar en él los ojos. 

Entonces me dijo uno de los ancianos: “No llores. Mira: el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha triunfado, de suerte que abra el libro y sus siete sellos”. Y vi que en medio delante del trono y de los cuatro vivientes y de los ancianos estaba de pie un Cordero como degollado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios en misión por toda la tierra. El cual vino y tomó (el libro) de la diestra de Aquel que estaba sentado en el trono. 

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero, teniendo cada cual una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos. 

Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: “Tú eres digno de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque Tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios (hombres) de toda tribu y lengua y pueblo y nación; y los has hecho para nuestro Dios un reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra” (Apoc. V, 1-10). 

El rollo del Libro pasó de las manos del Padre a las de Cristo, Cordero inmolado, que ha “comprado para Dios” hombres y, León de Judá, revestido de fuerza y poder para ejercer los juicios. Es su sangre lo único que puede rescatar, lo que le da derecho a abrir el rollo, a preparar su Reino sobre la tierra y a cumplir las antiguas profecías sobre su segunda y gloriosa Venida.

martes, 19 de julio de 2022

Hacia un adecuado tratado teológico De Ecclesia, por Mons. Fenton (I de V)

 Hacia un adecuado tratado teológico De Ecclesia, por Mons. Fenton 

Nota del Blog: El siguiente texto está traducido del American Ecclesiastical Review 133 (1955), pág. 258–274.  

*** 

La teología escolástica, tal como la conocemos, está dividida en una serie de tratados. El objetivo evidente de esta disposición es incluir en el ámbito de la teología escolástica todas las verdades contenidas en el depósito de la revelación pública divina. Y, si se quiere alcanzar este propósito de manera efectiva, entonces cada tratado individual o tractatus debe exponer todo el material divinamente revelado directamente, pertinente al tema de ese tratado. En otras palabras, cada tratado de teología escolástica debe exponer todo lo que el magisterio católico enseña como doctrina divinamente revelada sobre el tema tratado. Se pretende presentar este material precisamente como ha sido y es enseñado por la ecclesia docens. 

Así pues, en un tratado de teología escolástica adecuadamente formado, debería haber una exposición de cada verdad que la Iglesia presenta como formalmente revelada y que se refiere directa e inmediatamente al tema del propio tractatus. Además, en un tratado adecuadamente organizado, estarían contenidas todas las explicaciones autoritativas que el magisterio ha dado sobre estas verdades formalmente reveladas, ya sea que tales explicaciones se presenten como de fide, como doctrinalmente ciertas, o como doctrina catholica. 

El trabajo propio de la sagrada teología comienza con este conjunto de verdades. Buscando una penetración intelectual de la enseñanza que los católicos aceptan con el asentimiento de fe divina, el trabajo de la ciencia teológica se ve muy obstaculizada si, en cualquier tratado individual, no se consideran algunos elementos del mensaje sobrenaturalmente revelado por Dios sobre el tema de ese tratado. Siempre existe el peligro de que esa falta de información conduzca a una inexactitud en la comprensión y explicación de parte del teólogo de lo que Dios enseña realmente en y a través de su Iglesia sobre el tema del que se ocupa el tratado. La inexactitud de la comprensión intelectual y de la explicación de la verdad divinamente revelada constituye un fracaso en el campo de la sagrada teología. 

En el estado actual de la teología escolástica es bastante obvio que el tratado De ecclesia Christi no contiene todo el material que debería. Para cualquier persona que conozca los libros del Nuevo Testamento, es dolorosamente evidente que hay varias verdades sobre la Iglesia que están claramente expuestas en estos escritos inspirados y que no son tratadas adecuadamente en el tratado sobre la Iglesia tal como está organizado en el manual promedio de teología dogmática fundamental. Como ejemplos muy evidentes, podemos tomar dos afirmaciones de Nuestro Señor sobre sus discípulos, los miembros de su ecclesia. Una de ellas se refiere al amor mutuo que debe haber en todos los miembros de la Iglesia. 

viernes, 15 de julio de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Las Congregaciones alrededor del Anticristo (I de VI)

 4) Las Congregaciones alrededor del Anticristo

La congregación de Israel, si bien en sus comienzos, marca el principio del gran drama final. El rollo del Libro tendrá pronto sus últimos sellos abiertos y Cristo cumplirá su segunda parte. 

Sin embargo, son numerosos los judíos en la actualidad que se oponen al movimiento sionista, a la constitución de un hogar nacional. 

Hay dos grupos que se oponen: los que no quieren ser sino franceses, alemanes, polacos o de alguna otra nacionalidad, y los que parecen olvidar que pertenecen, antes que nada y a pesar de todo, al pueblo de Dios; los otros, los judíos ortodoxos, rabinos fieles a la Torá, esperan siempre la venida del Mesías, y son adversarios del Sionismo ateo, a la moral marxista, a las nuevas costumbres; han cortado los lazos. 

La creación de un Estado judío autónomo acercaría ciertamente a los judíos divididos, sobre todo si fuera reconstruido el Templo en Jerusalén y se retomaran los ritos mosaicos.

 Creemos que Inglaterra había sido señalada por Dios para cumplir esta magnífica misión cuando, como mandataria de la Palestina, podía hablar alto y fuerte a los árabes, pero temieron las reacciones musulmanas en algunas de sus colonias y desde 1933, obstaculizó la inmigración judía. 

Pero lo que Inglaterra temía perder se desmorona, su Imperio colonialista se desintegra. ¿No se trata de un juicio que cae sobre este país bíblico y que, mejor que ningún otro, podía comprender la inmensa angustia judía en tiempos de Hitler? ¿Qué le tiene reservado a Inglaterra la tercera guerra mundial? 

¿Será América lo suficientemente fuerte para esta tarea? Ciertamente, pero está unido con Inglaterra en Medio Oriente. 

¿No será acaso Rusia la que un día favorezca la congregación nacional judía y sepa utilizar los recursos del país, así como la remarcable inteligencia y el espíritu de iniciativa israelitas? La URSS podría entonces hacer un campo experimental para el desarrollo del marxismo, permitiendo una “Sinagoga del Estado”, basado en el modelo de la iglesia sumisa al Estado en la Rusia soviética. 

En todo caso, si no podemos aún designar a la nación que servirá para la ejecución del plan de Dios sobre su pueblo, sabemos muy bien quién es el que dirigirá este poderoso movimiento en favor de Israel. 

lunes, 11 de julio de 2022

Fiesta de San José, por el P. Bover (V de V)

 4. AUMENTO DEL CULTO LITÚRGICO 

En estos últimos años se han aumentado prodigiosamente los honores litúrgicos tributados a San José. Su fiesta del 19 de marzo, además de celebrarse con rito doble de primera clase, es de precepto para toda la Iglesia. A ella se ha añadido la solemnidad de su Patrocinio, celebrada asimismo con rito doble de primera clase y además con octava. En 1909 se aprobaron las Letanías de San José para recitarse públicamente. En 1919 se concedió un Prefacio propio para las Misas celebradas en honor de San José. Finalmente, en 1922 se introdujeron en la Recomendación del alma diferentes invocaciones y una oración propia a San José, especial patrono de los moribundos. Todas estas innovaciones litúrgicas conceden a San José honores singularísimos, no concedidos a otro santo alguno, fuera de la Madre de Dios: son, prácticamente, el reconocimiento. de la protodulía debida al glorioso Patriarca. 

Pero muchos, muchísimos, aspiran todavía a algo más: a que, en el Ordinario de la Misa, y principalmente en el Canon, se invoque o conmemore a San José después de la Virgen, siempre que se invoca o conmemora a su virginal Esposa; y, además, que, en las Letanías de los Santos, a la triple invocación de la Virgen Madre, siga inmediatamente la doble invocación de San José. Gravísimas son, sin duda, estas innovaciones, y que han de tropezar en serias dificultades, nacidas del espíritu de tradición o conservación, que siempre ha inspirado los actos de la Cátedra de San Pedro. Ni somos nosotros los llamados a resolver el delicado problema de la conveniencia u oportunidad de introducir esas gravísimas innovaciones. Lo que, a nosotros, simples fieles, nos toca es expresar humildemente nuestros deseos, rogar a Dios para que llegue la hora suspirada de verlos realizados y, si está en nuestras manos, interesar en favor de tan piadosa causa a aquellos a quienes por razón de su oficio o jerarquía corresponde presentar rendidamente a la Sede Apostólica los deseos y votos del pueblo cristiano. Por lo demás, la bondad con que el Romano Pontífice Pío XI se dignó aprobar y bendecir la intención general mencionada da alas a nuestra esperanza y nos permite vislumbrar el venturoso día en que, en la celebración diaria de la Santa Misa, y sobre todo en el sagrado Canon, tengamos el consuelo de poder invocar, junto con el nombre de María, el dulce nombre del Patriarca San José. 

5. FRUTOS QUE PUEDEN ESPERARSE DEL AUMENTO DE LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ 

Son muchos e imponderables los provechos que de este aumento de devoción a San José pueden esperarse, tanto para la santificación individual como para la prosperidad social, así de la familia cristiana como de la sociedad civil y principalmente de la Iglesia universal. Bastará enumerarlos rápidamente. 

Individualmente, a todo buen cristiano, hoy día más que nunca, es absolutamente necesario el espíritu de piedad, si no quiere ser víctima de la seducción fascinadora del mundo, cada día más procaz, más insolente, más corrompida y corruptora. Ahora bien, en San José hallará un modelo a la vez y un abogado de vida interior, de laboriosidad retirada, de íntima piedad. Las personas espirituales, principalmente, dedicadas por entero al servicio de Dios, tienen mucho que aprender y que imitar en aquel varón justo, exclusivamente consagrado al amor y al servicio de Jesús y de su divina Madre. 

jueves, 7 de julio de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Israel Congregado, Misterio del Tiempo

 b) Misterio del Tiempo 

La inmigración judía que se apodera de la Palestina, y la hubiera poblado antes si los árabes y las naciones opositoras no la contuvieran, no es propulsada por un sentimiento religioso. 

El movimiento sionista es francamente agnóstico, opuesto a la fe ortodoxa de los ancestros e incluso, bajo la influencia soviética, tiene un tinte de marxismo. 

Semejante actitud, opuesta a Dios, parecería probar que el comienzo de la congregación no tendrá futuro y que el misterio que esconde el tiempo en el cual Israel se va a convertir es más grueso que nunca. 

Sin embargo, existe una maravillosa profecía de Ezequiel que nos puede esclarecer. Tiende a probar que la congregación se hará, efectivamente, sin Dios, al menos al comienzo; luego el Espíritu transformará a Israel y, por último, la terrible purificación lo refinará, como el oro en el crisol. 

Ezequiel fue transportado, en espíritu, en medio de un valle lleno de huesos secos, completamente secos: 

“Y me dijo: Hijo de hombre, ¿acaso volverán a tener vida estos huesos?

Yo respondí: Jehová, Señor, Tú lo sabes.

Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: ¡Huesos secos, oíd la palabra de Jehová!... He aquí que os infundiré espíritu y viviréis (con un espíritu de vida, puramente natural). Os recubriré de nervios, haré crecer carne sobre vosotros, os revestiré de piel y os infundiré espíritu para que viváis; y conoceréis que Yo soy Jehová.

Se juntaron los huesos, cada hueso con su hueso (correspondiente). Y miré y he aquí que crecieron sobre ellos nervios y carnes y por encima los cubrió piel; pero no había en ellos espíritu”. 

Israel, completamente desecado, separado, disperso, comienza a reunirse bajo el plano nacional; los huesos se juntaron, pero el espíritu está todavía ausente. Dios está lejos de su corazón. 

¿Cuánto tiempo durará? ¡Misterio del tiempo! No lo sabemos. 

Sin embargo, un día clamará una voz, como la del profeta, de parte del Señor: 

“Ven, oh espíritu –el Espíritu de verdadera vida– de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos –espirituales– y vivirán.

Entonces me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Mira cómo dicen: Se han secado nuestros huesos y ha perecido nuestra esperanza; estamos completamente perdidos.

Por eso profetiza, y diles: Así dice Jehová, el Señor: He aquí que abriré vuestros sepulcros y os sacaré de vuestras tumbas, oh pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel –un tiempo de gracia– Y al abrir Yo vuestros sepulcros y al sacaros de vuestras tumbas, conoceréis, oh pueblo mío, que Yo soy Jehová. E infundiré en vosotros mi espíritu y viviréis, y os daré reposo en vuestra tierra –otro tiempo de gracia-; y conoceréis que Yo, Jehová, lo he dicho, y Yo lo hago, dice Jehová” (Ez. XXXVII, 1-14). 

En la actualidad, Israel se junta como los huesos; es un hecho tangible. 

Como los huesos, incluso si se forman nervios y músculos, Israel no tiene el espíritu de Dios, no es movido más que por una fuerza materialista, y no puede ser elevado espiritualmente de la tierra. 

Sin embargo, el Espíritu divino soplará sobre los muertos y se levantarán. Sí, se levantarán, pero para conocer antes que nada la gran expiación, la que los profetas anunciaron en términos tan claros como las promesas del restablecimiento. 

“Es el tiempo de angustia para Jacob” (Jer. XXX, 7); 

“Vendrá tiempo de angustia cual nunca ha habido desde que existen naciones hasta ese tiempo” (Dan. XII, 1). 

Un gigantesco Yôm Kippur los lavará de todas sus faltas, infidelidades y rechazos pasados.

domingo, 3 de julio de 2022

Fiesta de San José, por el P. Bover (IV de V)

II. DEVOCIÓN A SAN JOSÉ 

CONSECUENCIA LÓGICA 

De todos estos títulos, y de otros que pudieran enumerarse, síguese lógicamente que hay que atribuir a San José un culto superior al de todos los demás santos del cielo, exceptuada, naturalmente, sola la Madre de Dios. En efecto, el culto que se tributa a los santos ha de responder a su dignidad y santidad, o, lo que es lo mismo, a la gloria de que actualmente gozan en el cielo y a la unión que tienen con Jesu-Cristo. Esta dignidad y santidad, esta gloria y unión, son no solamente el motivo, sino también la medida del culto que se les ha de tributar. Por consiguiente, si San José, después de la Virgen María, supera en dignidad a todos los demás santos, los aventaja a todos en santidad, goza de mayor gloria que todos en el cielo, está incomparablemente más que todos ellos unido a Jesu-Cristo, razón es que se le tribute un culto correspondiente, más noble y excelente que el que se tributa a todos los demás santos del cielo. Si San José, como escribe León XIII, “Sobresale él solo entre todos por su augustísima dignidad” (Encícl. Quamquam pluries, 15 agosto 1889), justo es que sobresalga también el culto que se le tribute. Así lo enseña el mismo León XIII: 

“El que, escogido para Esposo de la Virgen Madre de Dios, participó de su dignidad en virtud del lazo conyugal… sobresale con tal excelencia, que no hay obsequio a que no sea acreedor: excellit praestantia, ut nullo non sit obsequio prosequendus” (“Quod paucis”, 28 enero 1890). 

A este culto singular y superior debido a San José, muchos le dan el nombre de protodulía o suma dulía, para distinguirlo del culto de hiperdulía, debido a la Madre de Dios, y del de simple dulía, debido a los demás santos. Verdad es que el término de protodulía en sentido estricto y absoluto sólo del culto debido a Dios puede entenderse. Pero, si esta razón valiese, con mayor razón debería negarse a la Virgen el culto de hiperdulía, que en sentido igualmente estricto y absoluto a solo Dios puede rendirse. Y, sin embargo, no hay, que sepamos, teólogo alguno que, con Santo Tomás, no apellide hiperdulía el culto tributado a la Virgen: en sentido, ciertamente, más lato y relativo. En el mismo gsentido, pues, más lato y relativo, podemos llamar protodulía el culto singular que se debe a San José. 

2. EL AUMENTO DEL CULTO A SAN JOSÉ 

Grande es, sin duda, y mayor de día en día, la devoción que el pueblo cristiano profesa al patriarca San José. Ya León XIII, como antes Pío IX y después Benedicto XV, recordaba 

“Cuán entrañada está en el corazón de los cristianos la devoción al santo Patriarca, y con cuánta confianza tienen todos puesta su esperanza en su celeste patrocinio” (Quod erat, 3 de marzo 1891).

miércoles, 29 de junio de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Israel Congregado, Misterio de la Tierra

 a) Misterio de la Tierra 

Si admitimos la congregación de Israel, a la luz profética, como un hecho cierto, dos cuestiones, sin embargo, permanecen obscuras: ¿dónde tendrá lugar esa congregación? ¿Cuándo tendrá lugar? Misterio de la tierra, misterio del tiempo. 

Parece que actualmente todo lo que concierne al país de la congregación de Israel está, para las miradas humanas, rodeado de incertidumbre. Un dilema angustioso se presenta: ¿de quién es la Palestina? 

Al alba del Sionismo, cuando Herzl lanzaba la idea; cuando, al fin de la guerra de 1914, Lord Balfour abría a los judíos la Palestina el 2 de noviembre de 1917; cuando Hitler, por su gesto abominable, exiliaba y perseguía a los judíos de Alemania, y que en masa se iban a refugiar en Palestina, creemos que las profecías se cumplen rápidamente y que toda la Palestina les será devuelta. 

Pero los árabes se levantaron, al principio, contra los judíos “invasores”, reclamando sus derechos de antiguos ocupantes. 

El conflicto árabe-israelí continuó, debido a los problemas y al terrorismo, desde el 13 de octubre de 1933. El alto Comisionado inglés los reprimió desde el comienzo y declaró que, si Gran Bretaña había aceptado el mandato de la Palestina desde hacía trece años, quería también al mismo tiempo facilitar el establecimiento de un hogar nacional judío y respetar al mismo tiempo los intereses de los árabes. 

En febrero de 1935, los jefes del Islam en Palestina se reunieron en Jerusalén, en congreso, en el salón de la escuela musulmana, cerca de la mezquita de Omar. Decretaron penas terribles contra aquellos que vendieran tierras a los judíos: los honores fúnebres les serían negados a aquellos malos descendientes de Ismael y sus cuerpos no serían enterrados en el recinto de los cementerios musulmanes. 

A menudo se desarrollaron grandes manifestaciones contra los Sionistas, con juramentos sobre el Corán, a fin de que no se les cediera un poco de tierra a los judíos. 

sábado, 25 de junio de 2022

Fiesta de San José, por el P. Bover (III de V)

 4. SANTIDAD DE SAN JOSÉ 

Esposo de la Madre de Dios, Padre del Hijo de Dios, elevado al orden de la unión hipostática, San José alcanzó la eminente santidad que a tan soberanas prerrogativas correspondía. Y, como por estas prerrogativas, San José excede en dignidad a todos los santos, a excepción solamente de la Madre de Dios, así los aventaja incomparablemente a todos en gracia y santidad. 

“Ley es general de todas las gracias singulares que a alguna criatura racional se comunican, escribe San Bernardino de Sena, que, cuando la divina gracia escoge a uno para alguna gracia singular o para algún sublime estado, le otorgue todos los carismas que a la tal persona así escogida y a su oficio le son necesarias y copiosamente la adornan. Lo cual principalmente se verificó en San José, Padre putativo de nuestro Señor Jesu-Cristo y verdadero Esposo de la Reina del mundo y Señora de los Ángeles…: oficio que San José cumplió con toda fidelidad” (Sermón I de San José). 

Con razón, pues, escribía Su Santidad Benedicto XV: 

“¡Con cuántas y cuán excelentes virtudes adornó San José la humildad de su condición y de su fortuna! Con aquellas ciertamente con que debía resplandecer el que era Esposo de Maria Inmaculada y que era tenido como Padre de Jesús Señor nuestro” (Motu proprio Bonum sane, 25 Jul. 1920). 

Fácil cosa fuera acumular razones y testimonios que pusiesen de manifiesto la santidad encumbrada y singular del glorioso Patriarca. Pero basta lo dicho para demostrar una verdad tan evidente. 

5. PATRONATO DE LA IGLESIA UNIVERSAL 

martes, 21 de junio de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Israel Congregado

 3. Israel Congregado

El desarrollo profético de Israel disperso está profundamente unido a la primera parte del rollo del Libro. ¡Todo lo que fue anunciado, desde Moisés hasta el mismo Jesús, se realizó de manera total, precisa e impresionante! 

Ahora bien, las profecías sobre la congregación de Israel en su tierra, y las que conciernen a esta misma tierra, muchos más numerosas que las precedentes, se deben cumplir no menos literalmente. 

Pero, evidentemente, solamente la fe en la Palabra de Dios nos puede asegurar que la fertilidad se extenderá de nuevo sobre la Palestina –el Eretz Israel– y que el pueblo de Dios, congregado, luego convertido a su Salvador, a su Rey de gloria, retomará el rol que le fue asignado. 

Los anuncios de la congregación de Israel tienen, por primera vez, un comienzo de realización desde que el Sionismo intenta rehacer una Palestina judía, a pesar de la oposición árabe. Las dificultades de la hora actual son muy grandes –parece que mayores que hace diez años– pero la Palabra de Dios está allí para afirmar que un día Israel reencontrará su tierra ampliada y maravillosamente fértil, cuando haya conocido horas crueles, las de su purificación. 

Moisés, que había visto los sufrimientos de su pueblo a través de los siglos, y su dispersión, anunció también su congregación y su gloria futura: 

“Si te vuelvas a Jehová, tu Dios, escuchando su voz –es necesario el arrepentimiento y la obediencia; Israel no lo ha entendido aún– entonces Jehová, tu Dios, te hará volver del cautiverio, y se compadecerá de ti, y de nuevo te congregará de en medio de todos los pueblos, entre los cuales te habrá dispersado. 

Aun cuando tus dispersados estuviesen en las extremidades del cielo, de allí te recogerá Jehová, tu Dios, y de allí te sacará; y te llevará Jehová, tu Dios, al país que poseyeron tus padres; tú lo poseerás, y Él te hará bien y te multiplicará más que a tus padres. 

Jehová, tu Dios, circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes –el de la mujer– para que ames a Jehová, Dios tuyo, con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tengas vida. 

Entonces Jehová, tu Dios, arrojará todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los que te han odiado y perseguido. 

Tú, empero, volverás a obedecer la voz de Jehová” (Deut. XXX, 2-8). 

viernes, 17 de junio de 2022

Fiesta de San José, por el P. Bover (II de V)

   2. PATERNIDAD INEFABLE 

De este primer título se deriva otro no menos glorioso, y ciertamente más misterioso: la inefable paternidad de San José respecto de Jesu-Cristo. Inefable, decimos, y lo es en todo rigor; pues no se ha hallado hasta ahora un nombre que exprese adecuadamente esta misteriosa paternidad. Se llama frecuentemente a San José padre adoptivo, padre nutricio, padre putativo, padre legal de Jesús; mas semejantes denominaciones son, si no inexactas, por lo menos deficientes. La de padre adoptivo es impropia; puesto que la adopción recae en un sujeto extraño: y Jesús no era extraño a San José. La de padre nutricio expresa solamente un oficio de la paternidad: nada dice sobre la paternidad misma. La de padre putativo es meramente negativa: pues solamente significa que San José no es padre natural de Jesús. Algo más se acerca a la verdad la de padre legal, derivada de la ley del levirato; pero que dista mucho todavía de la verdad y propiedad con que San José es apellidado padre de Jesu-Cristo. Algunos han llamado matrimonial a esta paternidad; y pudiera llamarse jurídicamente (no físicamente) natural. Mas sea lo que fuere del nombre, lo que más interesa es la realidad que con toda esa variedad de nombres no se ha logrado expresar adecuadamente. 

En general, puede afirmarse que San José, fuera de su concurso físico, posee prerrogativas y derechos de la paternidad. Más en particular, conviene notar que Jesús nace de la Esposa de San José; que nace bajo la sombra y en virtud del casto matrimonio de San José con la Virgen María, providencialmente ordenado a este nacimiento, que nace sin otro padre terreno, como quien a boca llena y exclusivamente había de ser llamado Hijo de Dios; que nace, y debía nacer, virginalmente: para lo cual la virginidad conyugal de San José era condición esencial y positiva, no meramente negativa, de su nacimiento. Por esto, aun la ausencia del concurso físico de San José queda notablemente reducida o atenuada. Porque este concurso no es sustituído por el de otro hombre, sino suplido milagrosamente por el Espíritu Santo, que, al intervenir sobrenaturalmente, no quita a San José ninguno de los derechos que sobre el fruto de su matrimonio con la Virgen María naturalmente le correspondían. En consecuencia, la paternidad de San José, como derivada de la naturaleza misma del matrimonio, esto es, del mismo derecho natural, pudiera apellidarse, si la expresión no fuera malsonante, paternidad natural: no, cierto, físicamente, pero sí jurídicamente natural. En suma, Jesús es fruto precisamente del matrimonio de San José con la Virgen María; es fruto de la Esposa de José, precisamente en cuanto Esposa suya; es fruto precisamente de la virginidad de María, que, en virtud del matrimonio, era propiedad de José. Y la intervención sobrenatural del Espíritu Santo eleva y dignifica la naturaleza de este matrimonio, pero no la destruye. 

Tal es, en efecto, el sentir de los Santos Padres y Teólogos que más profundamente han escudriñado el misterio de esta inefable paternidad. Bastará citar algunos de los más ilustres. San Agustín escribe: 

En virtud de este fiel matrimonio ambos merecieron ser llamados padres de Cristo, de suerte que no solamente María es madre, sino también José es padre suyo, como esposo que es de su madre: lo uno y lo otro espiritual, no carnalmente” (De nupt. et concup. lib. 1, cap. 11. ML 44, 421). 

Y en otro lugar añade: 

lunes, 13 de junio de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Israel disperso (II de II)

   La dispersión debía seguirse. Moisés lo había predicho –¡y en qué términos, tan precisos como conmovedores!– después de la descripción de los sufrimientos de Jerusalén. 

Te esparcirá Jehová por entre todos los pueblos, de un cabo de la tierra hasta el otro cabo de la tierra… Y entre esos pueblos no encontrarás reposo ni descanso para la planta de tu pie; pues allí te dará Jehová un corazón tembloroso, ojos decaídos y un alma abatida. 

Tu vida estará ante ti como pendiente de un hilo, tendrás miedo de noche y de día, y no confiarás de tu vida. A la mañana dirás: ¡Ojalá que fuera la tarde!, y a la tarde dirás: ¡Ojalá que fuera la mañana!, a causa del miedo que agita tu corazón y a causa de lo que tus ojos verán” (Deut. XXVIII, 64-67). 

Lo que Moisés anunció con términos poderosos fue confirmado también a menudo por los Profetas. La destrucción de Jerusalén, el abandono de la tierra de Israel, la dispersión, fueron como los temas recurrentes que hubieran debido despertar el espíritu de los judíos y conducirlos por la vía recta. 

Haré de ella una desolación y no será podada ni cultivada; brotarán allí zarzas y espinas; y mandaré que las nubes no lluevan sobre ella” (Is. V, 6). 

Sión será arada como un campo; Jerusalén será un montón de escombros” (Miq. III, 12). 

En el año 132, el Emperador Adriano hizo pasar el arado sobre la explanada del Templo, cumpliendo la profecía sin conocerla. 

Y he aquí que Jeremías clama a Jerusalén: 

“¡Oh muro de la hija de Sión, derrama, cual torrente, tus lágrimas noche y día!” (Lam. II, 18). 

El Muro de los Lamentos era como contemplado por el profeta, que lloraba a su pueblo ingrato y rebelde. El muro, donde lloran siempre a su “santa Sión” centenares de judíos, es el testigo permanente del pasado y de la veracidad de la profecía. 

jueves, 9 de junio de 2022

Fiesta de San José, por el P. Bover (I de V)

Fiesta de San José, por el P. Bover 

Nota del Blog: El siguiente texto del P. Bover está tomado de Homilías Evangélicas, pág. 273-301 (1946). 

*** 

“La generación, de Cristo fué así. Estando desposada María su Madre con José, antes de que cohabitasen, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo. José, su marido, como fuese justo, y no quisiese infamarla, resolvió repudiarla secretamente. Estando él en estos pensamientos, he aquí que un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María tu mujer; porque lo que se ha engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Todo esto acaeció a fin de que se cumpliese lo que dijo el Señor por el profeta que dice (Is. VII, 14): He aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo, y llamarán su nombre Emmanuel; que traducido quiere decir: “Dios con nosotros”. Despertado del sueño, José hizo como le había ordenado el ángel del Señor, Y recibió consigo a su mujer; la cual, sin que él antes la conociese, dio a luz un Hijo, y él le puso por nombre Jesús” (Mt. I, 18-25). 

LA DEVOCIÓN AL PATRIARCA SAN JOSÉ 

INTRODUCCIÓN: A GRANDES MALES GRANDES REMEDIOS 

La oportunidad de esta devoción la proponía no hace muchos años Su Santidad el Papa Benedicto XV en su Motu proprio «Bonum sane» de 25 de julio de 1920. En este documento, consagrado a conmemorar la solemne proclamación del patrocinio universal de San José, el soberano Pontífice, reconociendo gustoso los maravillosos progresos que durante los cincuenta años transcurridos desde aquella fecha memorable había hecho la devoción del pueblo cristiano al glorioso Patriarca, añadía, sin embargo, que las calamidades siempre crecientes que, después de la gran guerra, sobre todo, oprimían a todo el género humano, exigían mayor acrecentamiento todavía de tan saludable devoción. 

“Al considerar, decía, la situación angustiosa, que aflige a la humanidad, salta a la vista la necesidad de que esta devoción se promueva con mucho mayor ahínco entre los pueblos y se propague mucho más extensamente”. 

Con estas graves palabras proclamaba el gran Pontífice de la Paz aquel principio que siempre ha gobernado a la Iglesia católica: que a grandes males hay que oponer grandes remedios. Estos grandes remedios de los males que pesan sobre la tierra hay que buscarlos en el cielo. La devoción al Corazón de Jesu-Cristo, a la Virgen Inmaculada, Medianera universal de la divina gracia, y también, según enseña el mismo Pontífice, al glorioso Patriarca San José, son esos grandes remedios de los inmensos males que nos aquejan y de los mayores que nos amenazan. Y Su Santidad el Papa Pío XI, al aprobar y bendecir la intención general que durante el mes de marzo de 1928 el Apostolado de la Oración recomendaba a todos sus socios, renovó la recomendación de Su Ilustre Predecesor, de que, para poner un dique a esa invasión arrolladora de calamidades y peligros, hay que intensificar y extender más y más cada día la devoción de los fieles al castísimo Esposo de la Virgen Madre de Dios. 

domingo, 5 de junio de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Israel disperso (I de II)

 2. Israel disperso 

¿Acaso existe en toda la Biblia alguna profecía cuya realización haya sido más clara y literal que las que proclamaban la dispersión de Israel? Creemos que no. 

Esta expatriación de los judíos fue anunciada primero por Moisés. Distingue dos tiempos: el de la cautividad asiria o babilonia y la dispersión a través de todos los pueblos de la tierra, después del sitio y la toma de Jerusalén por las legiones romanas de Tito. 

Este doloroso futuro fue visto con quince siglos de antelación, al mismo tiempo que Dios revelaba a su profeta la infidelidad de su pueblo, causa de todos sus sufrimientos. 

“Jehová te transportará a ti y al rey (Sedecías) que pongas sobre ti[1], a un pueblo desconocido de ti y de tus padres (Asiria-Babilonia); y allá servirás a otros dioses, a leño y piedra. Y vendrás a ser un objeto de espanto, de proverbio y de befa entre todos los pueblos adonde Jehová te llevará… 

Por cuanto no serviste a Jehová, tu Dios, con alegría y buen corazón a pesar de que abundaba todo, servirás a tus enemigos que Jehová enviará contra ti, en hambre, en sed, en desnudez y todo género de miserias[2]. Él pondrá sobre tu cuello un yugo de hierro, hasta aniquilarte” (Deut. XXVIII, 36-37.47-48). 

Israel, que no quiso reconocer al Eterno como a su único Dios, como a su Rey, como a su Proveedor, olvidando que lo había alimentado en el desierto, caerá bajo el yugo de hierro del rey de Babilonia, se inclinará ante las divinidades paganas, conocerá toda clase de miserias. 

Pero aún más explícita es la profecía de Moisés anunciando el sitio atroz de Jerusalén y la toma de la ciudad por Tito, en el año 70 d.C., sobre lo cual Flavio Josefo, testigo ocular, constató el minucioso cumplimiento. 

miércoles, 1 de junio de 2022

Instrucción sobre el Talmud, por P. Drach, Rabino converso (XIV de XIV)

 § VIII 

GLOSAS, COMENTARIOS Y RESÚMENES DEL TALMUD 

Llenos de entusiasmo supersticioso por su código rabínico, pero frenados por su dialecto siríaco, cuyo uso iban perdiendo cada vez más, frenados sobre todo por los términos extranjeros, persa, árabe, griego, etc., que se encuentran tan a menudo, por el estilo obscuro, embarazoso y truncado, que no indica por ningún signo ni el principio ni el final de las objeciones y respuestas, y, finalmente, por las formas de argumentación, tan extrañas y, al mismo tiempo, tan sutiles, los judíos sentían una necesidad urgente de comentarios y resúmenes del Talmud. 

Este es el origen de las siguientes obras, que citaremos en el orden cronológico de su aparición. 

1. Abreviatura del Talmud, por el Rabí Isaac Alpheci, es decir, el Fezán, del Estado de Fez. Da las sentencias definitivas y deja afuera todo lo que no interesa a la teología práctica. 

Los dos comentarios principales y más estimados sobre la obra de Isaac Alpheci son el de R. Salomón Yarhhi, desprendido de su comentario a la Guemará, y el de R. Nisim, hijo de Rubén, de Gerona en España. Se le llama comúnmente Ran, palabra formada por las iniciales de las dos palabras Rabbenu Nissim. 

2. Una glosa del Rabí Salomón Yarhhi, comúnmente llamado Rashi, sobre todos los tratados explicados por la Guemará babilónica, con excepción de algunas partes que, tras su muerte, fueron comentados por su sobrino R. Salomón-ben-Meir. Este último, además, se limitó a reproducir las lecciones que había recibido de su tío. 

La glosa de Yarhhi, en hebreo puro, de estilo elegante y sobre todo claro y conciso, es la más estimada y difundida. Se dice que cuando Maimónides vio este hermoso y erudito comentario, no pudo evitar sentir celos. Reconoce en una de sus cartas, que han llegado hasta nosotros, que el trabajo de Rashi le obligó a renunciar a muchas de las obras que pretendía escribir. 

3. Los thosephot, adiciones, es decir, adiciones a la glosa de Rashi, notas críticas sobre la glosa de Yarhhi, y dilucidaciones sobre el texto del Talmud. 

Son estos thosephot los que algunos han confundido con los thosephthot. Ver más arriba, p. 153.

sábado, 28 de mayo de 2022

He aquí que vengo, por Magdalena Chasles, Segunda Parte, Alrededor de la Cosecha

 SEGUNDA PARTE 

1. Alrededor de la Cosecha 

La Iglesia, que es la Esposa celestial de Cristo, el Cuerpo de Cristo, constituye, por su puesta aparte de Israel y las Naciones, una agrupación. ¡Es la fuerza que se opone a la descendencia de la Serpiente, esperando que Israel retome su gran misión! 

Lo que quisiéramos remarcar, antes que nada, es que en los últimos tiempos todos los movimientos sociales y políticos tendrán una tendencia al colectivismo, a la agrupación, mientras que el espíritu de separatismo intentará disociarlos. 

Ahora bien, esta fase de la evolución de la humanidad, de la que no podemos hablar más que a la luz de la profecía, será regida por dos leyes que se oponen: agrupación, reunión, pero también separación, puesta aparte de uno o varios “restos”. 

Vamos a asistir a congregaciones masivas y, al mismo tiempo, a separaciones profundas, para desembocar en el gran enfrentamiento de las dos agrupaciones en la última guerra de nuestra era: uno se concentrará alrededor del Anticristo y otro detrás de Cristo, rodeado de ejércitos celestiales (Apoc. XIX, 11-15). 

El simbolismo de la cosecha, escogido por los profetas (Is. XXVII, 12), por el mismo Jesús (Mt. XIII, 36-43), por Juan en el Apocalipsis (XIV, 14-16), coloca a viva luz esta oposición característica del fin: la congregación y la separación. 

Los segadores reúnen las espigas cortadas y las atan. Dos separaciones: primero, del trigo y la cizaña; y luego, de la buena semilla y de la paja. Y un doble agrupamiento, con fines diferentes: el de la buena semilla para ser puesta en el granero, y el de la paja para ser quemada. 

El desarrollo de una siega con gestos renovados de separación y de reunión sucesivos, suprime toda mezcla. 

Lo mismo en los días que vienen, todos deberán tomar posición. Ya no existirá ese compromiso en donde al bien se lo llama mal, y al mal bien, no más mezcla entre los buenos y los malos. 

Ya asistimos, en la política mundial, en la alianza de los pueblos, a la preparación de los grandes agrupamientos futuros, a las tomas de posición cada vez más manifiestas.