Nota del Blog: presentamos a continuación un corto ensayo del docto Obispo Alemán sobre los Fariseos. Fue publicado en el primer número de su Revista Bíblica (1939), pag- 15 y ss.
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| El Fariseo y el Publicano. G. Doré |
Para
entender perfectamente el Evangelio, es preciso que en primer término conozcamos
el ambiente histórico que rodea a la persona del Salvador, ante todo las tendencias
religiosas y políticas que agitaban aquella época. Había entonces entre los
judíos, además de algunas sectas de menor importancia, dos partidos, en los que
se concretaban, como en dos polos, tanto las energías nacionales del pueblo
judío como su mentalidad religiosa: los fariseos y los saduceos.
Prescindamos
de los saduceos que más tarde nos han de ocupar, así como vamos a pasar en
silencio la clase de los escribas, mencionados a menudo juntamente con
los fariseos, no constituyendo un partido político, sino un grupo profesional,
los escribas eran los que sabían escribir y leer y explicaban la Ley de Moisés,
como lo expresa su nombre y más aún su título de “rabí”. Lo que no excluye que
la mayoría de ellos políticamente se declaraban a favor de los fariseos.
Ya
el nombre de “fariseos” que significa los segregados, marca el rumbo del
partido. Segregándose de la masa que vivía en ignorancia religiosa y política,
los fariseos aspiraban a la realización de la Ley de Moisés y de las “tradiciones
de los mayores”, las cuales desgraciadamente a veces no eran más que una
deformación de la Ley.
