jueves, 10 de septiembre de 2020

Un reciente comentario al libro del Génesis, por Ramos García (IX de XI)

 APÉNDICES

 A) El cuadro etnográfico del cap. X

 Aludiendo a la ignorancia de los antiguos en materias geográficas (pag. 155), el autor trata con alguna ligereza la tabla etnográfica del Génesis (cap. X), que a nosotros nos parece, por el contrario, un documento de primer orden sobre la filiación de los pueblos de la antigüedad como tal vez no hay otro. Haremos sólo algunas indicaciones, recogiendo a ilustración del sagrado texto las conclusiones de la filología y etnología, que parecen mejor fundadas y congruentes. 

Así, entre los descendientes de Jafet, Gómer son los Gimmirai de las inscripciones cuneiformes, los Cimmerii de los clásicos, los Kamrik de los armenios en la meseta de Anatolia, que invadieron en siglo VII a. Cr. Todavía queda la impronta de su nombre en el de Crimea. Como emparentados con Gómer están los Askénaz, Asguza, de las inscripciones, Scithae de los clásicos, junto con los Rifat (Parthi) y los Tog-arma (Armeni). 

Magog, equivalente de Mat-Gog es “el país de Gog” (cf. Ez. XXXVIII, 2), situado tal vez hacia el Bósforo (cf. Gyges de la Lidia), formado por el patrón de Ma-Kedo (Macedo), que sería “el país de los Khetas” o Kittim, de donde salió Alejandro —egressus de terra Cethim (I Mac. II, 1)- contra Darío. 

Al mismo tipo de Magog se reduce Madai, que son los madaa o manda (< mad-da = mat-Da) de las inscripciones, y que quiere decir “el país de los Dahos”, al Sur del Caspio, de donde tomó nombre la Media, y de ella se llamaron medos las varias aportaciones de Aryas, que allí se establecieron en la marcha histórica de estos pueblos hacia la India. 

Los Yawán son los yavanas de las fuentes indias y asirias, los jafones y más tarde Jonii de los antiguos, como expresión la más universal de los helenos. Entre sus colonias se cuentan Tarsis o Tartessos, que es España; Elisa o Alaysa, de las inscripciones, que es Chipre, y los Kittim y Rodanim (no Dodanim), que corresponden a los Khetas y Rutennu de los egipcios y representan las avanzadas de Yawán o sus afines en el Asia Menor y en Siria. 

Siguen tres nombres meramente toponímicos: Tubal, Mosok y Tiras. 

Tubal, en asirio Tabalu, el pueblo de las armas bien templadas, evoca invenciblemente a Tubal-Cain (el Tubal de Caín), el gran forjador de toda clase de armas de bronce y de hierro (Gen. IV, 22), que debió de dar su nombre a la región, y al ser ésta luego ocupada por jafetitas, éstos recibieron también el nombre de Tubal (el Tubal de Jafet). 

Por su parte, los Mosok, o sea los Muski de los asirios, son en puridad los frigios, de origen jafético, que tomaron nombre local de los muskis nativos, a quienes empujaron hacia el NE, junto a los tabali, donde localizaron los griegos a ambos pueblos con los nombres de tibarenos y moskhos, gentes de origen mixto. 

Finalmente, en la hipótesis del P. Heras, S. J., que ve una réplica de las tribus dravidas o Tira-malar en el Asia anterior, es seductora la explicación del nombre de Tiras, que es “el Ponto” de los griegos, por su equivalente protoindio tira “el mar”, como patria de los tursa, la inquieta “gente del mar”, que tanto dio que hacer a los egipcios de la XIX dinastía, hasta que junto con los sardaones y sakalas (hebr. Casluhim) se fijaron en Cerdeña (Sardi), Sicilia (Siculi) y Tuscia (Tyrseni, Thyrrheni). Tendríamos así a los proto-hititas del Asia Menor, de origen Camita, venidos del Oriente (Gen. XI, 1) en la vanguardia de los kananeos, a los que se sobrepusieron o sustituyeron luego los verdaderos hittitas, de origen jafético, venidos del Occidente. 

Los Tiras del Génesis serían así los habitantes jafétidas del Ponto, una fracción del gran pueblo de los hittitas, hattu o khetas del Asia, hermanos de los getas de Europa y afines de los helenos. 

Entre los descendientes de Cam viene en primer término Cus (Gen. X, 8 ss.), que se sobrepuso al pueblo sumerio de Kis y al que perteneció Nemrod. Hermanos suyos son los cosseos o kissios de la Susiana[1] (Gen. II, 13 Aethiopia) y los Cussitas de Arabia (Sebá, Hawilá, etc.) y sur de Egipto (Aethipia). En segundo lugar viene Mitsraim, el Musru de las inscripciones, que es Egipto, con los pueblos afines de los Ludi (Gaetuli, hoy Tuareg), Ainemetim[2] (Numidae), Lehabim (Lybies), Naftuhim (Nubii), Patrusim en lugar de Parusim[3] (Pharusii); Kasluhim (Siculi), Kaftorim (Cretenses) y Pelistim (= Palaestini). A estos últimos, aunque originarios de Creta (Am. IX, 7), se les daría el nombre egiptizante de P-alaist-inoi (Palaestini) por su postrera parada en Alaisa o Alasya (Chipre). En tercer lugar, viene Put, correspondiente al Punt de las inscripciones egipcias, y que sería los bantu de nuestros días, originarios de las fuentes del Nilo. Viene en cuarto y último lugar Kanaán, con todos los pueblos congéneres, tantas veces nombrados en los libros santos, y que el autor hace de origen semita por meras razones filológicas. El caso tiene una explicación más sencilla, y es que sin ser semita se semitizó, en marcha hacia el Occidente, camino a el Éufrates, en que iba en la vanguardia Hattu (Het) y en la retaguardia Amurru (el Amorreo). A estos Hattu de origen camita se sobrepusieron luego los Khetas (Kittim) de origen jafétida, formando el pueblo mixto de los Cataones. 

Tras los descendientes de Cam vienen los de Sem (Gen. X, 21 ss): Elam (Elymais), Assur (Assyria), Arfaksad, Lud (Lydia), Aram (Syria), cinco nombres, cuatro de los cuales son naciones bien conocidas. Arfaksad en cambio, es nombre personal (cf. Jud, I, 1.5). Descendientes de Aram son Us (en el Hauran), Hul (desconocido), Géter (Gordyaei, Curdos) y Mas (Masii). Estos dos últimos en los montes homónimos de la alta Mesopotamia. 

Descendientes de Arfaksad: [Cainán >] Sélah > Héber, el pueblo del otro lado del Éufrates, de donde procede Abraham el hebreo, según Gen. XIV, 13. Descendientes de Héber: Páleg (uno de los antepasados de Abraham), y Yoctán (Catanii, en Arabia), pueblo éste que comprende hasta trece naciones; entre ellas Seba y Hawilá, (hoy Hail), nombradas ya entre los camitas de Cus (Gen. X, 7), a los que sin duda se sobrepusieron o sustituyeron, presionando en dirección al Sur, hasta ocupar con ellos toda la Arabia y aun rebasarla. 

¡Cuadro admirable el que nos legó la ignorancia etnográfica de los antiguos! No descubrimos por ninguna parte las contradicciones que por doquier descubre en él la crítica independiente.


 

[1] Susa es la pronunciación satem de Kusa, que es tanto como la ciudad de los cosseos, capital de la Susiana, la Aethipia de la Vulgata en Gen. II, 13. Ver el caso igual en el hebr. sus en vez kus (equus). 

[2] Ainemetim (Numidae) es la lección más completa de los LXX, donde el TM lee ´Anamim, qué parece truncado. 

[3]  Los patrusim, gente de Fatures (la tierra del Sur), no es un pueblo distinto del egipcio. Por eso creo que se ha de leer Parusim (Pharusii en Mauritania), conforme a Ez. XXVII, 10; XXXVIII, 5.