martes, 30 de diciembre de 2025

Gog y Magog (Ez. XXXVIII-XXIX) y el Salmo LXXXII (I de VI)

 GOG Y MAGOG (Ez. XXXVIII-XXIX)

 Nota del Blog: Serie de charlas dadas hace unos dos años, retocadas para su publicación; de ahí el tono y las palabras finales. 

*** 

Existe en el libro de Ezequiel una famosa profecía de dos capítulos que es tan compleja como interesante. Se trata de una batalla en la cual el profeta repite a menudo las mismas ideas, lo que la hace un tanto más difícil que lo que de por sí es toda profecía. Ya decía Lacunza que cada vez que la leía, encontraba cosas nuevas.

Este es el texto. 

Capítulo XXXVIII 

1. Me fue dirigida la palabra de Jehová en estos términos: 2. “Hijo de hombre, dirige tu rostro contra Gog, la tierra de Magog, príncipe de Rosch, Mósoc y Tubal; y profetiza contra él. 3. Dirás: Así dice Jehová, el Señor: Heme aquí contra ti, oh Gog, príncipe de Rosch, Mósoc y Tubal. 4. Yo te haré dar vueltas y pondré garfios en tus quijadas; te sacaré fuera, juntamente con tu ejército, caballos y jinetes, todos magníficamente armados, un gentío inmenso, que llevan paveses y escudos y todos manejan la espada. 5. Persas, etíopes y libios estarán con ellos, todos con escudos y yelmos. 6. Gómer y todas sus tropas, la casa de Togormá, (y los) de las partes extremas del norte, con todas sus tropas, muchos pueblos serán tus aliados. 7. ¡Aparéjate y prepárate, tú y todo tu gentío, reunido en derredor de ti; sé tú su jefe! 8. Al cabo de muchos días recibirás el mando, y en los años postreros marcharás contra una nación salvada de la espada, recogida de entre muchos pueblos sobre las montañas de Israel, desoladas por muchísimo tiempo; (una nación) sacada de entre los pueblos y que habita toda entera en paz. 9. Te levantarás cual huracán y vendrás como nube para cubrir todo el país, tú y todas tus tropas y muchos pueblos contigo. 10. Así dice Jehová, el Señor: En aquel día trazarás planes en tu corazón y maquinarás un designio perverso. 11. Te dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que viven en paz y que habitan todas sin muros, y sin tener cerrojos ni puertas, 12. para depredar y saquear, para extender tu mano contra ruinas que recién han sido habitadas, y contra un pueblo recogido de entre las naciones, que se ha adquirido ganados y bienes y habita en el centro de la tierra. 13. Sabá y Dedán y los comerciantes de Tarsis, y todos los leoncillos, te dirán: «¿Vienes acaso a depredar? ¿No reuniste tu gentío para tomar botín, para robar plata y oro, para tomar ganados y bienes, para llevarte grandes despojos?» 14. Por eso, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así dice Jehová, el Señor: En aquel día, cuando Israel, mi pueblo, habite en paz, tú lo sabrás; 15. y vendrás de tu lugar, desde las partes más remotas del norte, tú y mucha gente contigo, todos a caballo, una gran muchedumbre y un ejército inmenso. 16. Y subirás contra Israel, mi pueblo, como una nube que cubre la tierra. Esto será en los últimos días, y seré Yo quien te conduciré contra mi tierra, para que las naciones me conozcan cuando Yo manifieste mi santidad en ti, oh Gog, viéndolo ellos. 17. Así dice Jehová, el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé en tiempos antiguos por boca de mis siervos los profetas de Israel, que en aquel tiempo hablaron proféticamente de los años en que Yo te traería contra ellos? 18. Aquel día, el día que invada Gog la tierra de Israel, dice Jehová, el Señor, reventará mi ira y mi furor. 19. En mis celos y en el furor de mi ira declaro: En aquel día habrá un gran temblor en la tierra de Israel. 20. Temblarán ante Mí los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, todos los reptiles que se arrastran sobre el suelo y todo hombre que vive sobre la faz de la tierra; y serán derribados los montes, se desmoronarán los peñascos y todos los muros se vendrán al suelo. 21. Llamaré contra él la espada por todos mis montes, dice Jehová, el Señor, y cada uno dirigirá la espada contra su hermano. 22. Le juzgaré con peste y sangre, y lloveré aguas de inundación, pedrisco, fuego y azufre sobre él, sobre sus huestes y sobre los numerosos pueblos que le acompañan. 23. Así manifestaré mi gloria y mi santidad, y me daré a conocer a los ojos de muchas naciones; y sabrán que Yo soy Jehová. 

Capítulo XXXIX

sábado, 27 de diciembre de 2025

Introducción a los Evangelios Sinópticos (V de V)

 III. Evangelio según San Lucas

 

1. Nombre: Tal vez es la abreviación de Lucanos y se lo nombre 3 veces en las epístolas de San Pablo (Col. IV, 14; Filem. I, 24; II Tim. IV, 11). 

2. Nación: Era de Antioquía, Siria, y no era judío, sino gentil. 

3. Profesión: Era un helenista culto, como se ve por el griego con que escribe tanto el Evangelio como los Hechos; San Pablo lo llama “médico muy amado” en la primera de las tres citas del punto 1. También se cree que pintaba y algunos dicen que incluso tenía conocimientos bastantes sólidos de derecho.

No era uno de los 72 discípulos de Cristo, a quien nunca conoció personalmente. 

4. Citado: Ya era conocido desde fines del siglo I (San Clemente Romano, San Ignacio mártir, el Pastor Hermas, San Justino, Taciano). 

5. Lucas, seguidor de Pablo, es el autor del tercer Evangelio:

a) Es muy antiguo, ya que era contemporáneo de los primeros oyentes de Cristo.

b) El griego es su lengua materna y no el hebreo: riqueza de lenguaje (373 palabras propias que no están en los otros evangelios), escribe por lo general conforme a las reglas del griego.

Sobre las leyes y costumbres de los judíos, habla en la medida en que se requiere para narrar fielmente la vida de Cristo. En lo que tiene de propio (y es mucho), no narra nada relacionado con los judíos.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Introducción a los Evangelios Sinópticos (IV de V)

 II. Evangelio según San Marcos

 

1. Nombre: A veces es llamado Marcos, otras, Juan (Hech. XIII, 13) y otras, Juan Marcos (Hech. XII, 12). Su madre se llamaba María, probablemente era viuda, y tenía una casa grande.

 2. Profesión: Era levita y siguió a Pedro desde la Ascensión hasta alrededor del año 45, cuando se fue con Pablo y Bernabé, para luego volver con Pedro el año 50; sin embargo, no fue ni apóstol ni formó parte de los 72 discípulos.

 3. Citado: Ya era conocido a fines del siglo I (San Clemente) y en el siglo II (Pastor Hermas, San Ignacio, San Justino, Taciano) y también lo citan los herejes a partir del siglo I.

El Evangelio de San Marcos es muy poco citado entre los Padres, y la razón es obvia: tiene muy pocos versículos propios que no se encuentren en alguno de los otros evangelios.

 4. San Marcos es un judío que vive en Palestina: escribe como los semitas, con oraciones breves, proposiciones coordinadas (unión de dos o más oraciones simples) o con paralelismo; tiene palabras arameas (boanerges, talita kumi, corbán, etc.), no pocas construcciones semitas.

Conoce bien la ley y costumbres judías (VII, 1-4), la doctrina de los fariseos y saduceos (XII, 18), las rígidas observancias del sábado, etc.

Conoce bien la geografía del lugar, ya que cita incluso ciudades pequeñas; Jerusalén está muy presente a su alma, la sala donde Caifás juzga “está muy elevada sobre el atrio” (XIV, 66); la turba debía subir para ir al pretorio, etc.

Tampoco ignora el latín, ya que transcribe palabras latinas (XV, 39.44-45; V, 9; VI, 27 etc.).

 5. Pone por escrito la predicación de San Pedro:

domingo, 21 de diciembre de 2025

Introducción a los Evangelios Sinópticos (III de V)

      7. Finalidad: Probar a los judíos que Jesucristo es el Mesías prometido y profetizado.

 8. Argumentos internos que corroboran que el Evangelio fue escrito por un judío y que tenía conocimientos en lo relativo al dinero.

El autor conoce muy bien las condiciones:

a) Geográficas: habla de lugares grandes, pequeños, muy pequeños (Decápolis, Tiro, Cesarea de Filipo, Corazaín, Betsaida, Nazareth, Getsemaní, Calvario, etc.) sin ninguna aclaración y apenas indica los lugares por donde pasó Jesús, porque los supone conocidos.

b) Políticas: nombra los diversos rectores de Israel sin hacer ninguna aclaración (Herodes, Arquelao, Herodes Antipas, Pilatos, Caifás, Filipo).

c) Religiosas: Cita el A.T. como autoridad suprema inapelable para probar el cumplimiento de las profecías en Jesucristo.

d) Pecuniarias: Es el único que habla sobre el tributo de didracma que había que pagar (XVII, 24) y especifica bien qué clase de tributo se le pagaba al César cuando lo llama “moneda del tributo” (XXII, 19), mientras que Marcos y Lucas le dan el nombre común “denario”.

Que Mateo fue su autor también se ve porque (sin dudas por humildad), cuando da el catálogo de los Apóstoles agrega el adjetivo “publicano” a su nombre y se coloca en el octavo lugar y no en el séptimo, como en las demás listas[1].

 

 

8. Plan general del primer Evangelio

viernes, 19 de diciembre de 2025

Introducción a los Evangelios Sinópticos (II de V)

 Evangelios Sinópticos

 I. Evangelio según San Mateo

 

1. Nombre: Mateo: “Don de Dios”, también llamado Leví (Mc. II, 14; Lc. V, 27).

 2. Profesión: Era publicano, o sea, recaudador de impuestos, profesión mal vista en aquel entonces y era casi sinónimo de “pecador”. Para este oficio se requería, al menos como condición general, una cierta familiaridad con el dinero, sus leyes, etc. Algo así como un contador en nuestros días. Veremos enseguida que esta característica marca a fuego su evangelio.

 3. Citado: Ya era conocido a fines del siglo I (Didajé, San Clemente, Epíst. de Bernabé, San Ignacio Mártir, San Policarpo) y también lo citan los herejes a partir del siglo II.

 4. Fecha de composición: Variedad de opiniones entre los autores católicos. La fecha más antigua es entre 3 y 10 años después de la muerte de Cristo; otros la ponen entre los años 40-50.

En lo personal, me inclino hacia el año 38.

 5. Idioma: Según la tradición, fue el único evangelio escrito en arameo, la lengua que hablaba el pueblo en Israel en ese entonces.

El Evangelio arameo se perdió hacia el siglo II, pero se conservó la traducción griega, que ya había sido aceptada en época de los Apóstoles (tema interesantísimo y muy relacionado con la famosa “cuestión sinóptica”).

 6. Destinatarios inmediatos: Los destinatarios inmediatos del Evangelio de San Mateo son los judíos creyentes de Palestina.

 Esta afirmación se corrobora por el análisis interno del libro:

 I. Judíos:

lunes, 15 de diciembre de 2025

Algunas notas a Apocalipsis XVIII, 23b-24

 23b. porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra, porque con tu hechicería fueron engañadas todas las naciones.

 Concordancias:

 Ἔμποροι (mercaderes): cfr. Apoc. XVIII, 3.11.15. Ver Mt. XIII, 45.

 Μεγιστᾶνες (magnates): cfr. Mc. VI, 21; Apoc. VI, 15.

 γῆς (tierra): cfr. Apoc. I, 5.7; V, 3.6.10.13; VI, 13.15; X, 2.5-6.8; XI, 4; XIV, 7; XVII, 2.5.18; XVIII, 1.3.9; XIX, 2.19; XX, 8-9.11; XXI, 1.24. Ver Apoc. III, 10; VI, 4.8.10; VII, 1-3; VIII, 5.7.13; IX, 1.3-4; XI, 6.10.18; XII, 4.9.12-13.16; XIII, 3.8.11-14; XIV, 3.6.15-16.18-19; XVI, 1-2.18; XVII, 8; XVIII, 3.9.11.24.

 Φαρμακείᾳ (hechicería): cfr. Gál. V, 20; Apoc. IX, 21; XXI, 8; XXII, 15 (siempre hablando de Babilonia y sus habitantes).

 Ἐπλανήθησαν (fueron engañadas): cfr. Mt. XVIII, 12-14 (los pequeños, engañados, tal vez, por los Falsos Profetas del primer Sello); XXII, 29; Mc. XII, 24 (sobre la resurrección); Mt. XXIV, 4-5.11; Mc. XIII, 5-6; (Falsos Profetas del primer Sello); Mt. XXIV, 24; Mc. XIII, 22; II Jn. 7-8; Apoc. XIII, 14; XIX, 20 (Bestia de la Tierra – Falso Profeta); I Cor. VI, 9-10. (Sobre los herederos del Reino de los Cielos, cfr. Apoc. XXI, 8 y XXII, 15); Lc. XXI, 8 (falsos profetas antes de la destrucción de Jerusalén); II Tim. III 13 (hombres malos); Heb. III, 10 (generación perversa del desierto); Sant. I, 16; I Jn. II, 26 (tradición); Apoc. XII, 9; XX, 3.8.10 (Dragón); (Parecería haber una relación entre Babilonia y los dos grupos de falsos Profetas). Ver I Cor. XV, 33; Gál. VI, 7; Tito III, 3; Heb. XI, 38; Sant. V, 19; I Ped. II, 25; II Ped. II, 15; I Jn. I, 8; III, 7; Apoc. II, 20.

Jesús es acusado de engañador: cfr. Mt. XXVII, 63; Jn. VII, 12.47.

 Πάντα τὰ ἔθνη (todas las naciones): cfr. Apoc. XIV, 8; XVIII, 3; XX, 3.8. Ver Apoc. XV, 4; XXI, 24.26; XXII, 2.

  

Notas lingüísticas:

 Zerwick: “μεγιστᾶνες: hombre grande. En plural, próceres, príncipes”.

 

Citas Bíblicas:

domingo, 14 de diciembre de 2025

Algunas notas a Apocalipsis XVIII, 22-23a

 22. Y voz de citaristas y músicos y flautistas y trompetistas no se oirá en ti ya y ningún artífice de arte se hallará en ti ya y voz de molino no se oirá en ti ya 23a. y luz de lámpara no alumbrará en ti ya y voz de esposo y esposa no se oirá en ti ya,

 Concordancias:

 φωνὴ (voz): cfr. Apoc. I, 10.12.15; III, 20; IV, 1.5; V, 2.11-12; VI, 1.6-7.10; VII, 2.10; VIII, 5.13; IX, 13; X, 3-4.7-8; XI, 12.15.19; XII, 10; XIV, 2.7.9.13.15.18; XVI, 1.17-18; XVIII, 2.4.23; XIX, 1.5-6.17; XXI, 3.

 Κιθαρῳδῶν (citaristas), cfr. Apoc. XIV, 2.

 Μουσικῶν (músicos): Hápax absoluto.

 Αὐλητῶν (flautistas): Hápax en el Apoc. cfr. Mt. IX, 23.

 Σαλπιστῶν (trompetistas): Hápax absoluto.

 ἀκουσθῇ (oirá): cfr. Apoc. I, 3.10; II, 7.11.17.29; III, 3.6.13.20.22; IV, 1; V, 11.13; VI, 1.3.5-7; VII, 4; VIII, 13; IX, 13.16; X, 4.8; XII, 10; XIII, 9; XIV, 2.13; XVI, 1.5.7; XVIII, 4; XIX, 1.6; XXI, 3; XXII, 8.17-18. Ver Apoc. IX, 20; XI, 12; XVIII, 23.

 Τεχνίτης (artífice): Hápax en el Apoc. cfr. Hech. XIX, 24.38; Heb. XI, 10.

 Τέχνης (arte): Hápax en el Apoc. cfr. Hech. XVII, 29; XVIII, 3.

 Εὑρεθῇ (será hallada): cfr. Apoc. II, 2; III, 2; V, 4; IX, 6; XII, 8; XIV, 5; XVI, 20; XVIII, 14.21.24; XX, 11.15.

 Μύλου (molino): cfr. Mt. XVIII, 6 (escándalo – arrojar al mar); XXIV, 41; Mc. IX, 42 (escándalo – arrojar al mar); Apoc. XVIII, 21.

 Φῶς (luz): cfr. Apoc. XXI, 24; XXII, 5.

 Λύχνου (lámpara): cfr. Apoc. XXI, 23; XXII, 5.

 Φάνῃ (alumbrará): cfr. Apoc. I, 16; VIII, 12; XXI, 23.

 Νυμφίου (esposo): Hápax en el Apocalipsis.

 Νύμφης (esposa): cfr. Apoc. XXI, 2.9; XXII, 17.

 

 Notas lingüísticas:

 Zerwick: “πᾶςοὐ: hebraísmo = ningún”.

  

Citas Bíblicas:

sábado, 13 de diciembre de 2025

Algunas notas a Apocalipsis XVIII, 21

 21. Y alzó un ángel fuerte una piedra como un molino grande, y (la) arrojó al mar, diciendo: “Así con ímpetu será arrojada Babilonia, la gran ciudad y no será hallada ya.

 Concordancias:

 Ἦρεν (alzó): cfr. Apoc. X, 5.

 Ἀγγελος (ángel): cfr. Mt. XI, 10; Mc. I, 2; Lc. VII, 27 (San Juan Bautista); Lc. VII, 24; IX, 52 (mensajeros); Sant. II, 25 (dos mensajeros de Josué); Apoc. I, 1; V, 2; VII, 2; VIII, 3-5; X, 1.5.8-10; XIV, 6.8-9.15.18; XVIII, 1; XIX, 17; XXII, 16 (San Gabriel); VIII, 2.6.8.10.12-13; IX, 1.13-14; X, 7; XI, 15 (7 Arcángeles que tocan las siete trompetas); I, 20; II, 1.8.12.18; III, 1.7.14 (Jerarquía); III, 5; V, 11; VII, 1.2.11; XIV, 10 (ángeles); IX, 11 (ángel del abismo); IX, 14-15 (ángeles malos de la sexta Trompeta); XII, 7 (ángeles de San Miguel); XII, 7.9 (ángeles de Satanás); XIV, 17.19 (un ángel con la hoz afilada); XV, 1.6-8; XVI, 1; XVII, 1.7; XXI, 9; XXII, 8 (ángeles de las siete Copas); XVI, 5 (ángel de las aguas); XX, 1 (San Miguel); XXI, 12 (12 Apóstoles); XXII, 6 (¿Cristo?).

 ἰσχυρὸς (fuerte): cfr. Mt. III, 11; XII, 29; Mc. I, 7; III, 27; Lc. III, 16; XI, 21-22; Apoc. V, 2; VI, 15; X, 1; XVIII, 2.8.10; XIX, 6.18.

 Ἀγγελος ἰσχυρὸς (ángel fuerte): cfr. Apoc. V, 2; X, 1. Ver Apoc. XVIII, 2.

 λίθον (piedra): cfr. Mt. XXI, 44 y Lc. XX, 18 (Parusía); Lc. XVII, 2 (Babilonia); I Cor. III, 12; Apoc. IV, 3; XVIII, 12.16.21; XXI, 11.19.

 Μύλινον (molino): cfr. Mt. XVIII, 6 (escándalo – arrojar al mar); XXIV, 41; Mc. IX, 42 (escándalo – arrojar al mar); Apoc. XVIII, 22.

 Ἔβαλεν (arrojó): cfr. Mt. III, 10; V, 25.29; VI, 30; VII, 19; XIII, 42.48.50; XVIII, 8-9.30; XXI, 21; Mc. IX, 42.45.47; XI, 23; Lc. III, 9; XII, 49.58; Jn. XV, 6; Apoc. XIV, 16.19; XIX, 20; XX, 3.10.14-15. Ver Apoc. II, 10; VI, 13; VIII, 5.7-8; XII, 9-10.13.

 θάλασσαν (mar): cfr. Apoc. VII, 1-3; VIII, 8-9; X, 2.5.8; XII, 12.17; XIII, 1; XVI, 3; XX, 13 (?); XXI, 1 (?). Ver Apoc. IV, 6; V, 13; X, 6 XIV, 7; XV, 2; XVIII, 17.19; XX, 8.

 Ὁρμήματι (con ímpetu): Hápax absoluto.

 Βαβυλὼν μεγάλη (Babilonia la grande): cfr. Dan. IV, 27; Mt. VII, 24-27; Lc. VI, 46-49; Apoc. IX, 14; XVI, 12 (Éufrates); XVI, 19 (¿Babilonia?) XIV, 8; XVI, 21; XVII, 1.5.18; XVIII, 2.16.18-19.21; XIX, 2 (Babilonia). Ver Apoc. XVIII, 10: “Babilonia, la ciudad, la fuerte”.

  μεγάλη πόλις (la gran ciudad): cfr. Apoc. XI, 8; XVI, 19; VII, 18; XVIII, 10.16.18-19. Ver Apoc. XIV, 8; XVII, 5; XVIII, 2.

 Εὑρεθῇ (será hallada): cfr. Apoc. II, 2; III, 2; V, 4; IX, 6; XII, 8; XIV, 5; XVI, 20; XVIII, 14.22.24; XX, 11.15.

  

Notas Lingüísticas:

 Zerwick: “οὐ μὴ (no): cfr. v. 7”.

 Zerwick: “εὑρεθῇ (hallada): cfr. v. 14”.

  

Concordancias:

jueves, 11 de diciembre de 2025

Algunas notas a Apocalipsis XVIII, 20

 20. ¡Alégrate sobre ella, cielo y (¿esto es?) los santos y los apóstoles y los profetas, pues ha juzgado Dios vuestro juicio contra ella!

 Concordancias:

 Εὐφραίνου (alégrate): cfr. Lc. XII, 19; XVI, 19; Hech. VII, 41; Apoc. XI, 10 (los que habitan sobre la tierra); XII, 12 (cielos).

 οὐρανέ (cielo): cfr. Mt. V, 34; XXIII, 21-22; Hech. VII, 49; Apoc. III, 12; IV, 2; V, 3.13; VIII, 1; X, 1.4-6.8; XI, 12-13.15.19; XII, 1.3.7.8.10.12; XIII, 6; XIV, 2.13.17; XV, 1.5; XVI, 11.21; XVIII, 1.4-5; XIX, 1.14; XX, 1.9.11; XXI, 2.10.

 Οἱ ἅγιοι (los santos): cfr. Mt. XXVII, 52; Hech. IX, 13; XXVI, 10; I Cor. VI, 2; Ef. I, 18; II, 19; III, 18; IV, 12; Col. I, 12; I Tes. III, 13; II Tes. I, 10; Apoc. V, 8; VIII, 3-4; XI, 18; XIII, 7.10; XIV, 12; XVI, 6; XVII, 6; XVIII, 24; XIX, 8; XX, 9; XXII, 11.21. Ver Apoc. XX, 6.

 Οἱ ἀπόστολοι (los apóstoles): cf. II Cor. XI, 5.13; XII, 11-12; Apoc. II, 2; XXI, 4.

 Προφήτας (profetas): cfr. Mt. X, 41; XXIII, 34; Lc. XI, 49; XIII, 33-34; Apoc. X, 7; XI, 10.18; XVI, 6; XVIII, 24; XXII, 6.9.

 Οἱ ἀπόστολοι καὶ οἱ προφῆται (los apóstoles y los profetas): cfr. Lc. XI, 49.

 Οἱ ἅγιοι καὶ οἱ ἀπόστολοι καὶ οἱ προφῆται (santos y profetas): cfr. Apoc. XI, 18; XVI, 6; XVIII, 24.

 Κρίνας (ha juzgado): cfr. Jn. IX, 39; XII, 48; II Tes. II, 12; Apoc. VI, 10 (Mártires del quinto Sello); XVI, 5 (habitantes de la tierra); XVIII, 8; XIX, 2 (Babilonia por muerte a mártires del Anticristo).11 (Anticristo - Juicio de las Naciones). Ver Apoc. XI, 18; XX, 12-13.

 Siempre en sentido peyorativo.

 Κρίμα (juicio): cfr. Mt. VII, 2; XXIII, 14; Mc. XII, 40; Lc. XX, 47; XXIII, 40; XXIV, 20; Jn. IX, 39; Hech. XXIV, 25; Rom. II, 2-3; III, 8; XI, 33; Heb. VI, 2; I Ped. IV, 17; II Ped. II, 3; Jud. I, 4; Apoc. XVII, 1; XX, 4. Ver Jn. IX, 39; XII, 48; II Tes. II, 12; Apoc. XVI, 5 (habitantes de la tierra); XVII, 1; XVIII, 8; XIX, 2 (Babilonia por muerte a mártires del Anticristo).11 (Anticristo - Juicio de las Naciones). Ver Apoc. XI, 18; XX, 12-13.

  

Notas Lingüísticas:

domingo, 7 de diciembre de 2025

Introducción a los Evangelios Sinópticos (I de V)

Introducción a los Evangelios Sinópticos


 Puesto que el Discurso Parusíaco se encuentra en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, creo que no está de más dedicarle unas páginas a la composición de estos tres evangelios, pues nos ayudarán en algunos aspectos menores a la hora de entender el Discurso.

 I. Introducción


 Evangelio primitivamente significó albricias; luego pasó a significar la misma buena nueva. En sentido cristiano significó la Buena Nueva por antonomasia, “el mensaje de la salvación” humana (Ef. I, 13).

Una Sinopsis presenta en columnas paralelas el texto sagrado para que, en un único y fácil golpe de vista, se puedan ver las semejanzas y diferencias de las narraciones evangélicas.

Los tres primeros Evangelios se llaman Sinópticos porque, a causa de su gran parecido en la elección y desarrollo de la materia, se prestan grandemente para esta disposición en columnas paralelas.

Los Evangelios Sinópticos están moldeados de la misma manera (aunque cada uno tiene sus características propias, como veremos más adelante).

Básicamente, el esquema de los Sinópticos es el siguiente:

 

1) Período preparatorio del ministerio de San Juan Bautista (Judea).

2) Viaje a Galilea, después de la prisión del Bautista.

3) Ministerio galileo, todo seguido.

4) Viaje hacia Jerusalén.

5) Última semana en Jerusalén.

A todo esto, hay que sumarle la Pasión, Resurrección y Ascensión.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (V de V)

 c) Los dos decretos de Pío XII

 En la década del `40 el Santo Oficio emitió dos decretos que, créase o no, son los mejores argumentos en favor del Milenarismo.

Voy a dar los textos y citaré solamente la parte pertinente para luego simplemente sacar las conclusiones en base a lo que vimos antes.

        “Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio. Protoc. Nº 126-41

Del Palacio del Santo Oficio, 11 de julio de 1941.

 Excmo. y Revmo. Señor:

 En su debido tiempo llegó al Santo Oficio la carta N2 126-40, fechada 22 de abril de 1940, en la cual Su Excia. Rma. informaba que en esa Arquidiócesis había quienes defendían el sistema de los milenaristas espirituales y que aumentaban más y más los admiradores de tal doctrina; así como también de la obra del P. Lacunza: “Venida del Mesías en Gloria y Majestad”. Al mismo tiempo, solícitamente S.E. pedía, que se le dieran normas oportunas de parte de la Santa Sede.

Llevado el asunto a la sesión plenaria del miércoles 9 de este mes, los Exmos. y Revmos. Cardenales de esta Suprema Sagrada Congregación mandaron responder:

El sistema del milenarismo, aun el mitigado, es decir, el que enseña que, según la revelación católica, Cristo Nuestro Señor antes del juicio final, ha de venir corporalmente a esta tierra a reinar, ya sea con resurrección anterior de muchos justos o sin ella, no se puede enseñar sin peligro”.

Por tanto, apoyado en esta respuesta y teniendo presente, como S.E. mismo lo dice, la prohibición del libro del P. Lacunza, hecha ya por el Santo Oficio, tratará de velar cuidadosamente para que dicha doctrina, bajo ningún pretexto, sea enseñada, propagada, defendida o recomendada de viva voz o por cualquier clase de escritos.

Para realizarlo S.E. podrá emplear los medios oportunos no sólo con amonestaciones, sino también empleando la autoridad; dadas, si fuera el caso, las instrucciones que sean necesarias a los que enseñan en el Seminario o en otros institutos. Y si algo más grave ocurriere, no deje de comunicarlo al Santo Oficio.

Aprovechando la ocasión, le aseguro los sentimientos de mi grande estimación, quedando de su Excia. Revma. Adictísimo,

 

F. Card. Marchetti Selvaggiani

Secretario.

 

Este primer decreto presenta algunas características interesantes que vamos a analizar enseguida.