sábado, 29 de noviembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (IV de V)

 b) Magisterio eclesiástico

 Para entender bien qué se condena y bajo qué aspecto, lo primero que tenemos que hacer es definir qué es el Magisterio de la Iglesia.

Enseñan los teólogos que Nuestro Señor tenía, como hombre, una triple potestad:

 a) Como Maestro o Profeta tenía la potestad de enseñar con autoridad.

b) Como Sacerdote tenía el poder de santificar a las almas.

c) Como Juez o Rey tenía la potestad de regir a sus súbditos.

 Ahora bien, ese triple poder se lo legó a la Iglesia, y es por eso que el Evangelio de San Mateo termina con estas importantes palabras:

 

“Todo poder me ha sido dado en el cielo y sobre la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos (poder de Magisterio) bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (poder de Sacerdocio); enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado (poder de Gobierno)”.

 

Es el primero de estos poderes el que vamos a analizar ahora.

Enseña el Concilio Vaticano I lo siguiente:

 

“Pues no fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación trasmitida por los Apóstoles, es decir el depósito de la fe" (Concilio Vaticano I, Dz. 1836).

 

Es decir, la misión del Papa con respecto al depósito que Dios reveló a los hombres es doble, y de aquí tomo la siguiente división del magisterio del Papa.

martes, 25 de noviembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (III de V)

                                     III) El Magisterio Eclesiástico y el Milenarismo Patrístico

 

La tercera parte está dividida en otras tres:

En la primera vamos a echarle un vistazo a los vaivenes históricos de la exégesis Milenarista; en la segunda vamos a analizar qué es y cómo se ejerce el magisterio de la Iglesia, y por último vamos a analizar los dos decretos de Pío XII sobre el milenarismo espiritual y a sacar las consecuencias de los principios dados anteriormente.

 a) Pequeña historia

 Es cierto que el Milenarismo:

 1) Fue aceptado por todos los autores que trataron el tema, hasta el siglo II inclusive (Didajé, Epíst. de Bernabé, San Papías, San Policarpo, San Justino, San Ireneo, etc.).

2) Lo aceptaban como una opinión y no como algo de fe.

3) En los primeros siglos, muchos rechazaban el Milenio, aunque las más de las veces era el carnal, pues nominalmente solamente dos Padres rechazan todo milenarismo: San Dionisio Areopagita (¿siglo III?) y Genadio (siglo V).

4) Con el correr de los siglos, la opinión antimilenarista fue ganando cada vez más adeptos, hasta que, a fines del siglo IV/comienzos del V, se hace bastante común e incluso el Milenarismo cae en el olvido hasta bien entrada la Edad Moderna, a fines del siglo XVIII.

Estos son hechos históricos, fácilmente comprobables.

 Ahora bien, las causas de este decaimiento son también fácilmente trazables. Los autores enumeran, entre otras, las siguientes:

 1) La paz de Constantino, que dio término al período de las persecuciones romanas.

2) El hecho de ir mezclado a menudo con groseros errores.

3) La autoridad de los impugnadores (San Jerónimo y San Agustín a la cabeza).

4) La ignorancia de la verdadera tradición, es decir, “muchos antiguos documentos y escritos de los Padres de la antigüedad permanecieron desconocidos de los autores del Medioevo y también de la edad moderna” (Didaché, San Hipólito, San Victorino, epístola de Bernabé, San Ireneo, etc.).

 

***

jueves, 20 de noviembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (II de V)

 II) Análisis del Milenarismo de los Padres

y autores ortodoxos

 

Lo primero y principal que hay que tener en cuenta a la hora de entender lo que sucederá durante esos mil años es que va a haber dos grupos de personas:

 a) En primer lugar, están los santos resucitados en la resurrección primera, que van a estar con Cristo en la Jerusalén Celeste, la cual, a su vez, va a estar sobre la Jerusalén terrestre.

En substancia, la idea es que, durante el Milenio, la Jerusalén terrestre va a ser el centro espiritual y político de la humanidad, y que sobre ella va a estar la Jerusalén Celeste iluminándola.

 

Is. LX, 1-3.19-20: “Álzate y resplandece, porque viene tu lumbrera, y la gloria de Yahvé brilla sobre ti. Pues mientras las tinieblas cubren la tierra, y densa oscuridad a las naciones, se levanta sobre ti Yahvé, y se deja ver sobre ti su gloria. Los gentiles vendrán hacia tu luz… No será ya el sol tu luz durante el día, ni te alumbrará la luz de la luna; porque Yahvé será para ti eterna lumbrera, y tu esplendor el Dios tuyo. No se pondrá más tu sol, ni faltará tu luna; porque tu luz eterna será Yahvé, y los días de tu llanto se habrán acabado”.

 

Voy a volver sobre esto enseguida.

 b) El segundo grupo está constituido por lo que se conoce con el nombre técnico de “viadores”, o sea “los que están en vía o en camino” hacia la patria celestial. Dicho de otra manera, los simples mortales como nosotros.

Estos viadores van a poblar la tierra, y van a ser como nosotros hoy en día: capaces de mérito y de pecado, van a procrear, morir, etc.

Pero, y esto es muy importante, no todo va a ser como es ahora.

Lacunza y otros autores enumeran varios medios extraordinarios que van a facilitar enormemente la práctica de la virtud en aquellos tiempos:

 1) En primer lugar, de los tres enemigos que tiene el hombre: el demonio, el mundo y la carne, los dos primeros, que son los enemigos externos del hombre, van a estar sometidos.

El demonio, como hemos leído, va a estar en una prisión llamada abismo, mientras que el “mundo”, o sea, la contra-iglesia, la ciudad del hombre –que tan hermosamente describió San Agustín– con todas sus herejías, leyes inicuas, escándalos, etc. no va a existir, porque todas las naciones van a reconocer al verdadero Dios.

sábado, 15 de noviembre de 2025

P. Réginald Garrigou Lagrange O.P., Perfección Cristiana y Contemplación según Santo Tomás y San Juan de la Cruz, vol. II (Reseña)

 P. Réginald Garrigou Lagrange O.P.,

Perfección Cristiana y Contemplación

según Santo Tomás y San Juan de la Cruz,

vol. II (Reseña) 

CJ Traducciones, 2025, pp. 513


Hace algo más de un año tuvimos ocasión de reseñar el primer volumen de esta verdadera obra maestra (ver ACÁ). El segundo volumen se presenta tan macizo como el primero.

La obra comienza con el tema del llamado a la contemplación o vida mística, y el docto dominico responde la dificultad distinguiendo el llamado general y remoto del individual y próximo. Distinción que ayuda a explicar algunos pasajes muy importantes de los dos grandes místicos: San Juan de la Cruz y Santa Teresa.

Son dignas de atención, a nuestro entender, las cuestiones relativas a la autoridad de Santo Tomás en teología mística y las cuestiones de método, como así también el extenso e interesantísimo apartado sobre el acuerdo de las diversas escuelas sobre el carácter normal, y no extraordinario, de la contemplación.

En un apéndice trata la cuestión de la necesidad o no de las ideas infusas para la contemplación, al analizar algunas opiniones de la época.

De particular importancia, por su claridad, es una carta de Maritain que Garrigou Lagrange transcribe hacia el final, y donde podemos apreciar la lucidez de lo que Castellani llamaría “el primer Maritain”, donde, gracias a un par de distinciones, arroja una gran luz sobre estas cuestiones.

Lo que se hace desear, a través de los dos volúmenes, es una límpida traducción de los textos de los dos grandes místicos del Carmelo (de hecho, el libro termina dedicándole algunas páginas a una mala traducción al francés de un texto de San Juan de la Cruz). Es una verdadera pena que estos textos claves de la mística Católica no hayan sido traducidos correctamente a las principales lenguas modernas. Siempre hemos dicho que, si no hubiéramos sabido español, hubiéramos querido aprenderlo para leer, entre otros, al gran doctor místico San Juan de la Cruz.

El libro, de carácter un tanto polémico (inevitable, pues, allá por los comienzos del siglo pasado, este tema estaba muy en boga), es capaz, sin embargo, de arrojar una grandísima luz sobre un tema tan interesante y necesario para todo Católico.

Con la publicación del segundo y último volumen de esta magistral obra, el público de habla hispana tiene a su alcance ahora uno de los libros más importantes escrito por uno de los mayores teólogos del siglo XX, llamado, no sin razón, martillo de los modernistas.

Quiera Dios que la lectura de estas páginas redunde en mayor amor por la vida de la gracia, descrita por San Pablo como vida escondida con Cristo en Dios (Col. III, 3).

 El segundo volumen está disponible en Amazon por lo el momento, y esperamos que pronto lo podamos ver impreso en Argentina. 

Volumen I AQUÍ. 

Volumen II AQUÍ.


lunes, 10 de noviembre de 2025

El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico (I de V)

 El Milenarismo y el Magisterio Eclesiástico

 

Este ensayo va a estar dividida en 3 partes:

 I) Qué es (y qué no es) el Milenarismo.

II) Análisis del Milenarismo de los Padres y exégetas católicos, y su contraposición con otras dos clases de Milenarismos erróneos, e incluso heréticos.

III) Posición del Magisterio de la Iglesia sobre el Milenarismo Patrístico.

 

***

 Lo primero que tenemos que hacer es citar el capítulo XX del Apocalipsis, que es de donde se sacan común, aunque no únicamente, los argumentos. 

1. Y vi un ángel que descendía del cielo y tenía en su mano la llave del abismo y una gran cadena.

2. Y se apoderó del dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años,

3. y lo arrojó al abismo que cerró y sobre el cual puso sello para que no sedujese más a las naciones, hasta que se hubiesen cumplido los mil años, después de lo cual ha de ser soltado por un poco de tiempo.

4. Y vi tronos; y se sentaron en ellos, y les fue dado juzgar, y (vi) a las almas de los que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su estatua, ni habían aceptado la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

5. Los restantes de los muertos no tornaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Esta es la primera resurrección.

6. ¡Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección! Sobre éstos no tiene poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, con el cual reinarán los mil años.

7. Cuando se hayan cumplido los mil años Satanás será soltado de su prisión,

8. y se irá a seducir a los pueblos que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y Magog a fin de juntarlos para la guerra, el número de los cuales es como la arena del mar.

9. Subieron a la superficie de la tierra y cercaron el campamento de los santos y la ciudad amada; más del cielo bajó fuego [de parte de Dios] y los devoró.

10. Y el Diablo, que los seducía, fue precipitado en el lago de fuego y azufre, donde están también la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

11. Y vi un gran trono esplendente y al sentado en él, de cuya faz huyó la tierra y también el cielo; y no se halló más lugar para ellos.

12. Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, en pie ante el trono y se abrieron libros -se abrió también otro libro que es el de la vida- y fueron juzgados los muertos, de acuerdo con lo escrito en los libros, según sus obras.

13. Y el mar entregó los muertos que había en él; también la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras

14. Y la muerte y el Hades fueron arrojados en el lago de fuego. Esta es la segunda muerte: el lago de fuego.

15. Si alguno no se halló inscrito en el libro de la vida, fue arrojado al lago de fuego.

 

I. Qué es el Milenarismo

 Al decir de Straubinger, el Milenarismo es: 

sábado, 1 de noviembre de 2025

El libro de Josué como imagen del Apocalipsis (VII de VII)

 Creo que el mejor resumen de la vida y gesta de Josué como imagen de Cristo está descrita en el libro del Eclesiástico, donde pasa revista a los principales personajes del Antiguo Testamento.

De Josué dice lo siguiente: 

Eccli. XLVI, 1-8: “Esforzado en la guerra fue Jesús, hijo de Nave, sucesor de Moisés en el don de la profecía; el cual fue grande, como lo denota su nombre, grandísimo en salvar a los escogidos de Dios, en sojuzgar a los enemigos que se levantaban contra él, y en conseguir para Israel la herencia. ¡Cuánta gloria alcanzó, teniendo levantado su brazo, y vibrando la espada contra las ciudades! ¿Quién antes de él combatió así? Porque el mismo Señor le puso en sus manos los enemigos. ¿No se detuvo al ardor de su celo el sol, por lo que un día llegó a ser como dos? Invocó al Altísimo Todopoderoso cuando batía por todos los lados a los enemigos, y el grande, el santo Dios, oyendo su oración, envió piedras de granizo muy duras y pesadas. Se arrojó impetuosamente sobre las huestes enemigas, y en la bajada arrolló a los contrarios, para que conociesen las naciones su poder, porque no es fácil pelear contra Dios. Fue siempre en pos del Omnipotente”.

 Josué es sucesor de Moisés en cuanto profeta y, además, fue grande por su nombre, porque llevaba en sí el nombre del Salvador.

Pero las 3 grandes características de Josué como imagen de Jesús creo que están claramente marcadas cuando dice:

 a) Salvar a los escogidos de Dios, lo cual nos hace pensar en el Discurso Parusíaco: 

Mt. XXIV, 22-24.30-31: “Y si no hubiesen sido acortados los días aquellos, no sería salva toda carne; más a causa de los elegidos serán acortados los días aquellos. "Entonces si alguien os dice: "Ved, aquí (está) el Cristo” o “aquí”, no creáis. Se levantarán, en efecto, falsos cristos y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios, hasta el punto de engañar, si fuera posible, aún a los elegidos” (…) Y entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y entonces harán luto todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con virtud y gloria mucha. Y enviará sus ángeles con trompeta grande y congregarán a sus elegidos de los cuatro vientos, de extremos del cielo a extremos de ellos”. 

Y el Apocalipsis, al hablar de la batalla del Harmagedón dice que Cristo viene junto con los escogidos (XVII, 14).

 b) Sojuzgar a los enemigos que se levantaban contra él: como vimos que hizo Josué y que hará Jesús cuando, por medio de diversos juicios, vaya destruyendo a sus enemigos: Babilonia, el falso Profeta y el Anticristo, las Naciones y, por último, Satanás (Apoc. XVII-XX), es decir, el demonio y el mundo, 2 de los 3 enemigos del alma.

 c) Conseguir para Israel la herencia: como vimos en Josué y veremos en Jesús cuando divida la tierra Santa según la profecía de Ezequiel.

 Imposible no recordar las palabras de San Justino: