martes, 31 de julio de 2012

La Iglesia Católica y la Salvación, por J.C. Fenton. Introducción

   Nota del Blog: Con la idea de traducir el libro completo en un futuro no muy lejano, presentamos a continuación el prólogo de este brillante libro que no dudamos en calificar como lo mejor que se haya escrito sobre el tema.
   El autor aclara en este libro todas las dificultades que trae la exposición de este dogma.
   
   Part of the original version HERE  
 
J.C. Fenton


LA IGLESIA CATOLICA Y LA SALVACION
A la luz de los recientes pronunciamientos de la Santa Sede.
(1958)

Por Monseñor Jospeh Clifford Fenton,

Miembro de la Academia Teológica Pontifical Romana.
Consejero de la Sagrada Congregación de los Seminarios y Universidades.
Profesor de Teología Dogmática Fundamental en la Universidad Católica de América.
Editor del American Ecclesiastical Review.

  
INTRODUCCIÓN

 En su encíclica Humani generis Pío XII hizo referencia a una frase de su gran predecesor, Pío IX, diciendo que la función más noble de la sagrada teología es la de mostrar de qué manera la doctrina revelada definida por la Iglesia se encuentra en las fuentes de la revelación –esto es, en la Sagrada Escritura y en la tradición divino-apostólica- en la misma manera en que la Iglesia lo propuso. Este libro es el resultado de un esfuerzo laborioso y humilde de hacer esto con referencia a lo que la autoridad eclesiástica ha enseñado y definido sobre la necesidad de la Iglesia para obtener la salvación.
Pocos dogmas de la fe Católica han sido comentados e interpretados en la literatura teológica y religiosa del siglo XX en forma tan frecuente y extensiva como aquel que nos enseña que no hay salvación fuera de la verdadera Iglesia de Jesucristo. De aquí que todo libro nuevo sobre este tema debe intentar ofrecer, por lo menos, alguna ventaja teológica que no se encuentra en la literatura Católica actual. El autor del presente trabajo cree sinceramente que su publicación se justifica por estas tres razones:

sábado, 28 de julio de 2012

La Mujer Eterna, Cap. II, Segunda Parte

Santa Teresita en el papel de Santa Juana de Arco
Si se ha reconocido la importancia religiosa de la virgen, se llega también a su significado temporal para el ser humano. La misma virgen que sacrifica el matrimonio y la maternidad para representar el valor solitario de la persona, con su sacrificio asegura también el matrimonio y la maternidad. De la misma manera que ella no permanecería virgen si no alzara ante su persona la idea del matrimonio, así defiende también el matrimonio de sus hermanas. En el exceso de mujeres es fatal la disolución del matrimonio tan pronto como la soltera menosprecia la virginidad. Sin la virgen no hay matrimonio, y por tanto tampoco maternidad protegida. La virgen que cierra la  generación para asegurar el valor de la persona, por otra parte también asegura a la generación, la asegura precisamente por el aprecio del valor de la persona. De la misma manera  que el matrimonio y la virginidad están anclados en el mysterium caritatis, también lo están en la persona. El matrimonio en lo más íntimo está fundado en su valor. Así el valor supremo de la persona no redunda sólo para la persona sino también para la generación. Significa otra vez tan solo el velo en el cual queda envuelto todo acontecimiento femenino cuando estas circunstancias son, por así decirlo, desconocidas para los demás. Pero por cierto, sin este velo carecerían de su supremo atestado y por tanto de su fuerza más profunda: ¡es de los manantiales ocultos de donde fluyen los efectos decisivos! Con esto nos encontramos frente a la idea de la virgen como fuerza.

viernes, 27 de julio de 2012

La Sangre del Pobre, Cap. XVIII


XVIII.- EL DEFENSOR DEL SANTO SEPULCRO

La historia del pueblo Judío detiene la historia del género humano, del mismo modo que un dique detiene el curso de un río para elevar su nivel. Este capítulo lo dedica el autor de “La Salvación por los judíos” a su amigo Raúl Simón.

León Bloy


¡Sí, del Santo Sepulcro! Y se trata de un Judío, de un poeta Judío, extraordinario, y que nunca se convirtió. Pero fue profundamente judío y por lo mismo el poeta más grande que haya tenido el Pobre, quedando así más cerca del Sepulcro de Jesucristo que la mayor parte de los cristianos.
Es cosa sabida que Godofreo de Bouillon no aceptó ser nombrado rey de Jerusalén sino sólo Guardián o Defensor del Santo Sepulcro, “no queriendo”, decían las Audiencias, “llevar una corona de oro allí donde el Rey de los reyes la llevó de espinas”. No se trata ahora de una cuestión dinástica ni de una corona de oro para el poeta Morris Rosenfeld; pero lo cierto es que nunca tuvieron los pobres un defensor como él. La Ciudad santa de sus padres, conquistadas por él, fue la poesía misma, que es la Jerusalén de los pobres y de los que sufren.
Poeta de los desgraciados, personalmente desgraciado y expresándose con el lenguaje propio de los desgraciados. “Arruinados y agotados por el largo destierro, arrojados de todas partes y dispersos en países extranjeros, hemos perdido nuestra lengua sagrada y nuestra dignidad de otros tiempos y hoy tenemos que contentarnos con exhalar suspiros en un dialecto pobre y ridiculizado que hemos ido apropiándonos mientras nos arrastrábamos por los pueblos”. Pero los poetas hacen lo que quieren. Esa jerga cosmopolita formada con guiñapos de todas las lenguas, la ha convertido en una música de arpa dolorida.

jueves, 26 de julio de 2012

Sobre una (mala) traducción en el capítulo I del Apocalipsis


No es extraño encontrar como prueba de la modificación del sábado judío por el domingo cristiano un pasaje del primer capítulo del Apocalipsis. El presente trabajo tiene como finalidad analizar si es posible concluir tal cosa o si, por el contrario, estamos en presencia de una mala traducción, cuyo vero significado nos da alguna clave sobre la interpretación misma del Apocalipsis.
El texto en cuestión es el siguiente:

“9. Yo Juan, hermano vuestro y copartícipe en la tribulación y el reino y la paciencia en Jesús, fui en la isla llamada Patmos, a causa de la Palabra de Dios y del Testimonio de Jesús.
10. Fui en espíritu en el día del Señor, y oi detrás de mí una voz fuerte como de trompeta…”

Una apabullante mayoría de autores traduce o interpreta la frase “día del Señor” como domingo, entre ellos Allo, Scío, Crampon, Castellani, Bover, Gelin, Alápide, Wikenhauser, Holzhauser, Fillion, Allioli, Berry, Torres Amat, Vigouroux, pero en vano.
La Vulgata traduce literalmente “in dominica die” que puede ser entendido en dos sentidos diferentes.

martes, 24 de julio de 2012

Un texto de L. Bloy sobre la Comunión



"He aquí lo que he recibido en la comunión:

Voy a comulgar. El sacerdote ha pronunciado las palabras terribles que la piedad carnal llama consoladoras: “Domine non sum dignus…”, Jesús va a llegar y debo prepararme para recibirlo y no tengo más que un minuto… dentro de un minuto Él estará “en mi morada”.
No recuerdo haber barrido esta morada donde Él va a entrar como un rey o como un ladrón, pues no sé qué pensar de esa visita ¿He limpiado siquiera una vez mi morada de impudicia y de carne?
Echo en ella una mirada, una pobre mirada de espanto, y la veo llena de polvo y de basuras. En toda ella hay como un hedor de putrefacción y de inmundicia.
No me atrevo a escudriñar en sus rincones. En los sitios menos oscuros, advierto horribles manchas, antiguas o recientes, que me recuerdan que he masacrado inocentes, ¡a cuántos inocentes y con qué crueldad!
Los muros están cubiertos de podredumbre y su fría humedad me hace pensar en las lágrimas de tantos desdichados que me han implorado en vano, ayer, anteayer, hace diez, veinte, cuarenta años…
Pero ¡cómo! Allá, delante de esa puerta descolorida ¿qué monstruo es ese que no viera antes y que se asemeja al que a veces he entrevisto en mi espejo? Parece dormir sobre esa trampa de bronce cerrada y encadenada por mí con tantas precauciones, para no oír el clamor de los muertos y sus lamentables Miserere.
¡Ah verdaderamente es menester ser Dios para entrar sin temor en semejante morada!
¡Y Él está aquí ya! ¿Cuál será mi actitud y qué he de decir o hacer?
Absolutamente nada.
Aún antes de que Él haya traspasado mi umbral, no estaré ya allí, habré desaparecido, no sé cómo, pero estaré infinitamente lejos, entre las imágenes de las criaturas.
Él estará solo, y limpiará Él mismo la casa, ayudado por Su Madre, cuyo esclavo pretendo ser y que, en realidad, es mi humilde sierva.
Cuando Ellos hayan partido, el Uno y la Otra, para visitar otras cavernas, retornaré y traeré otras inmundicias."

El Peregrino de lo Absoluto, 17 de noviembre de 1912.

lunes, 23 de julio de 2012

Oratio Pro Conversione Iudaeorum


Et ingressus est in ea spiritus, et vixerunt, Ez. XXXVII

PRIÈRE pour la conversion des Juifs (1854). Avec Imprimatur

Seigneur, Dieu d'Abraham, d'Isaac et de Jacob, qui parmi toutes les nations aviez élu les Israélites pour devenir votre peuple et votre héritage privilégié, considérez l´état déplorable dans lequel ils gémissent depuis si longtemps ; ils sont abreuvés de mépris et d'opprobres, parce qu'ils ont méconnu votre Fils Jésus-Christ; ils ne reconnaissent pas encore leur erreur ni leur aveuglement, nous implorons donc pour eux votre miséricorde, Seigneur, et votre lumière.
Ouvrez vos entrailles de miséricorde pour les brebis égarées de la maison d'Israël, afin qu'elles reviennent au bercail du véritable Pasteur, et que l'Enfant Prodigue retrouve la maison paternelle. Exaucez, Seigneur, nos prières, nous les joignons à celles de leurs frères convertis, et aux mérites de  Jésus-Christ expirant sur la croix et disant ; 0 mon Père ! pardonnes-leur, car ils ne savent pas ce qu'ils font. Levez enfin le voile de dessus leurs cœurs, afin qu'ils reconnaissent avec nous Notre Seigneur Jésus-Christ. Amen.


ORACIÓN por la conversión de los judíos (1854), con Imprimatur.

Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que entre todas las naciones habéis escogido a los Israelitas para que sean vuestro pueblo y vuestra herencia privilegiada, considerad el estado deplorable en el que gimen desde hace tanto tiempo; están llenos de desprecio y oprobios, porque no han conocido a tu Hijo Jesucristo; no reconocen todavía ni su error ni su ceguera; Señor os imploramos, pues, por ellos tu misericordia y tu luz.
Abrid vuestras entrañas de misericordia en favor de las ovejas perdidas de la casa de Israel, a fin que retornen al rebaño del verdadero Pastor, y que el Hijo Pródigo reencuentre la casa paterna. Atiende, Señor, nuestras súplicas, que unimos a las de sus hermanos conversos, y a los méritos de Jesucristo que expirando en la cruz dijo: Perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen. Por último, quitad el velo que cubre sus corazones, a fin que reconozcan junto con nosotros a Nuestro Señor Jesucristo. Amén. 


domingo, 22 de julio de 2012

León Bloy sobre los Católicos modernos y el antisemitismo

León Bloy


A Madame X:

Su carta, aunque muy afectuosa, me ha dejado un tanto triste.
Yo quisiera que aquellos a quienes amo estuviesen verdaderamente conmigo, y que mi “misión” fuese bien comprendida. Otra cosa que presiento es la “Renovación”. Pero, amiga mía, yo no hago otra cosa desde hace treinta años y todos mis libros están llenos de ese presentimiento. Empero, es menester ponerse de acuerdo sobre la palabra “Renovación”. Nuestros católicos modernos, cuya perfecta mediocridad es tal vez el signo más horrible, piensan en su casi totalidad en recursos humanos. No se oye hablar más que de ligas, congresos, elecciones, etc.
A mi juicio, todo es inútil y profundamente estúpido. La verdad incontrovertible, para mí, es la inocuidad absoluta de ese parloteo y la impotencia, irremediable en lo futuro, de la sociedad cristiana, condenada irremisiblemente.
Todo es vano ahora, excepto la aceptación del martirio. Creo habérselo dicho.

sábado, 21 de julio de 2012

La Mujer Eterna, Cap. II, Primera Parte


II LA MUJER EN EL TIEMPO


La mujer en el tiempo parece significar la plena mitad de la existencia y de las vicisitudes humanas, o sea, también de lo histórico. Pero es evidente que no es la mujer, son el hombre y su obra, lo que constituye el contenido de la vida histórica. El hombre no sólo domina las grandes acciones políticas de los pueblos, sino que también determina la pujanza y el ocaso de sus culturas intelectuales. Y -quizá sea esto lo más importante- incluso lo religioso, que  vimos que está confiado especialmente a la mujer, en sus grandes manifestaciones históricas es formado  por el hombre y está representado por él en primera línea. Siempre que escuchamos la voz de los siglos, se le oye a él. Prescindiendo de excepciones, la mujer aparece con la plenitud intemporal de un silencio palpitante que acompaña o lleva la voz de aquél. ¿Significa la fuerza de entrega en el sentido de una renunciación metafísica a la vida histórica? ¿Significa lo religioso en este mundo también carencia de autoridad? ¿Significa acaso que su reino  no es de este mundo? ¿O es que ambas cuestiones sólo exigen que se profundice más? ¿Es que plantean el problema de una nueva medida de la valoración histórica? Aquí el problema desemboca de lleno en la problemática del presente. La  cuestión de la mujer en el tiempo se convierte en la cuestión de la mujer en nuestro tiempo.

viernes, 20 de julio de 2012

El Censo Parroquial y la Pertenencia a la vera Iglesia, J. C. Fenton

Nota del Blog: siguiendo con las publicaciones de Mons. Fenton, presentamos ahora un interesante trabajo sobre las distintas teorías esbozadas por los teólogos en lo que respecta a la pertenencia a la Iglesia, como así también las consecuencias que cada una déllas tiene con respecto a la visibilidad de la Iglesia. El punto de vista desde el cual aborda esta temática es del todo original y creemos que la conclusión a la que arriba es del todo cierta.
   English note: this post is the translation of Fenton´s "The Parish Census-List and Membership in the True Church". The original may be seen HERE 

Mons. J.C. Fenton

El censo parroquial y la pertenencia a la vera Iglesia

Autor: Monseñor Joseph C. Fenton, American Ecclesiastical Review CXXII, pág. 300-311. Año 1950.

Desde mediados del siglo XVI, la cuestión sobre la posibilidad que los herejes o infieles ocultos puedan ser realmente miembros de la Iglesia Católica ha sido discutida y disputada por los teólogos. Aunque S. Roberto Belarmino de ninguna manera fue el primer escritor en haber enseñado explícitamente que estos herejes ocultos puedan ser miembros de la Iglesia, sin embargo fue el primero en haber reunido las pruebas teológicas usualmente empleadas por los escritores que le sucedieron en favor de esta tesis.[1] Los argumentos contra S. Roberto sobre este tema fueron reunidos por Suárez, Tanner, Wiggers y Sylvio.[2] Además de una distinción sugerida por Pedro Dens durante el siglo XVIII y una definitiva contribución hecha por el Cardenal Billot, [3] asombrosamente ha habido poco progreso en el estudio desta cuestión desde mediados del siglo XVII. [4]

martes, 17 de julio de 2012

Un prólogo para meditar

Nota del Blog: las siguientes líneas corresponden al prólogo del libro "Melquisedek o el Sacerdocio Real" de Fr. Antonio Vallejo O.F.M. En cuanto al autor confesamos no saber mucho pero de seguro el lector versado en Castellani recordará su nombre.
   En lo que respecta al libro en sí, creemos que es sencillamente una joya. El autor, gran políglota, maneja con mucha precisión los términos e incluso parecería que cada palabra deste libro ha sido meditada antes de ser plasmada por escrito. Con esta seguridad se atreve a contradecir (tentados estamos a escribir "a refutar") la clásica definición de sacrificio que nos legara el gran Doctor de la Iglesia San Roberto Belarmino y que fuera adoptada por muchos teólogos, entre ellos, incluso el eminente Cardenal Billot.  
   El prólogo que transcribimos  a continuación pone el dedo en la llaga al indicar a los malos Católicos como la causa principal de la crisis de la Iglesia. Pensamiento que compartimos por completo y al cual el mismo Castellani, por nombrar sólo uno entre tantos, le dedicara tantas páginas.

Abraham pagando el diezmo a Melquisedek



DEVOTAMENTE,
AL MEJOR DE LOS FRANCISCANOS ARGENTINOS:
EL SIERVO DE DIOS MAMERTO ESQUIÚ;
EVOCANDO SU FE, SU ESPERANZA, SU CARIDAD
Y SU DOLOR,
SACERDOTALES,
EN UNA ARGENTINA DESGARRADA
COMO LA QUE ÉL AMÓ Y PADECIÓ.


Introducción

Las grandes herejías son siempre, a la hora de nacer, como la localización de un mal difuso en todo el cuerpo de la Iglesia. Y el punto crítico de irrupción y ruptura se da en aquella zona precisa en que más se resienten la fe y la virtud del pueblo cristiano. Antes de objetivarse en la voz de un heresiarca y de adquirir las proporciones de una mutilación social, toda doctrina heterodoxa fue previsible, como en su causa, en alguna falla espiritual perturbadora del sentir y de las prácticas del pueblo fiel, en cuanto fiel.
La monstruosa herejía que hoy padecemos -el materialismo en sus dos formas (comunismo ateo, es decir, ordenamiento de la multitud y de sus bienes terrestres contra los derechos personales de Dios y de los hombres; y personalismo laicista, es decir subversión de los apetitos individuales contra los derechos de la comunidad temporal y de la Iglesia)- ya estaba presente, como una sutil impregnación de los pensamientos y acciones del pueblo fiel, antes que Carlos Marx y Federico Nietzsche elaboraran y proclamaran las dos oposiciones más perfectas a la práctica y al espíritu del evangelio.

La Mujer Eterna, cap. I, Segunda Parte

Nota del Blog: La Primera Parte del capítulo I, que hemos decidido dividirlo en dos, puede verse AQUI.


(continuación)

El motivo de lo femenino resuena a través de toda la creación. Flota como un delicado y lejano preludio sobre el abierto regazo de la tierra virginal. Flota sobre el tierno animal madre de la espesura, que en su maternidad casi rompe los límites de su animalidad. Flota sobre la amante novia y esposa, y en gran manera sobre toda madre humana. Todas son iluminadas por el hijo. Pero también puede reconocerse en la amante que se prodiga sensualmente. Flota sobre la mínima, la más fugaz donación, sobre la más pequeña, la más cándida bondad; incluso sobre su simple intuición. Brota de la  esfera natural hacia la esfera espiritual y sobrenatural: allí donde la mujer es ella misma en toda su profundidad no es ya  ella misma, sino un ser que se entrega; pero siempre que se ha entregado es también novia y madre. La religiosa consagrada a la adoración, a la caridad, a las misiones, lleva el titulo de madre; lo lleva como virgo mater. También la Sibila, que  con la  “boca espumante” anuncia el nuevo eón,  es “madre del futuro”; toda profecía es sólo una forma de maternidad. De la misma manera que la Sibila precede a María, le sigue a ésta la Santa.  En ella vuelve el misterio primario a su origen. Por ello es profundamente comprensible que las más asombrosas obras realizadas por  la mujer estuvieran ligadas a la esfera de lo religioso. Santa Catalina de Siena recibió la misión de hacer regresar al Papa de Aviñón a Roma y la llevó a cabo; Santa Juana, incluso recibió la bandera de la batalla. Pero precisamente podemos decir de estas misiones extraordinarias que la mujer solo las recibe virginalmente como la prueba de toda gran misión femenina. Por ello Santa Catalina está presente a la entrada del Papa en Roma; pero Santa Juana recibió su velo en las llamas de la hoguera.

lunes, 16 de julio de 2012

Sermón Pascual de Pío XII

Nota del Blog: el siguiente sermón fue pronunciado para Pascuas de Resurrección del año 1957 y termina con un apremiante ruego implorando la segunda Venida de Jesucristo y afirmando explícitamente la existencia de muchos signos al respecto. Cinco años nomás habían pasado cuando los falsos profetas contradijeron al gran Pío XII.
Tomen nota quienes están a la espera de “papas angélicos”, “reyes santos” y “restauraciones” que Pío XII deja bien en claro que las tinieblas que cubren el mundo, desde hace por lo menos 55 años, sólo pueden ser eliminadas con la segunda Venida.
Pastor Angelicus

Mensaje Pascual de Pío XII a los fieles de todo el mundo[1]


La Pascua de Resurrección.

Una vez más, una inmensa multitud “de toda lengua, pueblo y nación” (Apoc. V, 9) colma esta majestuosa plaza, que parece, amados hijos, como si os estrechara y uniera a todos. Con vosotros están presentes también, en espíritu millones y millones de fieles que devotamente escuchan Nuestra voz.
Brilla en vuestros ojos una luz nueva, resuena en vuestros corazones un himno de alegría y de gloria: lo cantan mil y mil voces, lo acompañan los acordes del órgano y lo difunden en el aire y sobre los montes y valles los repiques de las campanas. Es la Pascua. El día que ha hecho el Señor para nuestro regocijo y para nuestra alegría: “Haec dies quam fecit Dominus: exultemus el laetemur in ea” (in off. Domin. Resurrect.).
Bien sabe el Señor cómo querríamos penetrar en todas las casas, pasar a través de todas las salas de hospitales, detenernos a bendecir junto a todas las cunas e inclinarnos con ternura sobre todos los sufrimientos; quisiéramos poder librar a todos de todo temor, para dar a todos la paz y para llenar a todos de gozo. Como, por desgracia, no Nos es posible hacer cuanto desearíamos, Nos limitaremos a dirigiros Nuestra palabra, a confiaros- como lo hemos hecho otras veces- algunos pensamientos que nos han nacido en el corazón durante Nuestra meditación.

domingo, 15 de julio de 2012

La Mujer Eterna, cap. I, Primera Parte

Nota del Blog: continuando con este libro presentamos el Primer Capítulo
El Prólogo puede verse Aquí 





I. LA MUJER ETERNA

En donde quiera que aparece  la criatura bajo la idea de lo eterno, no se manifiesta ya la criatura misma, sino la eternidad de Dios, como único eterno. Sólo una época profundamente desorientada o mal dirigidas en sus instintos metafísicos puede atribuir a un ser creado la idea de la eternidad – ya se comprenda como valor absoluto, ya como continuidad absoluta-, sin percatarse de que, con ello, en vez de elevarla más bien la aniquila instantáneamente. La criatura reconoce su propia relatividad en la idea de la eternidad y sólo en esta confesión se le manifiesta también a ella la eternidad. La criatura en su limitación temporal se abandona por completo, sometiéndose a lo intemporal absoluto,  y dentro de ésta idea no aparece ya con su propio valor, sino como idea y reflejo de lo eterno; o sea, como  su símil o receptáculo. Este es el sentido de toda purificación y de toda devoción; es tanto el sentido  en el que puede uno arriesgarse a hablar de la “Mujer Eterna”. En manera alguna se trata de revelar ni aún cambiar de tono ciertos rasgos relativamente invariables de la imagen femenina empírica, o sea “eternos” en el sentido limitado terrenal, sino que se tata del aspecto cósmico metafísico de la mujer, de lo femenino como misterio, de su categoría religiosa, y en  último término de su imagen ideal  y final en Dios.

viernes, 13 de julio de 2012

Lettre de Léon Bloy a Philippe Raoux- Carta de León Bloy a Felipe Raoux

   Nota del Blog: la siguiente rareza está tomada del libro "Lettres a Philippe Raoux par Léon Bloy", publicado por Desclée en 1937.

   Va primero el texto original y luego su traducción al español.

León Bloy


"Bourg-la-Reine, 6 mars 1914

Mon cher Philippe,

...Heureusement je peux vous offrir une histoire juive qui peut être leu en Pologne[1].
J`ai un ami de mes livres et de ma personne, passionné tout particulièrement pour le "Salut par les Juifs", préférence fort singulière déjà de la part d`un homme très peu cultivé, surtout dans le sens qu`il faudrait pour apprécier un tel ouvrage qui est certainement ce que j`ai fait de plus important. Cet ami, voyageur de commerce, ne se met jamais en route sans ce livre qu`il a lu, me disait-il, plus de 40 fois. 
Il est à Tours, le 21 février, forcé d´attendre une heure dans le voisinage de la poste. La pluie l´oblige à se réfugier dans un café, où naturellement il se met a relire le "Salut pas les Juifs". Une ombre, tout a coup, tombe sur son papier. Cette ombre persiste. 
Relevant la tête, il voit un vendeur de tapis, en costume arabe, qui le regarde silencieusement. Cet étranger, sale et fétide, parait avoir de 60 à 500 ans, aucune évaluation n`étant possible. Beau comme un prophète, ses yeux d`une fixité, d`un éclat insoutenable, avaient une telle profondeur qu´il semblait qu´en s´y plongeant, on aurait pu aller jusqu`au bout de siècles. Telles son, à peu près, les expressions du narrateur me racontant, le surlendemain, cette aventure. 

lunes, 9 de julio de 2012

Sobre un pasaje difícil de Daniel

Sobre un pasaje difícil de Daniel

P. Manuel Lacunza: "Manso defensor del Reino Milenario
y genuino intérprete del Apocalipsis".


Del libro del Profeta Daniel se podría decir más o menos lo mismo que el gran San Jerónimo decía del Apocalipsis: “es un libro que contiene tantos misterios como palabras”, si bien la diferencia está en que la exégesis de algunos pasajes se puede conocer por la historia y otros por el Nuevo Testamento. Vamos a proponer un caso de entre estos últimos.

El texto en cuestión está tomado del Capítulo XII que en su versículo 11 dice:

“Desde el tiempo en que será quitado el sacrificio perpetuo y entronizada la abominación desoladora, pasarán mil doscientos noventa días”.

Los autores están concordes en afirmar que esto se refiere a los últimos tiempos, y más precisamente a los del Anticristo. Pero en lo que no están de acuerdo es en la explicación de los mil doscientos noventa días. Ni para qué hablar del versículo 12 en el cual difícilmente se hallarán dos exégetas que lo interpreten igual y que es tanto o más importante que el pasaje que estamos analizando.
La dificultad consiste en que el Apocalipsis es claro al afirmar que el Anticristo va a reinar por tres años y medio:

domingo, 8 de julio de 2012

La Mujer Eterna

   Nota del Blog: antes que nada agradecemos al blog Ven Señor Jesús por la transcripción del siguiente libro, que iremos publicando poco a poco.
   Este libro, de una gran profundidad, fue escrito por Gertrude Von Le Fort (1876-1971), una reconocida escritora alemana criada en el protestantismo y convertida al Catolicismo a mediado de los años veinte.
   Al leer este libro uno creería estar leyendo a Bloy pero con la ventaja de la intuición femenina.
   Creemos que es una obra que se debe leer con mucha atención y tranquilidad ya que es muy rica en contenido.

Gertrude Von Le Fort


Ediciones Rialp, S. A.
Madrid – 1957

Título original alemán:
Die ewige frau

(Im Kösel- Verlag zu München)
Traducción de
María Cleofé Aguilera

PROLOGO

Este libro se propone exponer la importancia de la mujer, no partiendo de su posición psicológica o biológica, histórica o social, sino simbólica. Esto representa cierta dificultad para el lector. El lenguaje simbólico, expresión comprensible para todos de un pensamiento palpitante, ha sido sustituido en gran parte por el lenguaje del pensamiento conceptual abstracto. De ahí que este libro sienta la necesidad de exponer al lector la esencia del símbolo.

Los símbolos son signos o imágenes en los cuales las supremas realidades y determinaciones metafísicas no se reconocen en abstracto, sino que se hacen gráficas alegóricamente; los símbolos son, pues, la expresión perceptible de una realidad invisible. Tienen  por base el convencimiento de que existe una ordenación racional de todos los seres y de todas las cosas, la cual muestra su origen divino a  través de los mismos seres y cosas,  y precisamente por este medio del lenguaje de sus símbolos. Por ello  éstos obligan al individuo que los acoge, pero aún en el caso de  que ya no reconozca su significado o de que incluso los rechace, se encuentran intactos e intangibles sobre él. El símbolo no expresa por tanto, el carácter empírico o el estado de cada portador, sino su significado metafísico. El portador del símbolo puede no estar a su nivel, pero  por ello no decae su símbolo.

jueves, 5 de julio de 2012

El Primado de San Pedro según las Escrituras

Nota del Blog: Las siguientes páginas son un resumen de las pruebas escriturísticas del primado de San Pedro, tomadas de San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, Libro I, capítulos 17-23.

Tibi dabo claves regni cælorum


PRUEBAS DEL PRIMADO DE SAN PEDRO DE LAS ESCRITURAS.

    Además de los textos muy conocidos de Mt. XVI y Juan XXI en los que se promete/da a San Pedro el Primado (exégesis común de los Santos Padres), en el mismo Texto sagrado pueden encontrarse numerosas prerrogativas (prácticamente cada vez que se lo nombra), que si bien tomados individualmente pueden no decir mucho, todas juntas indican, por lo menos, algo especial con respecto a los demás y son las siguientes:

1) Del texto: “Pero Él les dijo: “Los reyes de las naciones les hacen sentir su dominación y los que ejercen poder sobre ellas son llamados bienhechores. No así vosotros; sino que el mayor entre vosotros sea como el menor; y el que manda como quien sirva”, sin dudas puede verse que hay uno entre ellos que está por sobre los demás. (Lc. XXII; 25-26).

2) En las 4 listas de los 12 Apóstoles que traen Mt. X; 2-4; Mc. III; 16-19; Lc VI; 14-16 y Hechos I; 13, S. Pedro aparece siempre en primer lugar.

lunes, 2 de julio de 2012

Los Falsos Profetas del llamado “Discurso Parusíaco”.

Nota del Blog: El presente trabajo, modificado a los fines de la presente publicación, forma parte de un largo estudio, todavía inédito, sobre el “discurso parusíaco”. Dios mediante, iremos publicando cosas sueltas y tal vez algún día podremos publicarlo todo entero.

 Los Falsos Profetas del llamado “Discurso Parusíaco”.


¡Ay de los Pastores de Israel que se apacientan a sí mismos!
¿No es más bien el deber de los pastores
apacentar el rebaño? (Ez. 34, 2)


Una lectura siquiera superficial del “discurso Parusíaco” tal como se encuentra en S. Mateo (cap. 24) y S. Marcos (cap. 13) nos muestra que Nuestro Señor nos advierte en dos ocasiones sobre los falsos profetas. La idea es averiguar si ambas clases de falsos profetas son los mismos o no.
A excepción de aquellos autores que distinguen en el discurso una primera parte que versa exclusivamente sobre la ruina de Jerusalén y la segunda que se refiere a los últimos tiempos, por lo general los autores directamente o no se plantean el problema o, lo que es más común, suelen entenderlo como una repetición, o para ser más exactos, como una precisión o aclaración.
Sin embargo somos de la idea que Nuestro Señor claramente distinguió a las dos clases de falsos profetas. Las diferencias entre ellos son esenciales. Dejaremos para más adelante el análisis de la exégesis de aquellos que coinciden con nosotros en este tema, y pasemos a analizar los textos.